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lunes, 12 de septiembre de 2011

Desbaratar un país

¿Cómo desbaratar un país en 10 pasos?

1) Elijamos un presidente carismático que nos prometa que todo va a cambiar (todo lo anterior es malo), y nos pinte un país de cuento de hadas donde ni la Cenicienta ha vivido.

2) Démosle todos los poderes, o que se los tome. El mantenernos sin actuar también es darle patente de corso.

3) Quedémonos callados o mejor aún, bajemos la cabeza cuando en repetidas cadenas que nos someten o en sabatinas, se agreda inmisericordemente a todo aquel que no piensa ni actúa como él desearía.

4) Jamás dudemos de corazones ardientes.

5) La fiscalización aquí no cabe ya que la “figura de corrupción” en los del siglo XXI no existe, estas prácticas eran parte de la partidocracia en la “larga noche neoliberal”.

6) Dividamos al pueblo, marquemos las diferencias, hagamos aflorar los resentimientos, esta es la mejor estrategia.

7) Callemos a la prensa, esta es nuestra enemiga. Claro nos servimos de ella para llegar al poder; ahora no nos sirve, estorba, hurga donde nos desagrada, son enemigos.

8) El fin justifica los medios, llegado el momento tenemos que llegar a ciertos acuerdos programáticos de largo plazo, entiéndase “prebendas”, lo que antes era malo ahora se justifica con nombres rimbombantes.

9) Sigamos despilfarrando, creando más dependencias inoperantes, sigamos endeudándonos, total, los que tendrán que pagar tanta demagogia será el pueblo.

10) Rodéese de asesores que solo le indican lo inteligente, magnánimo, etcétera, que es.

Estas son las maneras perfectas para dejarnos en soletas, lo difícil es gobernar.

Jorge Luna Jijón,
Guayaquil

Fuente:  http://www.eluniverso.com/2011/09/12/1/1366/desbaratar-un-pais.html

jueves, 25 de febrero de 2010

A imitar la patada cívica

Confieso una vez más mi ignorancia. Es la primera vez que oigo “patada cívica”. Lo dijo Nebot durante la “Marcha de Guayaquil” en protesta de la “coñudez” del Gobierno con las municipalidades.
Sobre patadas sabemos que hay la “patada china” (infección en los ojos llamada conjuntivitis), también vemos en la televisión la famosa “patada giratoria” (consiste en levantar la pierna a la altura de un acondicionador de aire y dar vueltas para, literalmente, desmaterializar lo que toque), y para qué referirme a los ni sé cuántos tipos de “patadas” de las artes marciales orientales.
Estuve en la Perla del Pacífico por motivos familiares el martes 9, miércoles 10 y jueves 11 últimos. Y claro, no podía dejar pasar la oportunidad para observar el antes, el durante y el después de la “patada cívica”. El objetivo: proporcionaros una versión real, desapasionada.
Al margen del contenido político del discurso de Nebot, para unos, magnífico, para otros, regular, y para el 34% de los ecuatorianos que aún cree en Correa, pésimo.
Yo me dediqué a medir los espacios ocupados para calcular con cierta aproximación la cantidad de los marchantes.
He aquí las cifras:
desde el Malecón hasta el parque Centenario hay 707 metros. El ancho de la av. 9 de Octubre es de 34 metros. Multiplicando 707 por 34, tenemos un área de 24.038 metros cuadrados. Los “expertos” en este tipo de cálculos sostienen que en cada metro cuadrado caben 6 personas. O sea que multiplicando 24.038 metros cuadrados por 6 es igual a 144.228. A esta cifra agreguemos (a ojo de buen cubero) otras 8.772 personas desbordadas en la plaza Rocafuerte, a los costados de la tarima (en el Malecón) y en las calles transversales a la 9 de Octubre. Entonces obtenemos el gran total de 153.000 personas, salvo error u omisión.
Esta cifra se refleja en las fotos que publicó la prensa y en las tomas que se hicieron para la televisión desde los edificios aledaños.
Lástima que el Gobierno prohibió los vuelos de los helicópteros de los medios privados (incluyendo la CNN). Con excepción de helicópteros de la Policía que grabaron el acto para los canales oficiales. ¿No los visteis con escasa concurrencia? Pues claro, si esas eran tomas del mediodía cuando el público comenzaba a llegar.
En todo caso, quedó patentada ya la “patada cívica” en el imaginario popular de los ecuatorianos.
¿Habrá en Manabí algún líder que siga el ejemplo guayaco?
Pedro Vincent Bowen,periodista, Manta, Manabí

jueves, 15 de octubre de 2009

Al señor Rafael Correa (2)

