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miércoles, 4 de febrero de 2009

viernes, 30 de enero de 2009

Condecoraciòn-Medalla de Tortuga admirabilis

El medallero
LA DOLARIZADA ORDEN DE LA VINAGRERA
Considerando,
Que las primarias de Alianza País se llevan las palmas como el espectáculo más vergonzoso de estos días.
Que los de la revolución ciudadana reprodujeron, corregidos y aumentados, todos los vicios partidócratas.
Que integrantes del movimiento oficialista culparon a los Patiños y sus players del despelote en Guayas,
Que la organizadora nacional de las primarias fue Manuela Gallegos.
Que, sin embargo, ella ha integrado el Tribunal de Purgas para castigar a los que cayeron en desgracia ante el Rafico.
Acuerda
Condecorarle con la medalla de Tortuga admirabilis, en el grado de qué concha.
Dado en el salón de "El Antiácido", a 30 de enero de 2009

Cuadratura del disco-Primarias

De rodillas, Su Majestad de rodillas y en el polvo inclinada la frente, hoy venimos oh clemente, con humilde y con fiel corazón, para suplicarle interceda ante el Buró o Sagrado Tribunal, para que no se nos amoneste y no se nos expulse a las tinieblas exteriores de la larga noche neoliberal. No hubo fraude, ni mala voluntad en las ejemplares democráticas elecciones primarias. Nada más lejos de la verdad que atreverse a pensar contra el dedo de SM serenísima. Lo que pasó con las fotos que no estaban en las papeletas fue que doña María Sol Corral dispuso que los candidatos no debían ser ni muy narizones ni muy cachetones sino más bien altos y ojiverdes, como SM o guapos o cejones como el Eduardo Paredes o el Bustamante, entrecanos y distinguidos como la Manuela Gallegos, de apellidos pelucones como Cabeza de Vaca y demás miembros de su Gabinete y ellas, esculturales y bellas como su señora hermana doña Pierina. Como la mayoría de los ecuatorianos y los Pachakutiks y montubios no somos así, y no tenemos rubias asesoras de imagen, sacaron nuestras fotos de las papeletas, que no han sabido ser de todos. Además no sabíamos que ciertas palabras como "La sapada de los que se creen bacanes" eran de exclusivo uso de SM, en sus cadenas radiales al igual que las camisas bordadas con los diseños de nuestros mayores.Mandad que nos azoten en la plaza pública o hacednos desfilar con un capirote en la cabeza como lo hacía el camarada Lin Piao con el Libro Rojo del Camarada Mao del MPD en la mano, pero no nos expulséis de la revolución ciudadana.
http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/el-antiacido-1-8-331549.html

