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miércoles, 12 de agosto de 2009

Silvio y los rabo de paja

Cartas al Director
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Corrían las aguas de 1996, y desde Quito, Guayasamín convocaba, como si me conociera, a la mayoría de los cantantes que había podido escuchar durante buena parte de lo que por esas fechas eran mis 18 años recién cumplidos. La cita: “Todas las Voces Todas”; pero de todas, una era la que más me ilusionaba escuchar en vivo, la de Silvio Rodríguez.
Habían pasado unos tres años desde que, con tres acordes que me enseñó mi papá, pretendía sacar todas tus canciones. En mi dedicada ignorancia pude aprenderme la introducción de Unicornio Azul, la que hasta estos días mecánicamente mis manos empiezan a tocar cuando agarro mi guitarra. Llegué a Quito como en un sueño, y el destino me trajo a Leo; un amigo de años, que en esa época trabajaba en una radio y que se encargó de que mis entradas a general se convirtieran, apenas apagaron las luces, en un palco con vista privilegiada, codeándome con Guayasamín y con el en ese entonces alcalde de Quito, Jamil Mahuad, de cuyo nombre unos años después algunos nos hubiésemos querido olvidar.
Era el segundo día del festival y para sorprendernos, abriste el concierto sin más preámbulo con una versión coreada, como transcurrió todo tu concierto, de Rabo de Nube.
Y así fueron dejándose escuchar Ojalá, La Masa, y por ahí una pequeña pausa para espetarle a una suerte de barra brava que en cada pausa gritaban: “¡Cuba sí. Yankees no!”, que “ojalá algún día podamos decir Cuba sí, yankees también”. Se derramaron los aplausos, se encendieron las velas, se vino un improvisado dúo con Aute y se acabó tu presentación. Y regresé a Guayaquil, con ese “Cuba sí, yankees también” en la cabeza.
Procesando y procesando pasaron los años. Y con los años, la información. Y con la información, los dilemas. Y con los hechos, el fin de algunos dilemas. Porque Silvio, yo no dudo de tu don de artista ni de la excelencia de tus obras.
Lo que me resulta incómodo es que tú, que firmaste Unicornio Azul, hayas firmado el apoyo al juicio sumario y ejecución de tres compatriotas tuyos, procesados por secuestrar una lancha para alejarse de una vida que ellos entendían que no era saludable. Que cuando cantas “Vivo en un país libre”, no recuerdas que ¡hay lugares a los que tus coterráneos no pueden ir..., en su propio país! Que ahora que te has quejado de la tardanza en la entrega de tu visa a Estados Unidos para que puedas ir al cumpleaños de Pete Seeger, no recuerdes a aquellos a quienes les está prohibido regresar a Cuba permanentemente (como si algo en este mundo fuera para siempre). Que ahora digas que la ley de fronteras de tu gobierno es “obsoleta!, y no lo hayas dicho cuando fuiste diputado. Que el discurso del imperio, el bloqueo y los yankees no es propio de un ser inteligente; eso déjaselo a los que solo les queda culpar a otros de sus fracasos.
Tus razones tendrás para haberte convertido en el embajador cultural de facto de un gobierno hipócrita, que se atrevió a condenar el golpe de Honduras con la caredurez más grande, adquirida en más de 50 años de práctica. Que practica la sucesión filial al más puro estilo de las viejas monarquías; que creen que tienen rabo de nube, cuando tienen rabo de paja; que te han utilizado como herramienta de marketing para suavizar la piedra que hace muchos años le intentan hacer tragar a los latinoamericanos; y prefiero pensar que te han usado, porque la otra explicación sería muy triste.
Tendría que ver con las prebendas que has obtenido por tu posición. Tus pequeñas grandes libertades económicas y políticas. Tus certeros silencios. Tu impunidad para decir si algo no te parece, a viva voz. Tendría que ver con un acomodo, con un enquistamiento que, aunque entendible, sería muy triste y muy despreciable; porque de ser eso cierto, no creo que “te perdonen los muertos de tu felicidad”.
Viniste a Guayaquil, y me alegro. Pero no podía ir a verte, porque el que se presenta en las tarimas, es un tipo que devoró a un muchacho cubano que compuso unas lindas canciones; y este tipo las dispara sin mucho sentido, en una especie de acto de ventriloquismo. Y este tipo apadrina una barbarie que ha durado demasiado tiempo. Y a él a su vez lo quieren utilizar otros, un poco verdes, un poco inmaduros, como flautista de Hamelin.
Así que yo prefiero seguir escuchando, de vez en cuando, los discos del muchacho cubano, y librarme de evidentes panfletos.
Dany Freire, Guayaquil

