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jueves, 27 de agosto de 2009

Terrorismo de estado

Editorial
El día de ayer, una turba, con presencia de Alianza PAIS e inspirada por el presidente de la CFN, avanzó contra las instalaciones de Diario EL UNIVERSO para sembrar el miedo entre los colaboradores de esta institución. En el transcurso del día se recibieron varias llamadas amenazantes contra periodistas por su nombre y apellido.
El trasfondo de todo esto lo conoce el país.
Desde hace semanas, el señor Samán viene desplegando una campaña para desviar la atención de denuncias de prensa que lo involucran, incluyendo millonarios créditos concedidos al hermano mayor del Presidente en condiciones absolutamente irregulares. Es, precisamente, esa enorme mancha de corrupción que emerge lo que aterroriza a Samán.
Empujado por todo eso, ayer motivó una muestra de cómo actuarán los comités para la defensa de la corrupción.
Las autoridades políticas, que habrán consultado con el Primer Mandatario, se prestaron para esta maniobra concediendo permiso para sembrar el miedo. Y la Policía y la CTG apoyaron con personal y vehículos.
Hace una década los banqueros corruptos sacaron a las calles a sus pequeños clientes con el cuento de que se los estaba lesionando. Hoy, los revolucionarios corruptos hacen exactamente lo mismo, con el agregado de pretender dividir a los ecuatorianos.

miércoles, 3 de junio de 2009

Jalkh: El telegrama es responsabilidad única de Juan Sosa

Junto al comandante de Policía, Freddy Martínez, y al titular de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, ayer el Ministro de Gobierno afirmó que “el general Sosa sabrá por qué lo ha enviado (el memorándum) y sabrá responder qué concepto tenía en la cabeza al emitirlo”.
Jalkh reconoció que el 8 de mayo se reunió con otras autoridades para tratar temas relacionados con la seguridad nacional e intercambiar información. Entre ellos, el presidente de la Corte Nacional de Justicia, José Troya; el fiscal subrogante, Alfredo Alvear; y el general Juan Sosa (quien pasó a disponibilidad cuando el presidente Rafael Correa reestructuró la cúpula policial).
Ayer, tanto Jalkh como Miguel Carvajal y el presidente del Consejo de la Judicatura, Xavier Arosemena, negaron que haya existido una resolución para espiar a jueces o fiscales.
El ministro Jalkh señaló que “es totalmente inaceptable” el que se haya emitido ese memorándum sin conocimiento de las autoridades y haciendo mención a los resultados de la reunión del 8 de mayo, en la cual, aseguró, “no se mencionó en lo absoluto que se hagan labores de contrainteligencia”.
Informó que ya coordinó con el Comandante de la Policía para que quede sin efecto el contenido del documento. “Es absolutamente inaceptable y no tiene ningún asidero ni constitucional ni legal”.

viernes, 6 de febrero de 2009

Buen regalo

Bonil
viernes 06 febrero

Cuadratura del disco

Don Fernando de Bustamante, alias Elliot Ness, jefe de los Intocables,
escuchaba con placer la cadena nacional del sábado,
cuando oyó a su jefe acusar a los policías
porque misteriosamente se les había escapado el señor Chauvín.
Casi de inmediato, oyó que su jefe vociferaba en Venezuela "camina, que camina,
la espada de Bolívar, por América Latina"
y comenzó a preguntarse si acaso el señor Chauvín,
de la Brigada Bolivariana, no llevaría la espada de Bolívar y sabría algunas cositas más.
Don Fernando decidió descifrar todas estas percepciones,
y sentarse en una mesa sin clavos, de solo tres patas,
para que los espíritus de los grandes detectives le dijeran si debía apresar al bolivariano
y qué haría con los secretos que guardaba aquella espada misteriosa,
varias de cuyas réplicas le son regaladas a Su Majestad y jefe.
A Don Fernando se le erizaron las cejas
cuando empezaron a aparecer por orden de antigüedad:
Augusto Dupin,
el Inspector Maigret,
Hércules Poirot,
Charlie Chan,
Sherlock Holmes
y el general Jaime Hurtado, que le dijo
"Don Fernando, déjese de pendejadas, le cogemos o no le cogemos".
Entonces decidió renunciar y entregar el Ministerio a un señor parecido a Kojac,
de apellido Abril, para él dedicarse a profundizar
en la psicología de las percepciones.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Bajo presión, régimen pule un nuevo plan de seguridad