¡Qué pena, señor Presidente!, no me queda más que sentir eso por usted.
¿Cómo es posible que se exprese así de la universidad que a usted lo formó?
Yo me pregunto, ¿no fue acaso en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil donde usted logró ser presidente de la Federación de Estudiantes? ¿No fue usted profesor de esta institución? ¿No son actualmente sus colaboradores más cercanos ex graduados de la Católica?
Qué lástima, entonces, que esté rodeado de gente con una “educación de mala calidad” y “que haya perdido su tiempo dando clases en ese lugar”.
Le recuerdo, Presidente, que cuando uno ingresa a la universidad, le corresponde al alumno aprovechar a sus profesores y dedicarse a estudiar, tal como yo lo hice, y muy orgullosamente puedo decir ahora que sí, sí aprendí en la Católica.
Me dediqué a estudiar economía para ser economista, en lugar de andar abriendo más frentes políticos.
Dedíquese a trabajar. Eso es todo lo que queremos los ecuatorianos.
No nos interesa saber lo mucho o poco que aprendió en la universidad y sus maestrías; solo nos preocupa conocer qué futuro es el que vamos a tener los jóvenes y qué Ecuador tendrán nuestros hijos.
“ Lo que natura no da, la Católica no regala”.

María Pía Correa San Lucas,
economista, Guayaquil

Al señor Rafael Correa (1)

¡Qué rápido transforma sus lágrimas en risas, señor Presidente! ¡Qué rápido las normas básicas de respeto usted las olvida!
La alta dignidad que usted ostenta debe más bien significarle una responsabilidad frente al resto, es decir, los comunes mortales que tenemos la suerte, o mala suerte, de ser sus mandantes. El enlace sabatino del 10 de octubre del 2009 fue una clara muestra de esto, al referirse usted a su fallecido asesor Anthony Villamar (que en paz descanse) como aquel que nos dio “la del zorro: una paliza” a los ‘majaderos’ de la Católica, el 16 de agosto del 2008, en el campus de esa universidad. Aquel día que usted pretendió irrumpir en un ambiente democrático y pacífico con su discurso absolutista e instigador de violencia.
Usted se vanagloria de la “paliza’’ que nos dio Anthony Villamar, para luego decir que “él actuó en legítima defensa”. Pregunto yo, ¿es acaso actuar en defensa propia atacar cobardemente por la espalda no a uno, sino a varios compañeros míos?
¿Acaso referirse al fallecido señor Villamar de esa manera es honrar su memoria y contribuir al ambiente de paz que debe primar después de su muerte? O peor aún, ¿es esa su manera de mostrar respeto a los familiares del señor Villamar?
De responder afirmativamente a mis preguntas, ¡será una clara muestra de que usted no ha aprendido nada nuevo en el ejercicio de su cargo!
Rechazo la manera en que usted utilizó la muerte del señor Villamar para su “show” del sábado y me solidarizo con los familiares del fallecido, ya que no merece que utilicen su muerte tan pública e imprudentemente en un “show” de irrespeto al Ecuador entero, como lo son sus enlaces sabatinos.
Está de más decir que el viernes 9 de octubre quedó en evidencia que usted no ha logrado su objetivo de dividir a Guayaquil, ya que la ciudad demostró estar más unida que nunca en la lucha contra todo aquello que pretende retrasar el progreso y el bienestar urbanos.
¡Guayaquil no necesita de caudillos como usted, que pretenden dividir a los guayaquileños contra guayaquileños, porque aquí en Guayaquil no hemos caído en su trampa. Considérese persona no grata, no solo en Guayaquil sino en cualquier parte del país donde exista la iniciativa de crecer y progresar en unidad –no en división– a base de trabajo y esfuerzo, mas no de regalos y bonos!
Su discurso no denota unión, sino división. Su discurso no es de alguien a quien le importe la seguridad, sino la popularidad. Su discurso no es creíble, sino que es el típico discurso del populista que habla con los ojos cerrados y promete cosas increíbles. Su vanidad es ajena a la realidad.
Ya lleva casi tres años de Gobierno y sigue culpando a administraciones anteriores de lo que usted es incapaz de resolver.
Ya no hay excusas. Ha pasado el tiempo suficiente como para culpar a gobiernos anteriores. O ¿no es acaso de mediocres culpar a otros de sus propios males? Los ciudadanos exigimos respeto y unidad, pero si de eso usted es incapaz, es mejor que se vaya a su casa y deje de enfermar al pueblo ecuatoriano con su discurso de odio, que no resuelve de ninguna manera el problema de inseguridad; más bien lo agrava, porque usted lo mide en números y demagogias y no con la terrorífica y violenta realidad.
Francisco Ycaza
Abogado y ‘majadero’, Guayaquil
CARTAS AL DIRECTOR