martes, 9 de junio de 2009

¡Artículos ‘suntuarios’! 3

Es increíble que mientras nuestro Presidente se da el lujo de tener chef belga para que lo atienda a él y a todos sus invitados, se compra avión y helicóptero para viajar cómodo él y todos sus invitados, e incluso para irse de vacaciones; o que en los famosos gabinetes itinerantes se hospedan en las mejores hosterías y los sábados nos informan lo rico que comen, el pueblo al que dice tanto defender, no pueda comprarse refrigeradora, lavadora, porque el régimen lo considera un lujo.
Qué pena que se nos obligue a los pobres a no tener sueños. Presidente, los pobres de este país nos levantamos todos los días soñando con una mejor alimentación, con mejor educación, con una mejor vivienda donde tengamos lo necesario para una vida digna y que es cama, muebles, cocina, refrigeradora, lavadora y, por qué no, un televisor. ¿Dónde está el lujo?; y no me atrevo a decir una computadora, para que estudien nuestros hijos, porque sería tildado de pelucón.
Me imagino a los colaboradores de este régimen en grandes mansiones con muebles Luis XV, la mejor línea blanca, los plasmas más grandes en cada cuarto, y con dos o tres empleados que los atiendan. ¡Eso sí es lujo!
Este régimen habla de igualdad, derechos, y nos clasifica en ciudadanos de segunda categoría que no tenemos derechos a mejorar nuestra estilo de vida. ¡Viva la revolución ciudadana; hasta la miseria siempre!
José Díaz Martillo,Guayaquil
Opinión
7-Jun-09

¡Artículos ‘suntuarios’! 2

Con mucha indignación he leído que Carlos Vallejo considera que las clases más pobres no deberían comprar electrodomésticos, pues a su juicio son bienes suntuarios.
Yo le pregunto a este funcionario de Gobierno, ¿por qué él piensa eso?, ¿acaso los pobres no tienen derecho a tener una refrigeradora para mantener su poca comida fresca?, ¿o acaso esas madres pobres que ya de por sí tienen toda la carga de una casa, no tienen derecho a poseer una lavadora o cualquiera de las ‘doras’ a las que usted hace referencia?, ¿o este es un derecho solo de los ricos, porque ahí sí este país está perdido con gente pensando hasta en estos temas que dividen a la población?
Con sus comentarios lo único que hace es denigrar a la gente pobre. Ya es hora de que les paremos la mano y protestemos cada vez que ofendan a los ciudadanos, sean de la clase que fueran.
Raquel Guzmán Sotomayor,Guayaquil
Opinión
wwwl.eluniverso.com
7-Jun-09

¡Artículos ‘suntuarios’!

¿Quién le dio a Carlos Vallejo la potestad de decidir qué necesitamos los ecuatorianos? ¿Solo usted puede tener el derecho de adquirir bienes que en esta época se han hecho totalmente necesarios?
Con el sueldo que dicho funcionario percibe (para que decida “por nosotros”), puede mantener muchas tarjetas de crédito sin que el aumento de los intereses por consumo lo afecten.
Qué lastima que en pleno siglo XXI se den estos pensamientos tan solo por encontrar una excusa a las medidas tomadas por el Banco Central.
Es inconcebible que en su pensamiento solo conciba que personas de su clase social (“pelucona” alta), puedan adquirir estos bienes.
Hay marcas nacionales que la mayoría consume. No solo existen en el mercado las que usted ha de cotizar. Como ciudadana y una mandante más de este país, exijo respeto para los ecuatorianos.
Tula Bolaños Pinela,ingeniera, Guayaquil
7-Jun-09
Opinión

