miércoles, 29 de octubre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
Corte inconstitucional
Por Antonio Rodríguez Vicéns
El 7 de octubre pasado, en esta misma columna, hice una pregunta: la ‘revolución ciudadana’, caracterizada por desconocer el orden jurídico, que ha atropellado numerosas ocasiones, ¿con la vigencia de la nueva Constitución sufrirá una metamorfosis instantánea y milagrosa y comenzará a respetarla estricta y rigurosamente? La respuesta está dada. El 20 de octubre, antes aún de su promulgación, los vocales del Tribunal Constitucional, encargados de velar por el cumplimiento de sus normas, con el pretexto de llenar un ‘vacío’ inexistente y con argumentos deleznables, dignos de un simple aspirante a tinterillo, la violaron con cinismo, irresponsabilidad y desvergüenza.
El artículo 25 del Régimen de Transición dice claramente que “una vez constituidas las nuevas funciones Legislativa, Ejecutiva y de Transparencia y Control Social, se organizará la comisión calificadora que designará a los integrantes de la primera Corte Constitucional”. No antes. En concordancia con el artículo 434 de la Constitución, esas nuevas funciones del Estado deberán presentar los candidatos para intervenir en un concurso cuyas normas y procedimientos “serán dictadas (sic) por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”. En ninguna disposición se establece que los vocales del Tribunal podrán autoproclamarse integrantes de la Corte Constitucional: la ‘resolución’ adoptada es arbitraria e inconstitucional.
La tesis del ‘vacío’ constitucional es cínica e irrisoria. Además de que el artículo 28 del Régimen de Transición ha previsto la prórroga en sus cargos de los vocales del Tribunal, en derecho público sólo pueden ejercer las facultades establecidas en la Constitución y las leyes. ¿Qué norma les autoriza para arrogarse atribuciones de las funciones Legislativa, Ejecutiva y de Transparencia, que son las únicas que pueden presentar candidatos? ¿En qué concurso han participado? ¿Acaso reúnen los requisitos exigidos por la nueva Constitución? ¿En qué disposición se les permite llenar vacíos constitucionales y del Régimen de Transición o interpretar sus textos, ‘aprobados’ por la Asamblea y el pueblo ecuatoriano?
Qué puede esperar el país -es la pregunta más importante- de esta ‘Corte Constitucional’ autodesignada inconstitucionalmente, integrada por vocales mediocres e inmorales, sin valores éticos, dedicados a desconocer los más elementales principios jurídicos, a manipular la Constitución y las leyes y a ejercer sin escrúpulos el papel de testaferros de la dictadura correísta? Los ecuatorianos que creemos en la necesidad de la vigencia plena de un régimen de derecho debemos anotar y no olvidar sus nombres: algún día terminará esta ominosa y alienante ‘revolución ciudadana’, fundamentada en la mentira, el atropello y la arbitrariedad.
lunes, 27 de octubre de 2008
Correa tilda de pelucona a prima de Alberto Acosta
Publicado el 23/Octubre/2008 00:02Quiteña, de 58 años, tiene un masterado en Dirección y Gestión Turística. Actualmente se dedica a los bienes raíces
Entrevista a Verónica Acosta Espinosa
...
¿Cómo se produjo el incidente con el presidente Rafael Correa?
Yo estaba (el miércoles de la semana pasada) en una esquina del centro histórico, y escuché que venían las motos que escoltan el presidente. (.... ) De repente, regreso a ver y me encuentro que el presidente estaba frente a mí. Allí, le dije: "Ya se acabó la campaña, y ya es hora de que se ponga a trabajar".
¿Cómo reaccionó Correa?
Empezó a gritar: "¡Agarren a la loca, cojan a la loca!", pero fuera de sí. Yo me sorprendí y le dije que no sea grosero. La comitiva presidencial siguió, y pocos metros más abajo se detuvo nuevamente, yo ahí me acerqué, porque pensé que no me puede considerar loca por decirle que trabaje. Le dije: "Señor presidente, la loca a la que usted mandó a detener soy yo, y le comento que soy prima de Alberto Acosta". Él alzó el brazo y manifestó: "Entonces, no es sino otra pelucona". Le respondí: "Sí, pelucona, y a mucha honra". En ese momento, el presidente empezó a gritar nuevamente que me detengan. Estaba fuera de sí. Le manifesté que tan pelucón es él como yo, porque coincidimos en algún momento en la casa de un ilustre guayaquileño, donde estaban todos los pelucones de Samborondón. En realidad, los policías no me toparon, pero yo levanté las manos y pedí que me detengan.
¿Por qué cree que no se produjo su detención?
Primero se dieron cuenta de que no había razón para detenerme, aunque uno de los guardaespaldas insistía que tengo que respetar al primer mandatario. Lo segundo es que yo no me alteré, y de pronto con esto de que le dije que soy prima de Alberto Acosta, como que él dijo mejor no hagamos problema. Pero, en realidad, nunca quitó la orden de que me detengan
¿Ha hablado con Alberto Acosta del incidente?
