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martes, 25 de agosto de 2009
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lunes, 9 de febrero de 2009
miércoles, 2 de julio de 2008
martes, 13 de mayo de 2008
De rey a rey
Francisco Febres Cordero
Perfecto me parece este viaje del Correa a España, a fin de convencer al rey de que el Ecuador es una tierra promisoria, ejemplarmente gobernada, modelo de democracia, donde imperan la equidad, la justicia y la verdad en un ambiente de absoluto respeto a las ideas ajenas.
Y sí le ha de convencer, francamente. Facilito está. Híjoles, pero ojalá al Correa no se le suelte la lengua y le diga, como nos dice a nosotros, que la patria ya es de todos, porque los españoles, que no son muy buenos que se diga para las metáforas, han de interpretar literalmente sus palabras y han de creer que también la patria ya es de todos los españoles y entonces han de venir de nuevo a tomar posesión de estas tierras y hasta han de querer instaurar aquí una monarquía igualita a la que tienen ellos.
Y no, pues. Eso tampoco. Ahí sí el Correa va a tener que plantarse firme y decirles que aquí no tenemos por qué copiar modelos extranjeros, cuando tenemos uno propio a cuya cabeza también está un rey pero elegido por el pueblo; por eso no usa corona sino camisas étnicas, que son lo único que no son de todos. Por suerte.
A diferencia del rey de España, que tiene solo un primer ministro, aquí el rey tiene bajo su mando a una cantidad de ministros cuyo número se va incrementando gradualmente según el aumento poblacional per cápita dividido para dos, por lo cual su cifra asciende a una suma que nadie sabe bien, aunque se calcula entre veintiocho y treinta y cinco, más o menos.
También tiene bajo su mando a los distintos tribunales, todos muy manualitos. Lo único que no tiene es reina porque, como este es un Estado democrático, aquí todas las mujeres son reinas y todos los hijos son príncipes.
A falta de reina tiene Asamblea, que es mucho mejor porque es bastante más sumisa y, cuando protesta, el rey le pega una feroz reprimenda hasta que termina sometiéndola. Claro que su manutención cuesta como reina pero, por suerte, su acción incesante justifica plenamente que el rey le haya mandado a construir un lindo palacio con efigies, teas, salones y lacayos. ¡Ay no, qué bruto!, lacayos no creo que tiene. Eso está de que más bien se venga trayendo el Correa desde España porque a él, francamente, le encantan los lacayos.
El rey, como todo rey que se precie, tiene poderes absolutos y puede mandar a guardar no solo a quienes le dan yuca cuando él pasa por la calle, sino a aquellos que comienzan a investigar cualquier cosa sobre su reino. Por eso, el rey cree que sus principales enemigos son los medios de comunicación, que mucho joden, para qué también. El rey no los soporta porque dice que se inventan todo, no acatan ciegamente sus designios, no reconocen su obra revolucionaria, y por su culpa es que hay asaltos, inseguridad, inflación, deflación, estanflación, desocupación, desinversión y Samborondón.
Y ya. Con eso, el rey de España se ha de convencer, como nosotros, de que el Correa es mucho lote. Eso sí, ojalá que después de oírle monologar largamente tanta maravilla no le diga: ¿Por qué no te callas?, porque ahí sí se friega el viaje.
Dieterich mencionó en artículo a Confederación
Heinz Dieterich, catedrático alemán e ideólogo del socialismo del siglo XXI, es el autor de un artículo titulado ‘Bolivia: Hoy la derecha va por el poder’, publicado en diciembre del 2006 por Rebelión, un medio denominado “alternativo”, en el cual se refiere a la Confilar.
En el artículo, Dieterich menciona que la Confederación, cuya sede es Santa Cruz, es parte de una cruzada subversiva que “utiliza demagógicamente el concepto de autonomía para la balcanización de Latinoamérica” y “está siendo financiada por múltiples instituciones imperiales, entre ellas la Fundación Friedrich Nauman, del Partido Liberal alemán”.
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A Correa le recomiendo que no vaya a polarizar a la población
Yon Goicoechea, ex presidente del Parlamento Estudiantil Venezolano
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Si vas a Caracas ves full favelas (casuchas) como en Sao Paulo; millones de personas viven en esas favelas. Si bien están hace rato, Chávez no está solucionando sus problemas. Ahora se ha potenciado la informalidad. El empleo público ha crecido en Venezuela, pero en el sector privado se ha cerrado la mitad de las empresas y hay mayor desempleo. Hay un desarrollo de la economía informal, para sobrevivir. Pero no se lo ha legalizado, no se le ha hado seguro social.