jueves, 29 de enero de 2009

Relajo y democracia

Emilio Palacio
Desde el Palacio de Carondelet salió la consigna: “échenle la culpa a la falta de experiencia en un proceso democrático nuevo”. Con ese deleznable argumento, la cúpula de Alianza PAIS trata de dulcificar las imágenes vergonzosas de sus primarias; la de Carlos Alvarado, hermano de la mano derecha de Rafael Correa, recordando en mal tono a la madre de un policía, o la del Gobernador del Guayas retando al mismo agente y advirtiéndoles a los periodistas que no hagan tomas inconvenientes.
Mucho más grave es lo que no se ha dicho, que solo un minúsculo grupo de votantes acudió al llamado de Alianza PAIS y de Correa. Las urnas se abrieron a las 11 de la mañana y se cerraron antes de la hora prevista, y aun así en ningún momento hubo colas, ni apretujones, ni nada.
Aquí no hay ningún proceso nuevo ni falta de experiencia. Lo que vimos fue exactamente lo mismo que viene ocurriendo desde hace cuatro décadas en cada elección estudiantil universitaria, donde no hay tesis, ni ideas, sino insultos, gritos y violencia. Donde no votan los estudiantes sino las pandillas armadas. Ocurrió lo mismo solo que a escala nacional.
El relajo y el caos no son democracia. Gritarle velaverde a un policía sin motivo no es inexperiencia. Actuar como Gobernador y como activista descontrolado no es un error que nace de la inocencia de un querubín.
Alianza PAIS debería admitir públicamente la verdadera causa de los acontecimientos del domingo, es decir la existencia en su interior de fracciones y grupos que están separados solo por el interés desmedido de cada cacique de captar poder.
La derecha (con perdón de la derecha) está encabezada por Vinicio Alvarado, que tiene el control casi completo de los contratos y demás negocios del Estado. La izquierda (con perdón de la izquierda) la maneja Ricardo Patiño, cuyo poder se extiende a cargos, nombramientos, diezmos y sanciones.
Luego están las antiguas figuras de la partidocracia, Carlos Vallejo, Jorge Marún o Raúl Vallejo. En la periferia se mueven, por último, otros grupitos como los hermanos Correa, María Paula Romo y alguno más.
Se han hecho muchas especulaciones sobre qué diferencias los separa, pero nadie lo sabe a ciencia cierta, porque no son discrepancias políticas. Nunca sabremos, por ejemplo, en qué se diferenciaban la propuesta de Aminta Buenaño y la de Carlos Alvarado para la prefectura. Simplemente a cada uno se le metió en el cuerpo que podía ocupar ese puesto, y lo defendieron a puños y dientes. Tal cual está ocurriendo en el Consejo de Participación Ciudadana, que tiene 7 miembros designados hace menos de una semana, y ya reconocieron públicamente que están divididos en tres grupos.
En medio de este nido de antropófagos que quisieran devorarse entre sí, reina Correa, al estilo del viejo Velasco Ibarra, que repartía premios y castigos entre las facciones que lo apoyaban, y que estas aceptaban a su vez porque era el que controlaba los votos y el dinero.
Así es como los movimientos populistas se mantienen unidos, pero eso es como pegar un florero roto con baba, que en cualquier momento se volverá a desbaratar.

No va

Asdrùbal

El politburó y la purga

Por Thalía Flores y Flores
La quema de papeletas de votación, las protestas, insultos, acusaciones, renuncias, desafiliaciones y las amenazas de expulsión tras las primarias del Movimiento oficialista Alianza País parecen la prueba irrefutable de que la cacareada revolución ciudadana es un proceso fallido.
Todo lo que se ha visto desde el domingo ha superado las componendas, los amarres y la manipulación atribuidos a la repudiada politiquería. Los de Alianza País han corregido y aumentado las mañas y "la sapada de los que se creen bacanes", como dijo una militante, que condenaba lo sucedido en una localidad de la provincia del Guayas, donde dice fue perjudicada en las urnas.
Locos por el poder, en las papeletas colocaron las fotos solo de aquellos a los que las dirigencias locales querían elegir. Quienes no eran de su agrado fueron reducidos a la condición de candidatos fantasmas: pusieron sus nombres pero no sus rostros. Y, en no pocos casos, hasta llegaron a duplicar los de los favoritos, excluyendo a los rivales. ¿Estas son acciones revolucionarias?
Al más puro estilo de la partidocracia, movilizaron gente en buses para que sufragaran por ellos, y engañaron a los más humildes amenazándolos con que si el domingo no votaban no recibirían el bono. Y, a pesar de esto, no pocos que han perdido todo sentido de la ética pretendieron que los medios no informaran. Y alguno al que la audacia parece haberle bloqueado la inteligencia hasta se atrevió a decir que "la prensa exageraba", cuando las imágenes daban cuenta de lo ocurrido.Las palabras soeces, los insultos, los desplantes de capataces son los trapos sucios que los ecuatorianos observaron de parte de quienes pretenden hacerse pasar por revolucionarios, por el solo hecho de comercializarse bajo nueva envoltura, y echando mano de los símbolos patrios a los que irrespetan con estas bajezas.
Las primarias, interesante intento para democratizar la designación de candidatos, fueron una farsa. Con razón la Biblia dice: "No hay como poner vino nuevo en odres viejos". Convocar a la militancia a competir en las urnas, pero en muchos casos solo para usarla como pantalla, a fin de avalar a los ungidos de antemano por el politburó, grafica la esquizofrenia de la política que parece haberse instalado en el país. Y como si todo esto no fuese suficiente para una sociedad que se había ilusionado con la posibilidad de un cambio, y como si viviésemos un totalitarismo, está operando una suerte de purga dirigida por el politburó, para condenar a quienes se atrevieron a levantar la voz y denunciar la engañifa.
"Los miembros del politburó debían eliminar toda posible fuente de oposición en el Gobierno, de esa manera se aseguraban que todos los miembros del partido seguirán las órdenes emanadas del centro...", se puede leer en los informes de la ignominiosa era del estalinismo en la ex Unión Soviética, a comienzos del siglo pasado. Pero pretender prácticas similares a estas alturas de la civilización y habiendo llegado al poder en un ejercicio democrático es una afrenta al Ecuador, que no eligió al politburó y que repudia las abominables purgas.

