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lunes, 7 de septiembre de 2009
jueves, 6 de noviembre de 2008
Madre y familia claman perdón por ‘ofensa’ a Correa
La audiencia de amparo de libertad solicitada por el abogado defensor de Carlos Javier Hidalgo Ronquillo (conocido como Margarito) no se realizó ayer porque la Policía no llevó al detenido hasta la Corte Superior de Justicia
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“No queremos pensar que se trata de alguna maniobra en contra de mi defendido y más bien iniciaremos el trámite ante el Presidente de la Corte para que fije una nueva audiencia en el menor tiempo posible”, sostuvo Vera. Mientras tanto, los familiares de Hidalgo que se encontraban afuera del Juzgado V de lo Penal a la espera del detenido mostraron su descontento y desesperación por la suspensión de la audiencia. Violeta Ronquillo Carpio, madre de Hidalgo, pidió al Primer Mandatario que deje en libertad a su hijo, porque él solo estaba cumpliendo con su trabajo que era entregar hojas volantes por el No en las afueras de la central de Prian.
“Nunca lo insultó, lo único que hizo fue lanzar la hoja y ahora está detenido como si fuera el peor de los delincuentes, y no lo podemos ver porque no lo permiten”, sostuvo entre lágrimas mientras mostraba una carta dirigida al presidente Correa, en la que pide la libertad de su hijo.
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lunes, 27 de octubre de 2008
Correa tilda de pelucona a prima de Alberto Acosta
Publicado el 23/Octubre/2008 00:02Quiteña, de 58 años, tiene un masterado en Dirección y Gestión Turística. Actualmente se dedica a los bienes raíces
Entrevista a Verónica Acosta Espinosa
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¿Cómo se produjo el incidente con el presidente Rafael Correa?
Yo estaba (el miércoles de la semana pasada) en una esquina del centro histórico, y escuché que venían las motos que escoltan el presidente. (.... ) De repente, regreso a ver y me encuentro que el presidente estaba frente a mí. Allí, le dije: "Ya se acabó la campaña, y ya es hora de que se ponga a trabajar".
¿Cómo reaccionó Correa?
Empezó a gritar: "¡Agarren a la loca, cojan a la loca!", pero fuera de sí. Yo me sorprendí y le dije que no sea grosero. La comitiva presidencial siguió, y pocos metros más abajo se detuvo nuevamente, yo ahí me acerqué, porque pensé que no me puede considerar loca por decirle que trabaje. Le dije: "Señor presidente, la loca a la que usted mandó a detener soy yo, y le comento que soy prima de Alberto Acosta". Él alzó el brazo y manifestó: "Entonces, no es sino otra pelucona". Le respondí: "Sí, pelucona, y a mucha honra". En ese momento, el presidente empezó a gritar nuevamente que me detengan. Estaba fuera de sí. Le manifesté que tan pelucón es él como yo, porque coincidimos en algún momento en la casa de un ilustre guayaquileño, donde estaban todos los pelucones de Samborondón. En realidad, los policías no me toparon, pero yo levanté las manos y pedí que me detengan.
¿Por qué cree que no se produjo su detención?
Primero se dieron cuenta de que no había razón para detenerme, aunque uno de los guardaespaldas insistía que tengo que respetar al primer mandatario. Lo segundo es que yo no me alteré, y de pronto con esto de que le dije que soy prima de Alberto Acosta, como que él dijo mejor no hagamos problema. Pero, en realidad, nunca quitó la orden de que me detengan
¿Ha hablado con Alberto Acosta del incidente?
No, y creo que no hay nada de qué hablar. (CRR)
viernes, 12 de septiembre de 2008
El boca sucia
Emilio Palacio
Para bien o para mal, el ser humano es un animal de costumbres. Si se nos educa bien, nos acostumbraremos desde pequeños al orden, el respeto y las buenas maneras; pero con la misma facilidad podemos adaptarnos a la inmundicia, el mal olor y las malas palabras.
En estos días los ecuatorianos nos hemos acostumbrado a los insultos del Presidente. Antes, cuando Abdalá Bucaram ofendía a algún rival, era titular de portada. Hoy, son tantas las ofensas cotidianas del Primer Mandatario que los diarios no se dan abasto para reseñarlas. Nadie olvidará el día en que Jaime Nebot llamó a gritos a un diputado para vaciar sobre él sus residuos líquidos; pero los insultos que ha proferido Correa son demasiados para conservarlos todos en la mente. Solo recordamos los más notorios: “ándate a la casa de la v… “, “por idiotas como tú”, “bestias salvajes”, “pitufos”.
¿Por qué Correa insulta? Es sorprendente que ningún analista político de los que simpatizan con el Gobierno le haya dedicado ni media página a este fenómeno de actualidad. Seguramente porque si lo hiciesen, tendrían que reconocer una desagradable verdad: Correa insulta para fortalecer su proyecto político de atemorizar al país. El insulto de alguien más poderoso intimida, sobrecoge. En las masas, además, genera un sentimiento de desprotección que las empuja a agruparse detrás del “líder” que más grita.
Secundariamente, este lenguaje procaz le sirve a Correa para identificarse con su base social de marginales, la que le aporta su mayor caudal de votos. Es un viejo truco que aprendió de Bucaram y para el cual este economista graduado en Bélgica ha demostrado extraordinaria habilidad. (Ni siquiera la vieja Europa puede hacer milagros, como ven. Lo que natura non da, Salamanca non presta).
