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jueves, 6 de noviembre de 2008

Bajo presión, régimen pule un nuevo plan de seguridad

La presión del presidente Rafael Correa a sus ministros para que presenten planes reales que permitan reducir los índices de inseguridad en el país se acentuaron ayer durante el gabinete ampliado de seguridad que mantuvieron en el Salón de Banquetes de Carondelet.
El encuentro inició a las 16:00 y una de las primeras personas en llegar fue Rodrigo Vivar, presidente del Consorcio de Consejos Provinciales del Ecuador (Concope), quien al igual que el resto de autoridades prefirieron no dar declaraciones hasta el término de la reunión.
En la mañana, los tres ministerios encargados del tema: Fernando Bustamante (Gobierno), Gustavo Larrea (Seguridad) y Gustavo Jalkh (Justicia) aceleraban la elaboración de los informes, las evaluaciones y los nuevos “planes” para lograr convencer al mandatario de que la situación iba a cambiar.
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13 de septiembre del 2008
“La delincuencia se redujo en este Gobierno (...). En las últimas dos semanas, sospechosísimamente, empezó a rebrotar”.
1 de noviembre del 2008
“No se ve la revolución ciudadana en la seguridad y vamos a tomar medidas, ya no voy a seguir
dando más dilatorias a esto”.
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jueves, 30 de octubre de 2008

Y ella llora…

Manuel Ignacio Gómez Lecaro
Nos llamó llorando desde el hospital. Su esposo luchaba por su vida. Un ladrón lo había apuñalado después de asaltarlos en un bus. Solo días antes estaba tan contenta mientras cocinaba el almuerzo. Había conseguido un préstamo para una casa. No había sido fácil con sus ingresos de trabajo doméstico. Ahora su esposo agoniza y un criminal camina libre con su dinero.
Mientras ella nos cuenta su tragedia, el noticiario pasa un discurso de Rafael Correa. “¡Angostura, nunca más!”, dice el Presidente exaltado. Anuncia que el país se está armando y equipando para evitar una nueva “agresión” del gobierno colombiano. Dice que “con profundo dolor nos veremos obligados a restringir la entrada y permanencia de ciudadanos colombianos en nuestro país”. Ya estamos acostumbrados: anticuados gritos nacionalistas, enemigos extranjeros imaginarios, amenazas de guerra con un país hermano. El agresor huye tranquilo del bus con un fajo de billetes y su cuchillo ensangrentado, mientras el Presidente habla de soberanía territorial.
No ven acaso que el enemigo no está en el país vecino sino en la violencia interna? Bastante tiempo les tomó aceptar que la violencia no era invento de los medios de comunicación o de la oposición. Es real y asusta.
Hace poco conocí la central de emergencias y monitoreo de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil. Impresionante. La última tecnología al servicio de la seguridad. Todo está diseñado para que cualquier llamada de emergencia sea dirigida y atendida de forma inmediata. Están listos los equipos. El personal está capacitado. Pero falta algo. La Policía que siempre fue pieza integral de este proyecto ahora decidió no colaborar. Es que la Policía de un Gobierno socialista no trabaja con un Municipio capitalista. Las víctimas de asaltos y violencia que tomen su tique y esperen su turno.
El ladrón no mira los stickers en tu carro a la hora de robarte. Le da igual el color, o que diga vota Sí o No. El asesino no pregunta por quién votamos antes de dispararnos. Tratan a todos por igual. Pero el Gobierno sí basa irresponsablemente su decisión de colaborar y trabajar por la seguridad en banderas políticas y pugnas personales. Esta central de emergencias de la Corporación para la Seguridad Ciudadana no acabará con la delincuencia, pero sí haría una gran diferencia si trabajara con todas las instituciones unidas. Si solo la Policía dejara su absurda postura de no colaborar, se contarían menos historias de horror y lágrimas todos los días.
Aquí los intereses políticos están por encima de los intereses de los ciudadanos. Enfrentamos a enemigos extranjeros ficticios, antes que a enemigos locales reales.
Pero no se preocupen, mediante decreto ejecutivo número 1407 emitido por el Gobierno se ha oficializado al último viernes del mes de octubre como el “Día Nacional de la Alegría y la Solidaridad”. Sonriamos entonces. Aquí no pasa nada. La crisis mundial apenas nos afectará. Nuestra Policía es tan eficiente que no necesita la ayuda Municipal. Esos colombianos que invaden nuestra soberanía serán expulsados y todo quedará solucionado.
Y mientras tanto, ella llora junto a su esposo que se le va. Y no hay bono, ni “Patria ya es de todos”, ni gritos nacionalistas, ni sonrisitas que la puedan consolar.

