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miércoles, 5 de agosto de 2009
lunes, 20 de julio de 2009
lunes, 13 de julio de 2009
El "Cuchimbolo" ya es de todos
La agresión verbal e intolerancia hacia la prensa por parte de Su Majestad ya tiene seguimonos, dos periodistas agredidos por miembros de un partido (MPD)¨adicto¨ al gobierno, y una revista asaltada por encapuchados en el lapso de pocos días, preocupan. El clima de ofensas e intimidaciones resquebrajan la seguridad e integridad de críticos y opositores al poder político, poniendo en riesgo la anhelada libertad de expresión.viernes, 26 de junio de 2009
Cortina de humo
martes, 9 de junio de 2009
El poder y el miedo
Francisco Febres Cordero
A la perfección de un régimen perfecto, integrado por funcionarios sabios e impolutos, se contrapone la imagen de una prensa corrupta conformada por periodistas torpes y venales, siempre listos a distorsionar los hechos.
Con pertinaz insistencia, el docto, brillante, altruista, joven y carismático Primer Mandatario lanza toda la artillería pesada de su verbo contra esa prensa idiota que no solo que no entiende su labor sino que, además, la tergiversa y empaña con proverbial mala fe. Él, que encabeza el bando de los buenos, rompe lanzas contra aquellos malos que, situados en el extremo opuesto del poder, unas veces se atreven a cuestionar sus ejecutorias y otras a señalar sus errores.
Es esa prensa perversa la que, con torpeza e ignorancia, logra registrar el instante en que un hambriento funcionario público engulle un puñado de cheques frescos, crocantes, más que para saciar su apetito, para no poner en evidencia a sus superiores jerárquicos que tenían el deber, aun en el supuesto de que hayan estado mirando hacia otro lado, de controlar su glotonería y frenar sus excesos.
Es esa prensa la que reclama con tenaz insistencia una aclaración aunque sea medianamente convincente sobre las relaciones que algunos funcionarios del Gobierno mantenían (¿y mantienen?) con las FARC. Es esa prensa que se resiste a que le quieran hacer pendeja y no se deja engatusar con la vieja, gastada cantaleta de que todo obedece a un complot fraguado por la CIA y al estipendio que los periodistas –todos, aunque quizás unos más que otros– reciben de potencias extranjeras.
Es esa prensa que exige rendición de cuentas en los distintos órdenes del quehacer público, que van desde los “pativideos” hasta los contratos adjudicados sin licitación, pasando por groseras violaciones a las leyes, descabezamiento de instituciones y graciosas interpretaciones a la Constitución recién parida.
Es esa prensa amarillista y truculenta que sale a denunciar, por igual, la brutal represión de Dayuma que cada una de las prisiones ordenadas por el Primer Mandatario y ejecutadas por su numerosísima guardia pretoriana, contra individuos que, desde una esquina cualquiera, osan expresar con un gesto su descontento y frustración y, con ello, avasallan una majestad que nadie sabe en qué mismo consiste aunque todos sabemos en quién mismo radica.
Es esa prensa amañada la que reclama por la injerencia del Ejecutivo en las otras funciones del Estado y por la servil sumisión de ciertos funcionarios que, llamados a fiscalizar, solo tienen manos para aplaudir las acciones del régimen y cintura para ejercitar genuflexiones ante su máximo líder.
Es a esa prensa a la que el Presidente de la República quiere acallar valiéndose de cualquier necia artimaña. Paralelamente, aconseja leer exclusivamente el periódico oficial, donde cotidianamente se entroniza la única verdad, irrebatible, incuestionable, irreductible, con lo cual pone en evidencia una de sus mayores debilidades: el miedo.
Miedo a que alguien pueda juzgarle a él, dueño absoluto de todas las razones, poseedor único de todas las verdades y, además, alumbrado por todas las ciencias hasta ahora conocidas.
Con pertinaz insistencia, el docto, brillante, altruista, joven y carismático Primer Mandatario lanza toda la artillería pesada de su verbo contra esa prensa idiota que no solo que no entiende su labor sino que, además, la tergiversa y empaña con proverbial mala fe. Él, que encabeza el bando de los buenos, rompe lanzas contra aquellos malos que, situados en el extremo opuesto del poder, unas veces se atreven a cuestionar sus ejecutorias y otras a señalar sus errores.
