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jueves, 12 de marzo de 2009

Chávez otra vez

Manuel Ignacio Gómez Lecaro
Parece que de Chávez solo hemos visto el comienzo. Lo suyo es seguir el mismo camino de su maestro en Cuba. El camino a la profundización del “Socialismo del Siglo XXI”.
Chávez inicia una nueva ofensiva contra la empresa privada y el sector agroindustrial, con la demagógica excusa de la soberanía y seguridad alimentaria. Lindas palabras para legitimar un robo. Chávez ha intervenido o expropiado empresas arroceras y de alimentos. Y parece que no se detendrá.
Sus expropiaciones hasta llegaron a la ciudad. A la Coca Cola le dio dos semanas para dejar un estacionamiento en Caracas. El área sería más revolucionariamente útil con un proyecto de vivienda. Según Chávez, se trata de convertir la propiedad privada en “propiedad social”. Otro de esos términos con los que los dictadores se apropian de cualquier cosa.
Y para aumentar sus atropellos y demostrar que su voluntad se impone hasta en lo más insignificante, Chávez ordenó la clausura de la exhibición Bodies revealed en Caracas.
Pude visitar esta exhibición en Nueva York. Presenta cuerpos humanos preservados de una forma innovadora y sorprendente. Cuando visité la muestra, decenas de niños aprendían y descubrían más sobre el cuerpo humano como nunca lo podrían hacer en sus libros de clase.
Para Chávez, que como Correa tiene esa facilidad de opinar y meterse en todo, la muestra se trata de “un espectáculo macabro” que refleja la “descomposición moral que sacude el planeta”. Así que, como buen dictador, mandó a cerrar la exhibición, dizque por un delito aduanero en el ingreso de los cadáveres al país.
Ahí es cuando se ve la diferencia entre una democracia y una dictadura. En los países democráticos, varios grupos se han opuesto a esta exhibición. Han protestado ante las autoridades. Han creado páginas webs y comunidades que reúnen firmas rechazándola. Y las autoridades han actuado según la ley, permitiendo la instalación de la exhibición.
Pero no en Venezuela. Si al Presidente no le gusta, la exhibición se cierra. Si al Presidente no le gusta el precio del arroz, se lleva las arroceras. Si el Presidente quiere construir viviendas en la ciudad, simplemente toma cualquier terreno privado. ¿Imaginan a un presidente de una democracia actuando de esa manera? ¿Imaginan esto sucediendo aquí con nuestro Presidente? Si lo podemos imaginar, nuestra “democracia” deja mucho que desear.
Chávez y su socialismo imponen una cultura: su cultura (o falta de cultura). Una visión: su visión. Una ideología. Un modo de pensar. El Socialismo del Siglo XXI, como todos sus antecesores ideológicos, solo funciona en una dictadura en la que se imponen ideas y decisiones. Solo puede existir suprimiendo la libertad individual.
Eso de las elecciones es puro maquillaje. Chávez empieza a perpetuarse en el poder como su maestro Fidel solo pudo soñarlo: con el voto popular que “legitima” sus abusos. Al fin y al cabo, ¿le importa a la mayoría si su presidente cierra una exhibición o interviene empresas privadas? ¿Valora la mayoría de personas la libertad individual cuando su líder los mantiene contentos con bonos y demagogia?
Y acá, ¿nos importa? ¿Entendemos que sin libertad no hay futuro? ¿Permitiremos la profundización del “Socialismo del Siglo XXI”?
EL UNIVERSO - Chávez otra vez - Mar. 12, 2009 - COLUMNISTAS

viernes, 6 de marzo de 2009

Jubilados: Nos sentimos engañados por González

No importaron las 14 horas de viaje en bus desde Zamora Chinchipe. Lo que quería Uberto Romero era que en Quito escuchen el malestar de los jubilados de esta provincia y lo consiguió.
No fue el único presidente provincial de los jubilados que arribó a la capital. También lo hicieron otros 18. Todos fueron convocados urgentemente por la Confederación Nacional. La idea fue analizar las reformas planteadas a la Ley del IESS y la creación del Banco del Afiliado.
La primera parada de Romero, de 70 años, fue Loja y de allí Quito. “No me importa el cansancio, solo quiero decir a mis compañeros que de nosotros no se burlarán ni Ramiro González ni Correa”. Esa fue la tónica de la sesión de cinco horas que empezó a las 09:00, cuando Miguel Rojas tomó el micrófono y, entre otros puntos, pidió la renuncia del presidente del IESS, Ramiro González, los aplausos no se hicieron esperar.
“Hemos sido atropellados por el Gobierno. Yo voté por el Presidente, pero ahora nos ha traicionado”.
El viaje de Rojas no fue vía terrestre, pues la Federación de Azuay cubrió USD 90 por pasajes de avión. “Estoy aquí para defender los derechos que quieren violar”, aseguró este dirigente que se jubiló como supervisor del Ministerio de Salud.
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viernes, 27 de febrero de 2009