No, y creo que no hay nada de qué hablar. (CRR)
jueves, 23 de octubre de 2008
Abusiva metamorfosis
El Tribunal Constitucional ha tomado una arbitraria resolución, con el espaldarazo del presidente de la Asamblea y del Gobierno: proclamarse Corte Constitucional. La Constitución prevé la designación del nuevo organismo "una vez constituidas las nuevas funciones Legislativa, Ejecutiva y de Transparencia y Control Social"; solo entonces la comisión calificadora -integrada por dos representantes de cada una de esas tres funciones- nombrará a los nueve miembros de la Corte Constitucional de entre "las candidaturas presentadas por las tres funciones anteriores, aNo existe fundamento legal para esa abusiva decisión, como han señalado diversos constitucionalistas: el régimen de transición señala que los integrantes del Consejo Nacional de la Judicatura, el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional terminarán sus períodos cuando se posesionen los nuevos integrantes de esos organismos. Aquella prórroga no autoriza a ninguno de estos a transformarse en otro organismo ni asumir más funciones que las que ha venido desempeñando. Hacer como el TC resulta tan absurdo y arbitrario como lo sería si el anterior Tribunal Supremo Electoral decidiera proclamarse Consejo Nacional Electoral o Corte Electoral. Y resulta tanto más grave y repudiable cuanto es el máximo organismo para juzgar la constitucionalidad el que empieza con tan flagrante irrespeto a lo dispuesto en la nueva Constitución, aun antes de la temporal resurrección de la Asamblea Constituyente, para integrar el congresillo o Comisión de Legislación. través de un proceso de concurso público, con veeduría y posibilidad de impugnación ciudadana", según establece el art. 434 de la flamante Constitución.
El régimen de transición contempla una etapa transitoria en el paso de una situación a otra. El tránsito de la etapa jurídica de vigencia de la anterior Constitución y de la nueva se halla regulado por la Carta Suprema que entró en vigencia desde el lunes, y que no concede esa facultad de metamorfosis a los vocales del Tribunal Constitucional, algunos de los cuales ni siquiera cumplen todas las condiciones señaladas por el art. 433 para ser designados miembros de la Corte Constitucional. Solo el oportunismo y manipulación política explican ese cambio.
En el nuevo esquema jurídico vigente, la Corte Constitucional se halla revestida de amplias facultades con las que no contaba el Tribunal Constitucional: tiene inclusive la capacidad de revisar las sentencias, autos definitivos o resoluciones con fuerza de sentencia cuando los ciudadanos presenten un recurso extraordinario de protección si demuestran violación del debido proceso o de otros derechos reconocidos por la Constitución.
analisis@hoy.com.ec
Van bien...¡Muy bien!
Por Carlos Vera Rodríguez
Sí. ¿Acaso están locos? Se les ocurre poner a la Policía Nacional en emergencia operativa por unos cuantos medios escandalosos y algunos encopetados alarmistas que magnifican crímenes aislados. Están en campaña. Esa es la explicación. Anuncian la mano dura que siempre han criticado, con otra palabra: firmeza. Responden con los mismos mecanismos de la vieja y larga noche neoliberal: más policías a las calles; más camionetas; más armas. ¿Y la etiología del delito? ¡Ah!, eso queda para cuando los académicos vuelvan a la academia. No fue percepción el asesinato de un superpolicía en plena calle de Milagro. Tampoco lo fue un asalto bancario de anteayer cerca del Swisshôtel, en Quito. Y menos resultó imaginaria la ola de ejecuciones en Manta. Ya no tuvo cara de salir a dar explicaciones el Ministro de las Percepciones y mandó a subalternos a responder la cantaleta de siempre: que han heredado una situación de muchos años; que ya capturaron a los del asalto a la Parrillada del Ñato; que apresaron 18 bandas; que solo uno de tres policías anda armado; que siguen esperando las 3 700 pistolas Pietro-Beretta ofrecidas por Nebot; que hay un repunte delincuencial. ¡Ah! Por fin lo admiten. ¿Cómo van a compensar a las familias sus pérdidas –de todo tipo- mayores y menores o, allí sí imaginarias, por no reaccionar a tiempo? Los muertos no vuelven. Nada repone el extravío de una vida. Es obligación del Estado omnipresente y del estadista ausente velar por la seguridad del ciudadano. La han incumplido, evidentemente. En un país con Congreso, una república con oposición y no solo con opositores, y un estado de derecho con juristas no apenas con abogados, el Ministro de… ¿cómo se llama?... de Percepciones, ¡eso! (nuevo Ministerio) ya habría afrontado tres juicios diversos. Llamaría el Fiscal General a confesión a dos jóvenes y brillantes subsecretarios para señalar los socialcristianos confabulados con delincuentes para disparar el crimen organizado en Guayaquil, según denunciaron hace dos meses. Si existiera ese partido o tuvieran vergüenza, ya habría pedido identificar a esos militantes mafiosos para expulsarlos o de lo contrario, procesaría a los denunciantes por atribuirles una complicidad falsa. Vivimos un escenario de protagonistas único en el cual si no es el único que se da cuenta de sus desvaríos, nadie lo puede cambiar. Se dio cuenta. ¡Aleluya! Ahora que se dé cuenta de una cárcel nueva desocupada en Guayaquil; del mejor centro de monitoreo montado por la Corporación de Seguridad Ciudadana allá; del espionaje telefónico desperdiciado en interferirme, en lugar de a criminales avezados; de que policías de Guaranda se pierden en la Prosperina; de que la descomposición social no puede haberse disparado en el país “con los mejores indicadores económicos de América Latina”. Descubren a los majaderos de la Católica pero recubren a los delincuentes capturados. Van bien.
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