Es esa prensa perversa la que, con torpeza e ignorancia, logra registrar el instante en que un hambriento funcionario público engulle un puñado de cheques frescos, crocantes, más que para saciar su apetito, para no poner en evidencia a sus superiores jerárquicos que tenían el deber, aun en el supuesto de que hayan estado mirando hacia otro lado, de controlar su glotonería y frenar sus excesos.
Es esa prensa la que reclama con tenaz insistencia una aclaración aunque sea medianamente convincente sobre las relaciones que algunos funcionarios del Gobierno mantenían (¿y mantienen?) con las FARC. Es esa prensa que se resiste a que le quieran hacer pendeja y no se deja engatusar con la vieja, gastada cantaleta de que todo obedece a un complot fraguado por la CIA y al estipendio que los periodistas –todos, aunque quizás unos más que otros– reciben de potencias extranjeras.
Es esa prensa que exige rendición de cuentas en los distintos órdenes del quehacer público, que van desde los “pativideos” hasta los contratos adjudicados sin licitación, pasando por groseras violaciones a las leyes, descabezamiento de instituciones y graciosas interpretaciones a la Constitución recién parida.
Es esa prensa amarillista y truculenta que sale a denunciar, por igual, la brutal represión de Dayuma que cada una de las prisiones ordenadas por el Primer Mandatario y ejecutadas por su numerosísima guardia pretoriana, contra individuos que, desde una esquina cualquiera, osan expresar con un gesto su descontento y frustración y, con ello, avasallan una majestad que nadie sabe en qué mismo consiste aunque todos sabemos en quién mismo radica.
Es esa prensa amañada la que reclama por la injerencia del Ejecutivo en las otras funciones del Estado y por la servil sumisión de ciertos funcionarios que, llamados a fiscalizar, solo tienen manos para aplaudir las acciones del régimen y cintura para ejercitar genuflexiones ante su máximo líder.
Es a esa prensa a la que el Presidente de la República quiere acallar valiéndose de cualquier necia artimaña. Paralelamente, aconseja leer exclusivamente el periódico oficial, donde cotidianamente se entroniza la única verdad, irrebatible, incuestionable, irreductible, con lo cual pone en evidencia una de sus mayores debilidades: el miedo.
Miedo a que alguien pueda juzgarle a él, dueño absoluto de todas las razones, poseedor único de todas las verdades y, además, alumbrado por todas las ciencias hasta ahora conocidas.
7-Jun-09
viernes, 29 de mayo de 2009
Cuadratura del disco
Como la prensa corrupta ha mal informado que nuestro protector, mi coronel Hugo Chávez, va a vender uranio a nuestro común amigo Mahmoud Ahmadeneyad y si el compañerito Evo piensa hacer lo mismo, si es que tiene uranio enriquecido, creo, mi estimado señor, que por iniciativa propia, y acordándome de mi pasado anterior a la Perestroika, desde mi oficina KGB (Comité para la Seguridad del Estado) o KTB (Kachito Todo lo Be), he decidido sugerirle se digne exportar todos los "huraños" que habitan los medios de comunicación, para lo que le ruego se sirva aprobar la siguiente clasificación, a fin de que, en virtud de esta, pueda yo enviarle la lista para los fines consiguientes. Según esta clasificación, unos periodistas deberían ser clasificados bajo cualquiera de los sinónimos de la palabra "huraño" y los otros, los amiguitos, según sus antónimos, como reza el diccionario de la RAE o el instructivo que antaño circulaba por las oficinas de Lubianka. Huraño, acerbo, avinagrado, desabrido, hosco, esquinado, esquivo, hirsuto, intratable, misántropo, seco, huidizo, retraído, arisco, libre, valiente. O sus antónimos sociable, tratable, fiel, alabancioso, comprable, amigable, sumiso, tibio, dócil, callado.viernes, 27 de marzo de 2009
Correa y la Prensa
El diario La Crónica, del Paraguay, publicó la siguiente nota. Transcribimos algunos fragmentos para honra de algunos de los galanes de "El Antiácido" y envidia de otros colegas faranduleros."El presidente del Ecuador, Rafael Correa, causó sensación, pero nada relacionado a la política ni a su visita, sino entre las periodistas, que se pelearon, por quitarse una foto con él, o por tocarle nomás. Brad Pitt "opita yvyre (guaraní)", ya que todas coincidieron en decir que es un papichulo, que es el hombre ideal, hasta que una periodista quiso sentarse en su regazo, pero dijo que no lo hizo, porque no le permitieron no más, pero que si le daban changui, aléjate Catalina"…
Nueve periodistas, todas de sexo femenino, acreditadas para cubrir los pasos del ilustre mandatario, quedaron prendadas por el galanazo, quienes con solo verlo las babas les caían a borbotones…".