Un atropello

Por Enrique Ayala Mora
Debía abrir la cuenta de una institución cultural de la que soy representante legal. Cuando me acerqué personalmente al banco en Ibarra, la atenta encargada me indicó que debía llenar un formulario de información sobre mis ingresos, propiedades, deudas, egresos, etc. Cuando con cara de resignación me dispuse a hacerlo, la compadecida funcionaria me dijo que tenía en su pantalla todos mis datos y que iba a imprimirlos para que pusiera mi firma al pie.
Le pregunté si era tan fácil que una funcionaria de cualquier ciudad pudiera tener en su pantalla datos que había entregado bajo estrictas normas de confidencialidad. Me indicó que, efectivamente, mis datos estaban disponibles para consulta abierta al personal del banco. No pude contener mi airada protesta y me retiré furioso, dejando confundida y al borde del llanto a la empleada, que no entendía mi reacción ante su acto de comedimiento y eficiencia.
Hace pocos días recibí una llamada de un atento caballero que se identificó como funcionario de un importante banco, para transmitirme, según él parecía creer, la buena noticia de que su institución me “había aprobado” la concesión de una tarjeta de crédito con amplias ventajas.
Me permití manifestarle que mal podría haberse aprobado una tarjeta de crédito a mi nombre, ya que yo no la había solicitado. Aún más, le indiqué que no tenía cuenta en su banco.
Sin desanimarse me indicó que no hacía falta que fuera cliente de su institución para tener la tarjeta y que no hacía falta mi solicitud, puesto que ellos tenían conocimiento de mis datos económico-financieros y creían que sería un muy buen miembro del círculo de socios la ofrecida tarjeta.Ante su respuesta, le dije que no sabía cómo habían obtenido mis datos, puesto que nunca me habían pedido autorización. Volvió a la carga explicándome que los bancos del país compartían la información sobre sus clientes y que por ello tenían mis datos sin que los hubiera yo entregado o autorizado su uso.Mi reacción fue, lo confieso, enérgica y le dije al señor que me había llamado a informarme que su banco y él cometían una grave irregularidad que violaba mis derechos constitucionales y legales. Cerré el teléfono.
Supongo que muchos lectores podrán contar historias parecidas. Y habrán tenido ganas de protestar por lo que es un claro atropello a la privacidad y una grave violación de la Constitución y de una ley que está en plena vigencia. Es un atropello que los propios empleados de los bancos le digan a uno que, sin autorización expresa, usan indebidamente información confidencial entregada bajo expresas condiciones de protección de los datos, para hacer su negocio.
¿Qué dirán la Superintendencia y la Asociación de Bancos?

lunes, 14 de julio de 2008

Violenta incautación de Industrias Toni

En un operativo con decenas de policías y que detuvo a siete empleados y causó asfixias a otros, la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) incautó ayer la sede de Industrias Lácteas Toni, a la que vinculan con el grupo Isaías.

Policías retiraron a la fuerza a los trabajadores que se negaron ayer a salir de Industrias Toni

Jaime Soledispa, trabajador de la empresa Toni, recibe ayuda en una de las ambulancias tras recibir gas en los ojos.
“Lamentablemente llegamos a esta situación, hemos pasado largas horas en conversaciones y no se logró nada. Teníamos que cumplir una diligencia de la autoridad”, dijo Wilmer Coellar, jefe policial del operativo. En efecto, eran las 18:20 cuando se dio la orden para tomar el local “por la fuerza”.
Previo a la incursión, en una última reunión estuvo María Gloria Alarcón, una de las propietarias de la empresa, quien calificó la acción de ilegal y contó que se había retirado de dicha cita porque no le dieron quince minutos para explicar que la industria Toni no tiene vínculos con la familia Isaías.
“Es realmente grave lo que vive el país con este tipo de atropellos, de incautaciones. Tenemos cómo probar de la manera más clara, pero nos han negado y toman decisiones por simples suposiciones”, expresó.
“El Gobierno está desesperado, sus números no estaban bien y han ejercido estas acciones para atraer la opinión pública”, dijo tras señalar que se trata de una medida política.