martes, 29 de septiembre de 2009

Que no cojee de la izquierda

CARTAS AL DIRECTOR
Si el presidente Correa estaba frustrado de los médicos ecuatorianos, los Bonilla Barco, Alcívar, Barredo, orgullo de la ortopedia ecuatoriana, era su derecho buscar atención afuera en Cuba, con Álvarez Cambras, Venezuela o Irán. Es su rodilla. Sin embargo, uno espera de su Presidente ciertas pautas de comportamiento de un profesional altamente preparado en Ecuador y el extranjero, que haya desarrollado un criterio científico sólido.
Después de todo, el materialismo dialéctico y su aplicación en la construcción de la revolución requiere el uso del método científico en el análisis de la realidad y en la propuesta de soluciones.
Siempre creímos que el socialismo se basaba en el respeto a la dignidad del ser humano y en la lucha por la satisfacción de sus necesidades. Como un paciente educado debió haber leído que su problema de rodilla no era solo de meniscos sino de un proceso degenerativo que no respeta raza, capacidad económica o nivel de inteligencia. En ese sentido, su problema de cartílago es, en esencia, un proceso absolutamente democrático. Estoy de acuerdo que nuestro país no tiene buena infraestructura hospitalaria. Le toca trabajar duro al Presidente y a todos para superar esa deficiencia. Lo que no comprendo es qué tiene eso que ver con las rodillas presidenciales operadas. En cirugía ortopédica, una mala infraestructura hospitalaria se refleja básicamente en un punto clave: infección. Si al Presidente no se le infectó la rodilla, entonces el problema fue que el proceso degenerativo continuó, lo cual sucede en la mayoría de los mortales con esa enfermedad, o que el ilustre paciente creyó que su organismo y enfermedad iban a comprender que por sus funciones él no tenía tiempo para ir a las sesiones de rehabilitación usualmente molestosas y frecuentes, y por un periodo prolongado. Me inclino por lo segundo, solo por la afirmación del paciente Correa de que él no volvió a ver al cirujano. Sin rehabilitación, un fracaso doloroso es lo único que se puede esperar. En este contexto, la falta de objetividad científica del Presidente es preocupante; ha permitido que el dolor y sus sentimientos nublen su criterio. ¿Qué pasará con los problemas del país mucho más graves que un dolor de rodilla? ¿Será también que hay riesgo de que él haya sacrificado su objetividad científica en lo político y esté gobernando según sus emociones y sentimientos? Eso sería lamentable y peligroso. Sus rodillas son problema de él; pero el país nos concierne a todos. Sobre el tema del respeto socialista y la prudencia presidencial, en días pasados cuando se refería a la transformación de la Corpei, que el Presidente no solo tenía el derecho sino que estaba obligado a manejar con su criterio; se le deslizaron unos números para describir el sueldo del ejecutivo de la Corpei. En estos tiempos violentos esa declaración expuso al aludido y a su familia al riesgo de un asalto u otro crimen mayor. ¿Era el problema el financiamiento de la Corpei o el sueldo del funcionario?
Otra vez, las emociones y sentimientos del Presidente primaron sobre su objetividad, que debió dictarle tacto y mesura. A nadie inspira confianza un Presidente que no piense antes de hablar, y no se dé cuenta del daño que puede causar.
Refiriéndose a su quejosa rodilla, el presidente Correa se ha referido al reconocido cirujano que lo operó como “mercader y carnicero”, al cual nunca volvió a ver. Las noticias dicen que la víctima de este último ataque es el doctor Ramón Barredo. ¿No le pareció exagerado al Presidente el valor pactado sin duda antes de la operación? Si la respuesta es sí, resultaría que no tuvo coraje para resistirse al abuso. Si la respuesta es no, resultaría que el paciente fue ingenuo, no le interesó investigar si el servicio contratado valía el precio a pagar. Otra vez, lo que hizo o pagó es problema de Correa, el paciente; pero si el presidente Correa estuviese gobernando con esa actitud, cuidado, significaría que el país está desprotegido frente al abuso, o que los dineros del Estado se manejan sin beneficio de inventario. En el contexto en que se usaron los términos “mercader y carnicero”, suenan a insulto proveniente de la boca de un patán, no de un Presidente. Cuando quien se dice socialista recurre a la patanería, es cuando le comienzan a faltar argumentos socialistas. El asunto va más allá. ¿Está el Presidente sugiriendo erradicar a los profesionales ecuatorianos? No ha habido socialismo que subsista sin profesionales universitarios calificados. Ojalá estos exabruptos presidenciales sean solo resultado del malestar del paciente adolorido. Ojalá quede bien el Presidente; sería lamentable que siendo socialista cojee de la izquierda.
Miguel Ortiz,
médico, Guayaquil