"Ante tanto coqueteo de mujeres, Rafael Correa respondió con amplia sonrisa y posó sin dramas con las chicas, donde hubo pisadas y empujones para estar junto de él". Y mientras Nilsa Ferreira, periodista, decía: Rafael Correa es mi tipo de hombre, además es tan lindo, el diario ABC escribía que Rafael atacó a la SIP con los mismos argumentos que lo hacía el dictador Stroessner, cosa de pelucones, que coinciden con el presidente Lugo, a quien le dio unas cuantas lecciones, sobre el socialismo XXI, desde su infinita sabiduría...
http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/el-antiacido-1-de-3-8-340448.html
miércoles, 18 de marzo de 2009
jueves, 25 de septiembre de 2008
viernes, 1 de agosto de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
martes, 15 de julio de 2008
Respeto a la “Libertad de Prensa”
Thalía Flores, subdirectora de diario Hoy y Francisco Vivanco, presidente de diario La Hora, coincidieron en que la libertad de prensa en Ecuador "no está consolidada" porque los grupos de poder así como el Gobierno de turno presionan a los medios de comunicación .
Thalía Flores, advirtió que en Ecuador “existe una carencia de oposición porque ha sido condenada y así como los partidos políticos están arrinconados”, razón por la cual el Gobierno pretenden que los medios de comunicación “confrontemos al poder”.
Los recientes acontecimientos en el país son un “episodio fuerte, duro e imprevisto”, dijo Flores, al recordar que en gobiernos anteriores ocurrieron hechos si no similares; porque no hubo incautación de medios de comunicación, sí estaban encaminados a “identificar a los periodistas que representaban amenazas para la libertad del Gobierno”.
“La libertad menos importante puede ser la de los periodistas. La libertad que hay que defender es la libertad de la gente a estar informada”, dijo, al recordar que los comunicadores sociales han sido maltratados por “el gobernante que cree que arrinconando al periodista, calumniándolo o denigrándole, es un golpe”.
Según Flores, el periodista es un mediador entre la población y el gobierno. Porque “estar cerca de la gente es esta cerca del poder”, además, como ciudadano también tiene derecho a pedir cuentas y a contarle a la gente lo que ocurre.
De su lado del presidente de diario La Hora, Francisco Vivanco, sostiene que en Ecuador "no se ha logrado la libertad de expresión, porque los grupos económicos, banqueros y políticos, han pretendido cercarla a través de la publicidad".
Explica que “el poder siempre ha tenido problemas con la libertad de expresión”. Según Vivanco, cuando las personas llegan al poder “se enferman mentalmente y se creen los dueños de la verdad”. Eso provoca situaciones como las que vive el país, donde la autoridad “se extralimita, porque cree tener la verdad absoluta y cree que nadie le puede criticar”.
En este contexto, el gobierno ha tenido la gran habilidad de sumar el control de la pauta publicitaria, dijo. “Por primera ocasión en el país se centra la pauta publicitaria, se ofende, se descalifica y se persigue a todos los que no opinan a favor del gobierno y no están de acuerdo” con él.
Los medios de comunicación tienen un parte empresarial y una parte periodística, pero “no es correcto decirle al director o al subdirector que es lo que debe decir” ya sea en el periódico, en la radio o la televisión, señaló.