Los insultos siempre formaron parte de la vida ecuatoriana, pero antes eran mal mirados. La sociedad disponía de anticuerpos. Hoy, gracias a Correa y al correísmo, la población tiende a minimizarlos con diversos argumentos:
“Él es así”. Le escuché esta explicación a una respetable señora que aguardaba conmigo el otro día en la sala de estar de una oficina pública. Me aclaró que a ella le desagradan los insultos del Presidente, pero que deberíamos disculparlo porque “es su carácter”.
Los insultos siempre formaron parte de la vida ecuatoriana, pero antes eran mal mirados. La sociedad disponía de anticuerpos. Hoy, gracias a Correa y al correísmo, la población tiende a minimizarlos con diversos argumentos:
“Él es así”. Le escuché esta explicación a una respetable señora que aguardaba conmigo el otro día en la sala de estar de una oficina pública. Me aclaró que a ella le desagradan los insultos del Presidente, pero que deberíamos disculparlo porque “es su carácter”.
Hacerse el sordo y el mudo. Es la actitud favorita de Alberto Acosta. Cuando le preguntan sobre el tema, ni justifica ni critica al Presidente. Solo sonríe, enigmáticamente.
“¿Cuál insulto?” Es la postura de los medios de comunicación gobiernistas. Los insultos del Presidente no existen, así que nunca aparecerán en los noticiarios oficiales.
“De eso sí te preocupas, pero de criticar a la partidocracia no”. Es el comentario con que lavan su conciencia los pocos dirigentes honestos que quedan en Alianza PAIS, como si uno de los motivos para repudiar a los viejos partidos no hubiese sido precisamente su irrespeto a la dignidad humana.
Pero aunque los ignoremos, los justifiquemos, los idealicemos o los neguemos, los insultos de Correa están allí, y permanecerán para siempre grabados en las páginas negras de la historia ecuatoriana, junto a tantas otras vergüenzas que heredarán nuestras futuras generaciones en esta transición entre dos milenios.
Las madres y la política
Joffre Campaña Mora
El arquitecto Fernando Cordero es un político activo del Ecuador que llegó a tener especial protagonismo durante los últimos meses en razón del papel que ha tenido que cumplir como Presidente de la Asamblea, especialmente por permitir el tratamiento atropellado de los textos del proyecto de Constitución, que recordó nuevamente a la vieja partidocracia que dice combatir.
También ha tenido especial protagonismo por haber decidido “congelar” el informe de la Contraloría General del Estado hasta después de las elecciones y que, según ha trascendido, conlleva explícitos indicios de irregularidades administrativas que se habría suscitado en la Asamblea de Montecristi y que salpicaría a algunos ex asambleístas de Alianza PAIS.
A la par, enfrenta serias acusaciones sobre posibles alteraciones del texto de la Constitución, que lo han llevado incluso a rendir su versión ante el señor Ministro Fiscal General del Estado. Precisamente, las últimas denuncias sobre la alteración de textos, lo mantiene en un enfrentamiento verbal con el abogado León Roldós. Fruto de las acusaciones vertidas, incluso ha señalado que a raíz de esa acusación su madre cayó enferma, censurando, de este modo, que se le impute una conducta irregular.
Lamentablemente, los políticos están expuestos al escrutinio público de forma mucho más exigente que los ciudadanos comunes. Esta mayor rigurosidad tiene su explicación en que, imbuidos del poder que ostentan, sus conductas trascienden del ámbito estrictamente privado y por ello, su actuación está en la mira de todos.
¿Le ha molestado al arquitecto Fernando Cordero alguna frase especialmente enérgica que lo ha tenido como destinatario? Revisando las publicaciones de la web de la Asamblea Constituyente, he encontrado que hace meses, a propósito del conflicto con el asambleísta Logroño y de los sucesos con Colombia, señaló que “no se trata de ser ni perros de Uribe, ni, en este caso, encubridor de mentirosos”. Señaló también, refiriéndose en general a la oposición, que “ellos tienen desde los primeros días varias estrategias- para desestabilizar la Asamblea, para comprar la Asamblea, para comprar asambleístas”. En estos casos, parecería ser que al señor Cordero no le inquietó en lo más mínimo la salud de las madres de los agredidos con sus adjetivos y por supuesto, parecería que tampoco le importó lo que las madres sentirían cuando sus hijos fueron llamados “perros”.
Lamentablemente, la política ejercida en el Ecuador tiene desviaciones, esto es indudable. Pero lo que no tienen derecho a hacernos creer algunos políticos es que ellos son impolutos, intachables y santos, incapaces de ofender a nadie. Parece que el arquitecto Cordero no está al tanto de los cientos de calificativos que utilizan sus coiderarios para ofender a cuanto ecuatoriano se les cruza por el camino. ¿Por qué en esos casos el arquitecto Cordero no se preocupa del dolor de las madres de los ecuatorianos ofendidos permanentemente? ¿No le importa el dolor de la madre del emigrante cuyo hijo fue tratado en España como idiota? ¿No le importa el dolor de la madre de la “gordita horrorosa”? ¿O es que acaso piensa que únicamente su madre sufre como consecuencia de la política?
Qué vergüenza que políticos activos deban mentar a sus propias madres para tratar de descalificar a sus opositores, haciéndolos aparecer como los malos y perversos!
martes, 12 de agosto de 2008
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