miércoles, 12 de agosto de 2009

Silvio y los rabo de paja

Cartas al Director
...
Corrían las aguas de 1996, y desde Quito, Guayasamín convocaba, como si me conociera, a la mayoría de los cantantes que había podido escuchar durante buena parte de lo que por esas fechas eran mis 18 años recién cumplidos. La cita: “Todas las Voces Todas”; pero de todas, una era la que más me ilusionaba escuchar en vivo, la de Silvio Rodríguez.
Habían pasado unos tres años desde que, con tres acordes que me enseñó mi papá, pretendía sacar todas tus canciones. En mi dedicada ignorancia pude aprenderme la introducción de Unicornio Azul, la que hasta estos días mecánicamente mis manos empiezan a tocar cuando agarro mi guitarra. Llegué a Quito como en un sueño, y el destino me trajo a Leo; un amigo de años, que en esa época trabajaba en una radio y que se encargó de que mis entradas a general se convirtieran, apenas apagaron las luces, en un palco con vista privilegiada, codeándome con Guayasamín y con el en ese entonces alcalde de Quito, Jamil Mahuad, de cuyo nombre unos años después algunos nos hubiésemos querido olvidar.
Era el segundo día del festival y para sorprendernos, abriste el concierto sin más preámbulo con una versión coreada, como transcurrió todo tu concierto, de Rabo de Nube.
Y así fueron dejándose escuchar Ojalá, La Masa, y por ahí una pequeña pausa para espetarle a una suerte de barra brava que en cada pausa gritaban: “¡Cuba sí. Yankees no!”, que “ojalá algún día podamos decir Cuba sí, yankees también”. Se derramaron los aplausos, se encendieron las velas, se vino un improvisado dúo con Aute y se acabó tu presentación. Y regresé a Guayaquil, con ese “Cuba sí, yankees también” en la cabeza.
Procesando y procesando pasaron los años. Y con los años, la información. Y con la información, los dilemas. Y con los hechos, el fin de algunos dilemas. Porque Silvio, yo no dudo de tu don de artista ni de la excelencia de tus obras.
Lo que me resulta incómodo es que tú, que firmaste Unicornio Azul, hayas firmado el apoyo al juicio sumario y ejecución de tres compatriotas tuyos, procesados por secuestrar una lancha para alejarse de una vida que ellos entendían que no era saludable. Que cuando cantas “Vivo en un país libre”, no recuerdas que ¡hay lugares a los que tus coterráneos no pueden ir..., en su propio país! Que ahora que te has quejado de la tardanza en la entrega de tu visa a Estados Unidos para que puedas ir al cumpleaños de Pete Seeger, no recuerdes a aquellos a quienes les está prohibido regresar a Cuba permanentemente (como si algo en este mundo fuera para siempre). Que ahora digas que la ley de fronteras de tu gobierno es “obsoleta!, y no lo hayas dicho cuando fuiste diputado. Que el discurso del imperio, el bloqueo y los yankees no es propio de un ser inteligente; eso déjaselo a los que solo les queda culpar a otros de sus fracasos.
Tus razones tendrás para haberte convertido en el embajador cultural de facto de un gobierno hipócrita, que se atrevió a condenar el golpe de Honduras con la caredurez más grande, adquirida en más de 50 años de práctica. Que practica la sucesión filial al más puro estilo de las viejas monarquías; que creen que tienen rabo de nube, cuando tienen rabo de paja; que te han utilizado como herramienta de marketing para suavizar la piedra que hace muchos años le intentan hacer tragar a los latinoamericanos; y prefiero pensar que te han usado, porque la otra explicación sería muy triste.
Tendría que ver con las prebendas que has obtenido por tu posición. Tus pequeñas grandes libertades económicas y políticas. Tus certeros silencios. Tu impunidad para decir si algo no te parece, a viva voz. Tendría que ver con un acomodo, con un enquistamiento que, aunque entendible, sería muy triste y muy despreciable; porque de ser eso cierto, no creo que “te perdonen los muertos de tu felicidad”.
Viniste a Guayaquil, y me alegro. Pero no podía ir a verte, porque el que se presenta en las tarimas, es un tipo que devoró a un muchacho cubano que compuso unas lindas canciones; y este tipo las dispara sin mucho sentido, en una especie de acto de ventriloquismo. Y este tipo apadrina una barbarie que ha durado demasiado tiempo. Y a él a su vez lo quieren utilizar otros, un poco verdes, un poco inmaduros, como flautista de Hamelin.
Así que yo prefiero seguir escuchando, de vez en cuando, los discos del muchacho cubano, y librarme de evidentes panfletos.
Dany Freire, Guayaquil