Advirtió que esta situación ha permitido demostrar que el problema que tiene diario La Hora con el Gobierno Ecuatoriano, “no es personal, sino de defensa de derechos civiles”. Por tanto advirtió que “el Gobierno está colgando separadamente a la gente, de uno en uno, y pensar que a todos no les va a tocar es un absurdo”.
En Ecuador existe una carencia de oposición, dijo Flores, al señalar que “se ha condenado a la oposición y se arrinconado a los partidos políticos y pretenden que los medios de comunicación nos confrontemos con el poder”. PAG
miércoles, 28 de mayo de 2008
jueves, 22 de mayo de 2008
martes, 13 de mayo de 2008
De rey a rey
Francisco Febres Cordero
Perfecto me parece este viaje del Correa a España, a fin de convencer al rey de que el Ecuador es una tierra promisoria, ejemplarmente gobernada, modelo de democracia, donde imperan la equidad, la justicia y la verdad en un ambiente de absoluto respeto a las ideas ajenas.
Y sí le ha de convencer, francamente. Facilito está. Híjoles, pero ojalá al Correa no se le suelte la lengua y le diga, como nos dice a nosotros, que la patria ya es de todos, porque los españoles, que no son muy buenos que se diga para las metáforas, han de interpretar literalmente sus palabras y han de creer que también la patria ya es de todos los españoles y entonces han de venir de nuevo a tomar posesión de estas tierras y hasta han de querer instaurar aquí una monarquía igualita a la que tienen ellos.
Y no, pues. Eso tampoco. Ahí sí el Correa va a tener que plantarse firme y decirles que aquí no tenemos por qué copiar modelos extranjeros, cuando tenemos uno propio a cuya cabeza también está un rey pero elegido por el pueblo; por eso no usa corona sino camisas étnicas, que son lo único que no son de todos. Por suerte.
A diferencia del rey de España, que tiene solo un primer ministro, aquí el rey tiene bajo su mando a una cantidad de ministros cuyo número se va incrementando gradualmente según el aumento poblacional per cápita dividido para dos, por lo cual su cifra asciende a una suma que nadie sabe bien, aunque se calcula entre veintiocho y treinta y cinco, más o menos.
También tiene bajo su mando a los distintos tribunales, todos muy manualitos. Lo único que no tiene es reina porque, como este es un Estado democrático, aquí todas las mujeres son reinas y todos los hijos son príncipes.
A falta de reina tiene Asamblea, que es mucho mejor porque es bastante más sumisa y, cuando protesta, el rey le pega una feroz reprimenda hasta que termina sometiéndola. Claro que su manutención cuesta como reina pero, por suerte, su acción incesante justifica plenamente que el rey le haya mandado a construir un lindo palacio con efigies, teas, salones y lacayos. ¡Ay no, qué bruto!, lacayos no creo que tiene. Eso está de que más bien se venga trayendo el Correa desde España porque a él, francamente, le encantan los lacayos.
El rey, como todo rey que se precie, tiene poderes absolutos y puede mandar a guardar no solo a quienes le dan yuca cuando él pasa por la calle, sino a aquellos que comienzan a investigar cualquier cosa sobre su reino. Por eso, el rey cree que sus principales enemigos son los medios de comunicación, que mucho joden, para qué también. El rey no los soporta porque dice que se inventan todo, no acatan ciegamente sus designios, no reconocen su obra revolucionaria, y por su culpa es que hay asaltos, inseguridad, inflación, deflación, estanflación, desocupación, desinversión y Samborondón.
Y ya. Con eso, el rey de España se ha de convencer, como nosotros, de que el Correa es mucho lote. Eso sí, ojalá que después de oírle monologar largamente tanta maravilla no le diga: ¿Por qué no te callas?, porque ahí sí se friega el viaje.
Kronfle critica texto sobre medios
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El texto dice lo siguiente: “La persona afectada por afirmaciones sin pruebas o inexactas, o agraviada en su honor por afirmaciones o publicaciones pagadas o no, hechas por la prensa u otros medios de comunicación social, tendrá derecho a que estos hagan la rectificación correspondiente en forma inmediata, obligatoria y gratuita, en el mismo espacio o tiempo de la información o publicación que se rectifica”.
