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miércoles, 28 de octubre de 2009

Los ‘rosas’ y el Estado

Por León Roldós
En el enfrentamiento entre los hermanos Correa y la banda de los ‘rosas’, bautizada así por el mayor de los Correa, se multiplican las novedades.
Lo más reciente es el escándalo de las salas de juego de azar, que después de la amenaza del presidente Correa de mandar tractores para destruirlos, se activaron los vínculos de protección que los mantuvo abiertos y protegidos. Ya hay evidencias de que después de las intervenciones sabatinas del presidente Correa, los amenazados por él tienen tres alternativas: no tener miedo a las agresiones presidenciales y enfrentarlas;
arrastrarse para que no se los vuelva a amenazar:
o buscar o esperar intermediarios que obtengan que los sábados siguientes no se los amenace, ni se les perturbe en sus negocios.
Parecería que los de las salas de juego, que ya se habían vinculados con actores del poder de anteriores gobiernos, optaron por la tercera alternativa.
Los plenos poderes efectivos del presidente Correa y su entorno, que se demostraron en la destitución de los legisladores que hacían mayoría al inicio del período de 2007, la expulsión de los vocales del Tribunal Constitucional, las alteraciones en el texto constitucional y el sometimiento servil de otros órganos y organismos del poder público, solo han tenido un detente: la resolución de un juez de Tosagua en Manabí.
El ratoncito, juez pesetero, paralizó a la manada de elefantes de fuertes colmillos. ¡Qué increíble!
Habría sido suficiente reformar el Reglamento que encasille a las salas de juego bajo estrictas normas de control de la autoridad, para llevarlos a su clausura, pero eso no convenía a los de la red de la garitocracia, sino someterse a la resolución del juez de Tosagua, que no fue notificada a las autoridades del poder público, sino que sus copias se multiplicaron como volantes de circo para que esas autoridades la “acaten”.
El denunciante mencionó en la lista del entorno del Gobierno, entre otros, a los hermanos Alvarado -Vinicio y Fernando- quienes admitieron vínculos con los negocios de las casas de juego, pero no como funcionarios públicos, por lo que la permisividad gubernamental, para que los garitos sigan lucrando, sería pura coincidencia. Los Alvarado acusan al denunciante de injuria contra el “Estado Ecuatoriano”, en papel de la Presidencia de la República, con el patrocinio del Secretario Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, porque cuestionarlos - a los Alvarado- es agraviar al Estado.
A Luis XIV de Francia se le atribuye simbolizar el autoritarismo con la frase “El Estado soy yo”. Los ‘rosas’, en los hechos, actualizan la frase: “El Estado somos nosotros”.
Y como en 2010 habrá que confirmar o reemplazar a todos los jueces penales, Alexis Mera advierte: “Hay que llenar de jueces la cárcel”. Intimidación y amenaza para someterlos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Las madres y la política

Joffre Campaña Mora
El arquitecto Fernando Cordero es un político activo del Ecuador que llegó a tener especial protagonismo durante los últimos meses en razón del papel que ha tenido que cumplir como Presidente de la Asamblea, especialmente por permitir el tratamiento atropellado de los textos del proyecto de Constitución, que recordó nuevamente a la vieja partidocracia que dice combatir.
También ha tenido especial protagonismo por haber decidido “congelar” el informe de la Contraloría General del Estado hasta después de las elecciones y que, según ha trascendido, conlleva explícitos indicios de irregularidades administrativas que se habría suscitado en la Asamblea de Montecristi y que salpicaría a algunos ex asambleístas de Alianza PAIS.
A la par, enfrenta serias acusaciones sobre posibles alteraciones del texto de la Constitución, que lo han llevado incluso a rendir su versión ante el señor Ministro Fiscal General del Estado. Precisamente, las últimas denuncias sobre la alteración de textos, lo mantiene en un enfrentamiento verbal con el abogado León Roldós. Fruto de las acusaciones vertidas, incluso ha señalado que a raíz de esa acusación su madre cayó enferma, censurando, de este modo, que se le impute una conducta irregular.
Lamentablemente, los políticos están expuestos al escrutinio público de forma mucho más exigente que los ciudadanos comunes. Esta mayor rigurosidad tiene su explicación en que, imbuidos del poder que ostentan, sus conductas trascienden del ámbito estrictamente privado y por ello, su actuación está en la mira de todos.
¿Le ha molestado al arquitecto Fernando Cordero alguna frase especialmente enérgica que lo ha tenido como destinatario? Revisando las publicaciones de la web de la Asamblea Constituyente, he encontrado que hace meses, a propósito del conflicto con el asambleísta Logroño y de los sucesos con Colombia, señaló que “no se trata de ser ni perros de Uribe, ni, en este caso, encubridor de mentirosos”. Señaló también, refiriéndose en general a la oposición, que “ellos tienen desde los primeros días varias estrategias- para desestabilizar la Asamblea, para comprar la Asamblea, para comprar asambleístas”. En estos casos, parecería ser que al señor Cordero no le inquietó en lo más mínimo la salud de las madres de los agredidos con sus adjetivos y por supuesto, parecería que tampoco le importó lo que las madres sentirían cuando sus hijos fueron llamados “perros”.
Lamentablemente, la política ejercida en el Ecuador tiene desviaciones, esto es indudable. Pero lo que no tienen derecho a hacernos creer algunos políticos es que ellos son impolutos, intachables y santos, incapaces de ofender a nadie. Parece que el arquitecto Cordero no está al tanto de los cientos de calificativos que utilizan sus coiderarios para ofender a cuanto ecuatoriano se les cruza por el camino. ¿Por qué en esos casos el arquitecto Cordero no se preocupa del dolor de las madres de los ecuatorianos ofendidos permanentemente? ¿No le importa el dolor de la madre del emigrante cuyo hijo fue tratado en España como idiota? ¿No le importa el dolor de la madre de la “gordita horrorosa”? ¿O es que acaso piensa que únicamente su madre sufre como consecuencia de la política?
Qué vergüenza que políticos activos deban mentar a sus propias madres para tratar de descalificar a sus opositores, haciéndolos aparecer como los malos y perversos!

¡Uy! ¡Què miedo!

Cordero amenaza a Roldós con demandarlo por sus denuncias
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Fernando Cordero (PAIS), ex presidente de la Asamblea, se negó ayer a mantener un debate con León Roldós, ex asambleísta de la RED, para aclarar la acusación de “fraude ideológico” en la aprobación del proyecto constitucional y advirtió que podría ser acusado de denuncia temeraria.
“Este señor (León Roldós), sin intervención de juez alguno dice que las actas son falsificadas, entonces, mientras el señor no pruebe, porque de lo contrario lo acusaremos de denuncia temeraria y le seguiremos los juicios que tenga que seguirle la Asamblea, no Fernando Cordero”, expresó el ex titular de la Constituyente, al salir de una entrevista en Teleamazonas.
Cordero dijo que se negó a debatir con el ex asambleísta, que se encontraba en Guayaquil, porque “él (Cordero) representaba a la Asamblea” y no tiene por qué poner en duda a esa institución ante una persona “empecinada” en decir cosas que va a tener que probar
En horas de la tarde, Cordero conminó al fiscal general, Washington Pesántez, a pronunciarse antes del día del referéndum sobre la denuncia presentada por León Roldós.
Los siguientes 20 minutos fueron para el ex asambleísta que, ante la salida de Cordero del canal, dijo: “Que se vaya, tranquilo, además, es bueno que se vaya para la salud de él”. Acto seguido comentó que el ex titular tiene lo que en criminología se conoce como las “patologías de conductas”.
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