Lo dicho, dicho está - 3

Primero autoridades nos dicen que “los pobres no necesitan doras”, o sea licuadoras, tostadoras, computadoras y demás artículos electrodomésticos, por ser bienes suntuarios; justificando con eso la subida de la tasa de consumo minorista (créditos de menos de $ 1.500) al 26,9%; para luego decirnos que se ha causado una “distorsión” con el tema de la nueva tasa de consumo minorista, y que bajarán los intereses.
Quieren acomodarla, pero lo dicho, dicho estuvo; que se discriminó a “los pobres”, y además a la clase media, con esas aseveraciones. ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una licuadora para facilitar y apurar sus labores en sus pequeños negocios de venta de comida, o de jugos, o de batidos de leche? ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una exprimidora de jugo de naranja, toronja, para luego vender esas bebidas y ganarse unos centavos? ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una tostadora para hacer tostadas y venderlas, para tener un pingüe ingreso familiar? ¿No sabían que el pobre y el de clase media compran con esfuerzo pagando a plazos largos una computadora para hacer sus trabajos, estudios..?
Ah, pero ellos sí, en sus lujosas casas, tienen todas las “doras” de marcas, no nacionales, sino extranjeras.
Josefina Huacón,Machala
Opinión
6-Jun-09

Lo dicho, dicho está

A pesar de no ser un académico, ni tampoco un abogado, solamente hay que leer el artículo 11, numeral 2, de la nueva Constitución de la República del Ecuador (año 2008), el cual establece lo siguiente:
Que “nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento..., condición socioeconómica... La ley sancionará toda forma de discriminación”, para demostrar mi aseveración.
Este artículo claramente explica que no se podrá discriminar, basado en la condición socioeconómica de una persona.
El pedir una declaración patrimonial por parte del SRI (Servicio de Rentas Internas) solo a las personas que tengan un patrimonio que sume los 200.000 dólares, es claramente una forma de discriminación. Las personas seleccionadas para esta declaración comprenden un grupo específico de condición socioeconómica.
Es decir, la orden y selección para realizar esta declaración se basó en dicho grupo, lo cual las convierte en discriminatorias e inconstitucionales. Espero, por lo tanto, que Carlos Marx Carrasco (director del Servicio de Rentas Internas) y las autoridades judiciales respectivas, tomen en cuenta este hecho y se anule esta orden para realizar tal declaración, o que esta sea requerida de todos los ecuatorianos para que así sea amparada por nuestra ley constitucional.
José Bravo S.,comerciante, Guayaquil
Opinión
6-Jun-09

¡Sin derechos a las “doras”!

El presidente del BCE (Banco Central del Ecuador), Carlos Vallejo, menospreció la calidad de vida que quiere alcanzar la “gente pobre”, al pretender controlarle la libertad que tiene de elegir lo que quiere comprar.
¿Acaso es malo que los “pobres” quieran adquirir “las doras” (refrigeradora, licuadora, batidora, tostadora, lavadora, computadora) para facilitar sus labores? ¿Se olvidó acaso que la clase media también lucha día a día para poder alcanzar mejores estándares de vida, y que por eso mismo no puede comprar todo al contado. Es decir, que nos tenemos que conformar con lo de mala calidad que es lo que se puede comprar al contado, por su costo, en lugar de tener la oportunidad de elegir algo mejor, que se pueda ir pagando poco a poco. ¿Es eso malo?
¿Por qué nos castigan tanto a la clase media como a la “pobre” (como él llama) por querer tener comodidad en nuestros hogares?
¿Por qué en vez de regular que esas tasas de intereses no nos “sangren”, por el contrario las aumentan aún más? ¿Acaso el Presidente del BCE no tiene esas “doras” en su casa?, ¿él y todos los “gestores de la revolución ciudadana” son los únicos que las pueden tener, mientras las clases media y pobre se empobrecen cada día más? ¿Esa es su idea de que todos seamos iguales?, igualmente pobres; menos ellos, por supuesto.
Quisiera ver por lo menos a uno de estos revolucionarios vivir en las mismas condiciones que las clases media y pobre; claro, sin ninguna “dora” en sus casas.
Ángela Rodríguez S.,Guayaquil
Opinión
6-Jun-09