La presión del presidente Rafael Correa a sus ministros para que presenten planes reales que permitan reducir los índices de inseguridad en el país se acentuaron ayer durante el gabinete ampliado de seguridad que mantuvieron en el Salón de Banquetes de Carondelet.
El encuentro inició a las 16:00 y una de las primeras personas en llegar fue Rodrigo Vivar, presidente del Consorcio de Consejos Provinciales del Ecuador (Concope), quien al igual que el resto de autoridades prefirieron no dar declaraciones hasta el término de la reunión.
En la mañana, los tres ministerios encargados del tema: Fernando Bustamante (Gobierno), Gustavo Larrea (Seguridad) y Gustavo Jalkh (Justicia) aceleraban la elaboración de los informes, las evaluaciones y los nuevos “planes” para lograr convencer al mandatario de que la situación iba a cambiar.
...
13 de septiembre del 2008
“La delincuencia se redujo en este Gobierno (...). En las últimas dos semanas, sospechosísimamente, empezó a rebrotar”.
1 de noviembre del 2008
“No se ve la revolución ciudadana en la seguridad y vamos a tomar medidas, ya no voy a seguir
dando más dilatorias a esto”.
...

jueves, 30 de octubre de 2008

Hoy que me encuentro aquí entre rejas

Emilio Palacio
Si alguna vez Rafael Correa hace realidad su sueño de enviarme tras las rejas, tengo solo una petición que hacerle, que me encierre en la nueva cárcel que ha construido la Corporación de Seguridad Ciudadana y que el ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, no quiere porque es inhumana, ya que “no tiene ventanas”.
Antes de llegar al sitio, me detuve en la antigua Penitenciaría. Eran las nueve y media de la mañana y unas doscientas mujeres aguardaban en fila contra el sucio muro del exterior. Los sábados y domingos concurre el doble o el triple, así que los guardias han fabricado con rejas un improvisado corredor del que las visitantes no pueden escapar mientras dura su espera. Para encontrarse con sus maridos encerrados, deben encerrarse primero ellas mismas.
Al poco rato recorría la nueva cárcel. Ninguna prisión es agradable. Esta tiene celdas pequeñas para dos prisioneros, con litera, inodoro, un mesón pequeñito para escribir y una reja que da al patio central. Allí estará el comedor, donde los reos podrán descansar, aburrirse y conversar ciertas horas al día. Hay otro patio más pequeño y con muros muy altos. Además, una peluquería, dispensario médico, un salón no muy grande para actividades educativas o para ver televisión, y un salón de espera para que las visitantes no hagan fila.
Me preguntan si es un sitio inhumano. ¿Alguna cárcel no lo es? Si la comparo con el infierno que se alcanza a ver unos pocos metros más allá (la Penitenciaría “Modelo”), debo admitir que este, al menos, es un lugar decente.
No habría ningún inconveniente, aun así, para fabricarle ventanas en las celdas (si los técnicos en seguridad lo admiten); también se podría agrandar el segundo patio y permitir allí de algún modo (con rejas quizás) la vista al exterior; e incluso hay terreno suficiente en los alrededores para construir talleres donde los presos trabajen y no sean ociosos.
No hay impedimento alguno, pues, para que hoy mismo el Presidente ordene que 150 presos escogidos, los más peligrosos, los que dirigen las bandas de la Penitenciaría, los que comandan el crimen desde sus celdas por celular (y los periodistas, no se olviden), cambien de vivienda
Mientras tanto, una comisión de expertos en seguridad y defensores de los derechos humanos (habrá que traerlos del extranjero, supongo, porque los nacionales son una especie extinguida) podrían ejecutar las pocas modificaciones que hagan falta.
Al lado de la nueva cárcel y de la vieja Penitenciaría, se realizan trabajos de tierra preliminares, por orden del Gobierno, para una nueva y gigantesca prisión. Los ingenieros que dirigen las obras me contaron que la semana pasada debieron echarse a tierra detrás de las retroexcavadoras para protegerse de una balacera. Eran dos bandas que se disputan el control de un patio en la Penitenciaría, que no tiene ventanas porque da al aire libre, así que allí las balas cruzan sin topar obstáculo.
De regreso al Diario me detuvo un embotellamiento en la Permitetral de casi media hora. Eran unos veinte policías que revisaban los vehículos porque la seguridad “está en emergencia”. Los felicité, pero un poco más adelante me pregunté a mí mismo cuánto se facilitaría su trabajo si la nueva cárcel ya estuviese funcionando.
Pero no tiene ventanas, así que habrá que esperar