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Kronfle se mostró contraria a esa reforma porque piensa que los medios de comunicación no tienen la culpa de que el aviso contratado sea inexacto.
“No es labor de los medios investigar el contenido de esas publicaciones. Los que contratan esos espacios son los responsables de lo que digan”, sostuvo ella, quien recordó que los medios son negocios que viven de la publicidad.
...
Porquería de prensa
Iván Sandoval Carrión*
* Médico psiquiatra y profesor universitario
Correa tiene razón. Su adjetivo favorito señala las costuras que a veces muestra la prensa nacional: titulares tendenciosos, primeras planas sesgadas, omisión de la “otra versión”, política solapada, escamoteo de “lo que no vende”, opiniones estancadas en la paranoia o en el regodeo del último exabrupto presidencial. En la TV: los periodistas mejor vestidos entrevistando a “expertos” ad hoc en espectáculos con tufillo a tongo. La prensa es todo un poder, eso lo sabía el ciudadano Kane de Orson Welles.
Correa no tiene razón. La prensa nacional frecuentemente es buena e incluso muy buena: fotos excelentes, investigación y seguimiento, destape de lo que el poder oculta, denuncia de “porquerías”, cuestionamiento, promoción de la cultura, colecciones de arte, análisis y reflexión. En la TV también: algunos debates interesantes cuando los narcisismos no intervienen. La prensa es un verdadero contrapoder como lo descubrió tardíamente Richard Nixon.
Poder del Ejecutivo frente a contrapoder de la prensa, y al revés. ¿Quién tiene la razón? Pregunta ingenua y mal formulada; no se trata de eso. Ambos la tienen y ambos no la tienen. La razón no es una “franquicia” que pertenezca en exclusiva a un solo concesionario autorizado. Es producto de la investigación y el trabajo y a veces está en un lugar, luego en otro o en ninguno. La disputa Correa/prensa no debe asustar ni escandalizar; es más bien una expresión de que algo funciona en cada lado y entre los dos, de que tal vez la democracia es posible si cada quien atiende su juego. Lo contrario, la pretensión de que exista un acuerdo permanente es siniestra, se acerca a la novela 1984 de George Orwell, donde prensa y gobierno son lo mismo. Entonces, la cosa camina si se sostienen y argumentan las diferencias, a pesar de la queja desgastada de algunos periodistas o de los episodios de “enunciación precoz” que a veces sufre el Ejecutivo. No hay que enojarse ni lloriquear.
¿Cuál es el papel de los ciudadanos en esta disputa? No el de arbitraje porque esa es una oferta demagógica del poder. Si se aspira a la democracia hay que constituir ciudadanos en un proceso de construcción permanente: su lugar debe ser el de interlocutores e interpelantes del poder, el del Ejecutivo y el de la prensa. El Mandatario ha tenido esa supuesta intención a través de las sabatinas difundidas por los medios, que permiten conocer lo que deja oír de su pensamiento y serían más ricas si no contara solo con “barra propia”, si los “puercos” también fueran incluidos y escuchados. La prensa también lo intenta a través del buzón de lectores, funciona si los diarios publican las cartas y si los lectores las escriben; por ahí no anda bien la cosa, quizás los ciudadanos no leemos mucho la prensa y sobre todo no escribimos. No está solo en la prensa la obligación de mejorar; está en los ciudadanos la responsabilidad de exigir un periodismo de calidad. Hay que leer y cuestionar a los periódicos… y a los gobiernos. Tenemos la prensa que merecemos y nos ganamos los gobiernos que decimos sufrir. ¡Interpelar para dejar de quejarse y responder en vez de insultar!
lunes, 21 de abril de 2008
‘Este año vamos a tener inflación’
Correa dijo que la prensa contribuye a una inflación por expectativa. “Los medios están fomentando expectativa inflacionista. Mire esto: sube la leche y el pan escasea (en alusión a un titular de prensa)”.
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