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Para ser demócrata se necesita ser electo y ejercer el poder democráticamente. En Venezuela no hay un ejercicio democrático del poder. El Presidente controla todos los poderes públicos, la mayoría de los medios de comunicación y la economía del país. Cuando un solo hombre controla todo no es un gobierno democrático.
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Hay una gran hipocresía. El Gobierno gasta más en propaganda que en educación, es una monstruosidad. Hay una publicidad asquerosa. Se podrían solucionar los problemas de la educación con esa plata.
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Quien usufructúa los beneficios del Estado no es la sociedad sino una oligarquía gobiernera, una oligarquía que se junta en el poder. Lo que sucede con la concentración de los medios de producción en el Estado es un capitalismo de Estado, donde el pueblo es pobre y el rico es el Gobierno.
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Correa no debe polarizar a la sociedad; debería unirla para conseguir los objetivos del ecuatoriano común. Creo que no debe concentrar poder en sí mismo
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Test democrático
Pedro X.Valverde Rivera
Participé en un foro que contó con la presencia de Yon Goicoechea y Gustavo Tovar, líderes del movimiento estudiantil venezolano que en diciembre del 2007 propinó por primera, vez en mucho tiempo, la primera derrota electoral del presidente Hugo Chávez.
Para serles franco, me quedé gratamente sorprendido de la espontaneidad de Yon, un joven de 23 años, que maneja con fluidez conceptos filosóficos o políticos y que ha vivido en carne propia la opresión, el discrimen y la persecución de un régimen autoritario.
Me llamó mucho la atención, además, la coherencia de sus ideas y cómo, a pesar de haberse convertido en una estrella mediática, gracias a la “cariñosa” campaña de descrédito por parte del régimen venezolano, aún sigue “pisando tierra”.
Lo digo porque cuando alguien le preguntó sobre sus aspiraciones políticas inmediatas, dijo que no se sentía preparado para ser alcalde o presidente y que por políticos con ese nivel de improvisación en la función pública es que él había decidido hacer algo por Venezuela.
Ojalá algunos otrora “tirapiedras” o “pasapapeles” o “presentadoras estrellas” hubieren tenido la humildad y responsabilidad de reconocer sus limitaciones intelectuales y falta de experiencia para el desempeño de importantes funciones del Estado.
Claro, la ambición de estas “personalidades” no les permitió hacer el análisis que hizo este joven estudiante, seguramente porque todavía los ecuatorianos no sentimos en carne propia, como los venezolanos, la agonía de la falta de democracia y la tragedia del irrespeto de los derechos humanos fundamentales en una sociedad.
De toda esta experiencia me quedó retumbando en la mente una idea central que pretendo compartir en esta ocasión
La categoría de demócrata de un gobernante no está dada exclusivamente por el origen democrático de su designación, sino además, por las ejecutorias democráticas en el desempeño del cargo.
1.- ¿Existe duda alguna del origen democrático y legítimo, por lo tanto, de la designación de Rafael Correa como presidente de los ecuatorianos?A mí no, ni a nadie creo yo; fue elegido democráticamente por quienes, como yo, creímos en su discurso de cambio, de relevo generacional, de manos limpias y corazones ardientes.
Ahora bien, pasemos a la segunda fase de esta prueba de democracia:2.- ¿Las ejecutorias de Rafael Correa en el ejercicio del poder han sido democráticas?
¿Ha respetado las reglas democráticas en el ejercicio del poder? Es decir, ¿ha respetado la Constitución Política del Ecuador y, en consecuencia, los derechos fundamentales consagrados en esta y en las leyes expedidas en concordancia con la Carta Magna?
En lo principal, ¿ha respetado la independencia de los poderes del Estado y, en consecuencia, la no injerencia de unos poderes en otros?
¿Se ha mantenido distante y respetuoso de la independencia de los organismos de control del Estado? ¿Ha respetado el derecho constitucional a la seguridad jurídica, observando las leyes y exigiendo su cumplimiento, tanto a opositores como a allegados o afines políticos?
Saque sus propias conclusiones, amigo lector.
La democracia no se defiende desde una tarima; se la vive y practica cada segundo de nuestras vidas, y de nuestras ejecutorias se desprende si somos o no demócratas. El resto es puro cuento.
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