jueves, 23 de octubre de 2008

Van bien...¡Muy bien!

Por Carlos Vera Rodríguez
Sí. ¿Acaso están locos? Se les ocurre poner a la Policía Nacional en emergencia operativa por unos cuantos medios escandalosos y algunos encopetados alarmistas que magnifican crímenes aislados. Están en campaña. Esa es la explicación. Anuncian la mano dura que siempre han criticado, con otra palabra: firmeza. Responden con los mismos mecanismos de la vieja y larga noche neoliberal: más policías a las calles; más camionetas; más armas. ¿Y la etiología del delito? ¡Ah!, eso queda para cuando los académicos vuelvan a la academia. No fue percepción el asesinato de un superpolicía en plena calle de Milagro. Tampoco lo fue un asalto bancario de anteayer cerca del Swisshôtel, en Quito. Y menos resultó imaginaria la ola de ejecuciones en Manta. Ya no tuvo cara de salir a dar explicaciones el Ministro de las Percepciones y mandó a subalternos a responder la cantaleta de siempre: que han heredado una situación de muchos años; que ya capturaron a los del asalto a la Parrillada del Ñato; que apresaron 18 bandas; que solo uno de tres policías anda armado; que siguen esperando las 3 700 pistolas Pietro-Beretta ofrecidas por Nebot; que hay un repunte delincuencial. ¡Ah! Por fin lo admiten. ¿Cómo van a compensar a las familias sus pérdidas –de todo tipo- mayores y menores o, allí sí imaginarias, por no reaccionar a tiempo? Los muertos no vuelven. Nada repone el extravío de una vida. Es obligación del Estado omnipresente y del estadista ausente velar por la seguridad del ciudadano. La han incumplido, evidentemente. En un país con Congreso, una república con oposición y no solo con opositores, y un estado de derecho con juristas no apenas con abogados, el Ministro de… ¿cómo se llama?... de Percepciones, ¡eso! (nuevo Ministerio) ya habría afrontado tres juicios diversos. Llamaría el Fiscal General a confesión a dos jóvenes y brillantes subsecretarios para señalar los socialcristianos confabulados con delincuentes para disparar el crimen organizado en Guayaquil, según denunciaron hace dos meses. Si existiera ese partido o tuvieran vergüenza, ya habría pedido identificar a esos militantes mafiosos para expulsarlos o de lo contrario, procesaría a los denunciantes por atribuirles una complicidad falsa. Vivimos un escenario de protagonistas único en el cual si no es el único que se da cuenta de sus desvaríos, nadie lo puede cambiar. Se dio cuenta. ¡Aleluya! Ahora que se dé cuenta de una cárcel nueva desocupada en Guayaquil; del mejor centro de monitoreo montado por la Corporación de Seguridad Ciudadana allá; del espionaje telefónico desperdiciado en interferirme, en lugar de a criminales avezados; de que policías de Guaranda se pierden en la Prosperina; de que la descomposición social no puede haberse disparado en el país “con los mejores indicadores económicos de América Latina”. Descubren a los majaderos de la Católica pero recubren a los delincuentes capturados. Van bien.

Simple percepciòn

La columna de Bonil / 21 de octubre del 2008