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viernes, 7 de agosto de 2009

Periodistas reciben amenazas por correo electrónico

La red de monitoreo de amenazas a la libertad de prensa, de Fundamedios, emitió su alerta número 87. En ella se reseña que el pasado 4 de agosto, un e-mail anónimo amenazante fue enviado a periodistas de los diarios Hoy, El Comercio, EXPRESO y El Universo, y de la estación televisiva Teleamazonas.
El correo lleva por título “mensaje para miserables mamarrachos incompetentes periodistas ecuatorianos”. Y en sus primeras líneas acusa a los comunicadores de forma insultante y amenazante: “su costumbre de manipular todo, toda nuestra verdad histórica ha sido pisoteada por ustedes miserables incompetentes, delincuentes mediáticos, sus opiniones son asquerosas, así como sus costumbres, ustedes no son ecuatorianos”. El remitente es anonymous@phoebe.kreativmedia.ch y se identifica como parte de una supuesta agrupación denominada “jóvenes profesionales contra la ignorancia inducida por poderes económicos corruptos”. El correo advierte a los comunicadores que “yo lucharé hasta mi muerte y utilizaré todos mis recursos, que son muchos, para destruirlos, ustedes han mantenido a mi país en la ignorancia total, sus dueños son miserables banqueros que de economía no conocen ni la de su casa, vamos con todo a cambiar esta porquería”.
Fundamedios rechazó este tipo de amenazas y exhortó a las autoridades de Gobierno y de Policía para que se determine quiénes están detrás de este tipo de ataques

jueves, 4 de junio de 2009

Periodistas llaman a Larrea a dar nombres de los acusados

Los periodistas rechazan las acusaciones del ex ministro Gustavo Larrea de que “periodistas reciben sueldos de los medios y de potencias extranjeras”.
Diego Oquendo, director de Radio Visión de Quito, considera que durante el Gobierno de Rafael Correa, la prensa se ha convertido en la piedra de toque de todos los problemas nacionales. A los periodistas se les acusa de todo y sin pruebas fehacientes.
“El ex ministro Gustavo Larrea tiene la obligación moral e inmediata de dar los nombres de aquellos periodistas, que según él, reciben sueldos de potencias extranjeras, porque no se puede lanzar estas acusaciones tan ligeras sin pruebas por delante”, sostiene.
El editor general de Diario El Comercio, Fernando Larenas, coincidió en que Larrea debe dar los nombres de los periodistas a los que acusó de trabajar para la CIA.
“Me encantaría que muestre el rol de pagos, sería buenísimo que dé nombres y todos los periodistas le quedaríamos eternamente agradecidos”.
Larenas agregó que es una irresponsabilidad “hablar semejante tontería, semejante disparate”, cuando existen instancias, como el SRI, mediante las cuales se puede corroborar los ingresos de los periodistas. Larrea está haciendo méritos para regresar al Gobierno y por eso se pone en la línea de confrontación. Es una tremenda irresponsabilidad, en un hombre tan sensato como parece ser el señor Larrea”, acotó.
Alfredo Pinoargote, del noticiero Contacto Directo, indicó que las denuncias del Gobierno son “ninguna base y ningún fundamento”. “Eso se llama injuria, y eso es un delito”, acotó.
También indicó que “la traición a la patria” es un delito y que se habría cometido con “dar refugio a terroristas en Ecuador”. Para Pinoargote, el Gobierno quiere “apoderarse de la prensa”. “El propósito es establecer una dictadura”. “Es un postulado del socialismo del siglo XXI: apoderarse de todo. Establecer una dictadura perpetua que no puede existir mientras haya libertad de expresión”. (MAB-MCV-VHC)