martes, 9 de junio de 2009

¡Artículos ‘suntuarios’! 3

Es increíble que mientras nuestro Presidente se da el lujo de tener chef belga para que lo atienda a él y a todos sus invitados, se compra avión y helicóptero para viajar cómodo él y todos sus invitados, e incluso para irse de vacaciones; o que en los famosos gabinetes itinerantes se hospedan en las mejores hosterías y los sábados nos informan lo rico que comen, el pueblo al que dice tanto defender, no pueda comprarse refrigeradora, lavadora, porque el régimen lo considera un lujo.
Qué pena que se nos obligue a los pobres a no tener sueños. Presidente, los pobres de este país nos levantamos todos los días soñando con una mejor alimentación, con mejor educación, con una mejor vivienda donde tengamos lo necesario para una vida digna y que es cama, muebles, cocina, refrigeradora, lavadora y, por qué no, un televisor. ¿Dónde está el lujo?; y no me atrevo a decir una computadora, para que estudien nuestros hijos, porque sería tildado de pelucón.
Me imagino a los colaboradores de este régimen en grandes mansiones con muebles Luis XV, la mejor línea blanca, los plasmas más grandes en cada cuarto, y con dos o tres empleados que los atiendan. ¡Eso sí es lujo!
Este régimen habla de igualdad, derechos, y nos clasifica en ciudadanos de segunda categoría que no tenemos derechos a mejorar nuestra estilo de vida. ¡Viva la revolución ciudadana; hasta la miseria siempre!
José Díaz Martillo,Guayaquil
Opinión
7-Jun-09

¡Artículos ‘suntuarios’! 2

Con mucha indignación he leído que Carlos Vallejo considera que las clases más pobres no deberían comprar electrodomésticos, pues a su juicio son bienes suntuarios.
Yo le pregunto a este funcionario de Gobierno, ¿por qué él piensa eso?, ¿acaso los pobres no tienen derecho a tener una refrigeradora para mantener su poca comida fresca?, ¿o acaso esas madres pobres que ya de por sí tienen toda la carga de una casa, no tienen derecho a poseer una lavadora o cualquiera de las ‘doras’ a las que usted hace referencia?, ¿o este es un derecho solo de los ricos, porque ahí sí este país está perdido con gente pensando hasta en estos temas que dividen a la población?
Con sus comentarios lo único que hace es denigrar a la gente pobre. Ya es hora de que les paremos la mano y protestemos cada vez que ofendan a los ciudadanos, sean de la clase que fueran.
Raquel Guzmán Sotomayor,Guayaquil
Opinión
wwwl.eluniverso.com
7-Jun-09

¡Artículos ‘suntuarios’!

¿Quién le dio a Carlos Vallejo la potestad de decidir qué necesitamos los ecuatorianos? ¿Solo usted puede tener el derecho de adquirir bienes que en esta época se han hecho totalmente necesarios?
Con el sueldo que dicho funcionario percibe (para que decida “por nosotros”), puede mantener muchas tarjetas de crédito sin que el aumento de los intereses por consumo lo afecten.
Qué lastima que en pleno siglo XXI se den estos pensamientos tan solo por encontrar una excusa a las medidas tomadas por el Banco Central.
Es inconcebible que en su pensamiento solo conciba que personas de su clase social (“pelucona” alta), puedan adquirir estos bienes.
Hay marcas nacionales que la mayoría consume. No solo existen en el mercado las que usted ha de cotizar. Como ciudadana y una mandante más de este país, exijo respeto para los ecuatorianos.
Tula Bolaños Pinela,ingeniera, Guayaquil
7-Jun-09
Opinión