Un fraude de primarias

Análisis de HOY
Lo que ocurrió el pasado domingo durante las elecciones primarias de candidatos del movimiento del Gobierno, Alianza País, no tiene precedentes en la historia democrática del Ecuador. El tema no se refiere al ejercicio interno de un partido político para escoger sus postulantes, que sí ha ocurrido antes, como el caso de la Izquierda Democrática, que realizó primarias para escoger su candidato presidencial. El asunto toma ribetes inéditos por el cúmulo de irregularidades nunca antes vistas en ningún tipo de sufragios, lo que deja en claro que muchos de los que integran y ejecutan la revolución ciudadana son políticos dispuestos a emplear recursos de toda índole para conseguir sus objetivos. En esta ocasión fueron tales las artimañas utilizadas que hasta las trampas usuales de la denominada partidocracia se quedaron cortas. Padrones de electores sin definir, comicios suspendidos en algunas ciudades, papeletas sin las fotos de candidatos, ciudadanos que votaron hasta cinco veces, proselitismo el mismo día de las elecciones, menores de edad en las Juntas Receptoras del Voto, chantajes a los ciudadanos para que acudan a votar so pena de perder sus bonos de Desarrollo y de Vivienda, violencia en los escrutinios, son solo algunas de las denuncias hechas de parte de los propios integrantes del partido de Gobierno, que se han sentido estafados con este proceso.
La primera excusa es que se trata de un procedimiento novedoso y que el mayor mérito es aplicarlo. El argumento no es tan válido cuando se han detectado no solo fallas de organización sino herramientas típicas de fraude. El Gobierno, en lugar de liderar una investigación profunda para detectar a los responsables, prefiere bajar el tono de las denuncias y hasta sancionar a sus militantes que se atrevieron a desnudar las anormalidades. Ya apareció el primer castigado, pero más por cuestiones de su pésima educación transmitida por los medios de comunicación, que por asuntos de fondo. Esas sanciones están pendientes. Todo esto con el agravante de que el Estado financió con recursos públicos las primarias de Alianza País. Con los resultados ya vistos, a lo que se añade, en algunos casos, la escasa asistencia de ciudadanos a participar de este proceso, pues por ejemplo, en Guayas no acudieron ni el 1% de empadronados en esa provincia. Por eso llama más la atención que algunos funcionarios del Gobierno proclamen como exitoso todo este enredado remedo de democracia interna. No puede calificarse así a unos hechos que han llenado a todo el país de vergüenza y tal vez hubiese sido mejor que se haga lo que ahora se está haciendo, al apuro, para completar los candidatos: escogerlos a dedo. Así se evitaban papelones costeados por todos los ecuatorianos.