viernes, 20 de marzo de 2009

A los periodistas se los tacha de políticos

Redacción Política
No es una novedad, la prensa y el Presidente están lejos de protagonizar una novela rosa, que termine con besos y abrazos.
El nuevo capítulo de esta historia de confrontación podría titularse: periodistas políticos o políticos periodistas. La idea fue patentada por el Gobierno e hizo su lanzamiento oficial ayer, a las 07:30, en una cadena de TV.
Ahí se acusó de políticos a los periodistas Jorge Ortiz, Carlos Vera y Emilio Palacio, quienes han criticado a la comisión que el Gobierno integró para investigar el ataque colombiano al campamento de las Farc en Angostura.
Ayer, el mensaje fue claro: “Para estos políticos presentadores de televisión y articulistas, los representantes de la sociedad civil responden al Gobierno (refiriéndose a la comisión que investigará Angostura). Ellos intentan confundir, nadie les cree”.
Para Jorge Ortiz, de Teleamazonas, esto es común. “Es una campaña sistemática de descalificación de quien piense en forma contraria a él”. El entrevistador de Teleamazonas cree que se han vulnerado las mentes que se han olvidado de que antes los periodistas hacían lo mismo que hoy: investigar, criticar, etc
Otro de los aludidos, Carlos Vera de Ecuavisa , reconoce que hay un intento de hacerlos figurar como personajes de la política, aunque él se define como periodista político y no político periodista. “Es peligroso su trastorno (hablando de Rafael Correa). Pretende distorsionarnos porque no puede desvanecer nuestros argumentos”, dijo ayer.
Pero para José Lasso, catedrático de la U. Andina, los dos sectores, tanto la prensa como el Régimen, tienen cosas que reconocer, enmendar y mejorar. El principal problema que analiza el experto es que el Presidente no acepta la crítica de los medios. Esto se explica porque al no existir una oposición política consolidada, la prensa ocupa ese espacio. “Los medios cuestionan al poder. En ese sentido son políticos”, comenta Lasso
De ahí nace la segunda observación, ahora para los otros protagonistas del cuento. El catedrático dice que los medios deben asumir que son políticos y que tienen posición. “Todos hacemos política cuando incidimos en la vida pública. La prensa debe ser consciente de que su crítica al poder es política y tienen que evacuar ese discurso de la neutralidad”.
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jueves, 4 de diciembre de 2008

Torpe censura

La decisión -prohibición en realidad- del administrador -coadministrador en verdad- del canal Gama TV, incautado al grupo Isaías, se originó en que el programa ‘Buenos Muchachos’ del lunes antepasado no pudo revisarlo a tiempo. La verdadera causa es que, a su juicio, estaba sobrecargado contra el Presidente.Por eso ordenó suspenderlo. La semana anterior tampoco lo pudo revisar, pero sí lo transmitió el martes 18. Es decir, cuando la parodia es un exceso contra el Presidente, la censura. Cuando se excede contra los demás, el permiso. Ese es el concepto de libertad de expresión que tiene ese coadministrador del Estado, de ese canal de TV.
Si alguien cree vulnerados sus derechos en ese programa tiene leyes para proceder, pero la herramienta no es la censura brutal. No es ningún secreto que por años he sido tema favorito y recurrente de ese programa, sin una sola queja de mi parte y peor utilización de mis espacios para aclarar, responder ante sus ataques.
Ese género es una parodia. Si resulta adecuado a la verdad, entonces toca reflexionar. Si la refleja solo en parte, el divorcio es evidente. Y si la contraría totalmente no hay de qué preocuparse. La gente es inteligente aunque no sea formada. Deformada está la cabeza de un Torquemada en este Gobierno.
Defiendo el derecho de Francisco Pinoargotti a la mofa, la parodia, la comedia, la imitación o la bufonada, aunque sea contra mí o siga contra mí. El daño causado no se repara con que el censor reponga -incluso completo- cualquier rato el programa al aire. Esa intervención torpe pretende callar a todos quienes se burlan del poder. Es decir, la sátira está prohibida. Pero no hay quien controle el insulto oficial.Pero, al fin y al cabo, eso no debe sorprender aunque llegue a indignar. Los empoderados de la noche a la mañana sin, para colmo, ninguna experiencia afín temprana son así. Pero cuando el corte pretende imponerlo una autoridad de alta investidura y buenas ejecutorias -no perfectas, completas o infalibles- el contagio preocupa: el Ministro Fiscal General de la Nación llamó a un alto funcionario de este periódico y le expresó una agresiva queja por un editorial, amenazando con venir al diario para desenmascarar a varios. También hizo lo mismo con una radio donde hablaba José Hernández, director de Vanguardia; los epítetos fueron “colombiano mercenario al servicio de intereses financieros”. ¿La causa? La crítica a la posición del Dr. Washington Pesántez ante la investigación de nuestra deuda eterna.
Si Correa calumnia y distorsiona impunemente, ¿por qué no puede hacerlo el verdadero acusador de lo público? Ahora lo imita la Ministra de Vivienda para esconder las falencias en casas maltrechas. Pobre señora.Su única defensa es también el oprobio. Y su máximo argumento, la estatura. Gobierno de gigantes de zinc rotos en pedazos a la primera ventisca.