Lo dicho, dicho está - 3

Primero autoridades nos dicen que “los pobres no necesitan doras”, o sea licuadoras, tostadoras, computadoras y demás artículos electrodomésticos, por ser bienes suntuarios; justificando con eso la subida de la tasa de consumo minorista (créditos de menos de $ 1.500) al 26,9%; para luego decirnos que se ha causado una “distorsión” con el tema de la nueva tasa de consumo minorista, y que bajarán los intereses.
Quieren acomodarla, pero lo dicho, dicho estuvo; que se discriminó a “los pobres”, y además a la clase media, con esas aseveraciones. ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una licuadora para facilitar y apurar sus labores en sus pequeños negocios de venta de comida, o de jugos, o de batidos de leche? ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una exprimidora de jugo de naranja, toronja, para luego vender esas bebidas y ganarse unos centavos? ¿No sabían que el pobre es el que compra a créditos largos una tostadora para hacer tostadas y venderlas, para tener un pingüe ingreso familiar? ¿No sabían que el pobre y el de clase media compran con esfuerzo pagando a plazos largos una computadora para hacer sus trabajos, estudios..?
Ah, pero ellos sí, en sus lujosas casas, tienen todas las “doras” de marcas, no nacionales, sino extranjeras.
Josefina Huacón,Machala
Opinión
6-Jun-09

Lo dicho, dicho está

A pesar de no ser un académico, ni tampoco un abogado, solamente hay que leer el artículo 11, numeral 2, de la nueva Constitución de la República del Ecuador (año 2008), el cual establece lo siguiente:
Que “nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento..., condición socioeconómica... La ley sancionará toda forma de discriminación”, para demostrar mi aseveración.
Este artículo claramente explica que no se podrá discriminar, basado en la condición socioeconómica de una persona.
El pedir una declaración patrimonial por parte del SRI (Servicio de Rentas Internas) solo a las personas que tengan un patrimonio que sume los 200.000 dólares, es claramente una forma de discriminación. Las personas seleccionadas para esta declaración comprenden un grupo específico de condición socioeconómica.
Es decir, la orden y selección para realizar esta declaración se basó en dicho grupo, lo cual las convierte en discriminatorias e inconstitucionales. Espero, por lo tanto, que Carlos Marx Carrasco (director del Servicio de Rentas Internas) y las autoridades judiciales respectivas, tomen en cuenta este hecho y se anule esta orden para realizar tal declaración, o que esta sea requerida de todos los ecuatorianos para que así sea amparada por nuestra ley constitucional.
José Bravo S.,comerciante, Guayaquil
Opinión
6-Jun-09

¡Sin derechos a las “doras”!

El presidente del BCE (Banco Central del Ecuador), Carlos Vallejo, menospreció la calidad de vida que quiere alcanzar la “gente pobre”, al pretender controlarle la libertad que tiene de elegir lo que quiere comprar.
¿Acaso es malo que los “pobres” quieran adquirir “las doras” (refrigeradora, licuadora, batidora, tostadora, lavadora, computadora) para facilitar sus labores? ¿Se olvidó acaso que la clase media también lucha día a día para poder alcanzar mejores estándares de vida, y que por eso mismo no puede comprar todo al contado. Es decir, que nos tenemos que conformar con lo de mala calidad que es lo que se puede comprar al contado, por su costo, en lugar de tener la oportunidad de elegir algo mejor, que se pueda ir pagando poco a poco. ¿Es eso malo?
¿Por qué nos castigan tanto a la clase media como a la “pobre” (como él llama) por querer tener comodidad en nuestros hogares?
¿Por qué en vez de regular que esas tasas de intereses no nos “sangren”, por el contrario las aumentan aún más? ¿Acaso el Presidente del BCE no tiene esas “doras” en su casa?, ¿él y todos los “gestores de la revolución ciudadana” son los únicos que las pueden tener, mientras las clases media y pobre se empobrecen cada día más? ¿Esa es su idea de que todos seamos iguales?, igualmente pobres; menos ellos, por supuesto.
Quisiera ver por lo menos a uno de estos revolucionarios vivir en las mismas condiciones que las clases media y pobre; claro, sin ninguna “dora” en sus casas.
Ángela Rodríguez S.,Guayaquil
Opinión
6-Jun-09