jueves, 29 de enero de 2009

El politburó y la purga

Por Thalía Flores y Flores
La quema de papeletas de votación, las protestas, insultos, acusaciones, renuncias, desafiliaciones y las amenazas de expulsión tras las primarias del Movimiento oficialista Alianza País parecen la prueba irrefutable de que la cacareada revolución ciudadana es un proceso fallido.
Todo lo que se ha visto desde el domingo ha superado las componendas, los amarres y la manipulación atribuidos a la repudiada politiquería. Los de Alianza País han corregido y aumentado las mañas y "la sapada de los que se creen bacanes", como dijo una militante, que condenaba lo sucedido en una localidad de la provincia del Guayas, donde dice fue perjudicada en las urnas.
Locos por el poder, en las papeletas colocaron las fotos solo de aquellos a los que las dirigencias locales querían elegir. Quienes no eran de su agrado fueron reducidos a la condición de candidatos fantasmas: pusieron sus nombres pero no sus rostros. Y, en no pocos casos, hasta llegaron a duplicar los de los favoritos, excluyendo a los rivales. ¿Estas son acciones revolucionarias?
Al más puro estilo de la partidocracia, movilizaron gente en buses para que sufragaran por ellos, y engañaron a los más humildes amenazándolos con que si el domingo no votaban no recibirían el bono. Y, a pesar de esto, no pocos que han perdido todo sentido de la ética pretendieron que los medios no informaran. Y alguno al que la audacia parece haberle bloqueado la inteligencia hasta se atrevió a decir que "la prensa exageraba", cuando las imágenes daban cuenta de lo ocurrido.Las palabras soeces, los insultos, los desplantes de capataces son los trapos sucios que los ecuatorianos observaron de parte de quienes pretenden hacerse pasar por revolucionarios, por el solo hecho de comercializarse bajo nueva envoltura, y echando mano de los símbolos patrios a los que irrespetan con estas bajezas.
Las primarias, interesante intento para democratizar la designación de candidatos, fueron una farsa. Con razón la Biblia dice: "No hay como poner vino nuevo en odres viejos". Convocar a la militancia a competir en las urnas, pero en muchos casos solo para usarla como pantalla, a fin de avalar a los ungidos de antemano por el politburó, grafica la esquizofrenia de la política que parece haberse instalado en el país. Y como si todo esto no fuese suficiente para una sociedad que se había ilusionado con la posibilidad de un cambio, y como si viviésemos un totalitarismo, está operando una suerte de purga dirigida por el politburó, para condenar a quienes se atrevieron a levantar la voz y denunciar la engañifa.
"Los miembros del politburó debían eliminar toda posible fuente de oposición en el Gobierno, de esa manera se aseguraban que todos los miembros del partido seguirán las órdenes emanadas del centro...", se puede leer en los informes de la ignominiosa era del estalinismo en la ex Unión Soviética, a comienzos del siglo pasado. Pero pretender prácticas similares a estas alturas de la civilización y habiendo llegado al poder en un ejercicio democrático es una afrenta al Ecuador, que no eligió al politburó y que repudia las abominables purgas.

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