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jueves, 11 de junio de 2009

¿Solo ellos tendrán ‘doras’?

Carlos Vallejo, quien es el representante personal del ciudadano Correa, ante el Banco Central, y por tanto habla con pleno conocimiento y autorización sobre los temas que trata, dijo la semana pasada que los pobres no tienen por qué comprarse las ‘doras’ (entiéndase: refrigeradora, lavadora, computadora, licuadora, etcétera).
También indicó que los pobres no entran a los supermercados para comprar comida, y ni a los malls, para comprar ropa. En opinión del Gobierno, estos privilegios están reservados “solo para los pelucones”; los pobres deben tomar agua sin helar, cocinar con leña o carbón; sus hijos deben ir a pagar en un ciber para hacer ciertos deberes, y ni siquiera pueden hacerse un juguito en una licuadora. ¿Qué dirán ahora los “pobres de la patria” por quienes dizque trabaja día y noche el ciudadano Correa?
Ahora que “la patria ya es de todos”, los pobres deben llevar una vida privados de la tecnología actual. Seguramente es por eso que robar un celular ya no es delito, porque tampoco los pobres tienen derecho a comprar uno; así que mejor el celular está en manos de los delincuentes.
También he leído sin ninguna sorpresa, que Gustavo Larrea se apresta a regresar al Gobierno. Posiblemente pronto tendremos también de vuelta al pobre Ministro del Deporte que por su “avanzada” edad cumplió en un momento reclusión domiciliaria. Además, volverían el “comecheques”, y el profesor que pedía diezmo a quien con tanto ardor defendió el ciudadano Correa, porque talvez aprendió mucho de él. Y quién quita que –ya hoy desaparecido Raúl Reyes– el nuevo jefe de las FARC decida cualquier día venir a hacer turismo en Ecuador, donde seguramente sería recibido con los debidos honores de Estado. Ya no me extraña nada. Del Gobierno se puede esperar cualquier cosa.
Por eso para las elecciones ya sabíamos quién quedaría ganador, porque él ganaba o ganaba. Menos mal que la ciudadana Correa aceptó su derrota, porque, ¿se imaginan qué sería de nosotros con dos de ellos en dignidades principales? Y parodiando una de las frases favoritas del ciudadano Correa (y menos mal que su candidata a la Alcaldía también sufrió una paliza tal), habría que decirle: “¡qué paliza!”.
Lourdes Meloni de Rojas,
Guayaquil
Jun. 11, 2009 - CARTAS AL DIRECTOR

martes, 9 de junio de 2009

¡Sin derechos a las “doras”!

El presidente del BCE (Banco Central del Ecuador), Carlos Vallejo, menospreció la calidad de vida que quiere alcanzar la “gente pobre”, al pretender controlarle la libertad que tiene de elegir lo que quiere comprar.
¿Acaso es malo que los “pobres” quieran adquirir “las doras” (refrigeradora, licuadora, batidora, tostadora, lavadora, computadora) para facilitar sus labores? ¿Se olvidó acaso que la clase media también lucha día a día para poder alcanzar mejores estándares de vida, y que por eso mismo no puede comprar todo al contado. Es decir, que nos tenemos que conformar con lo de mala calidad que es lo que se puede comprar al contado, por su costo, en lugar de tener la oportunidad de elegir algo mejor, que se pueda ir pagando poco a poco. ¿Es eso malo?
¿Por qué nos castigan tanto a la clase media como a la “pobre” (como él llama) por querer tener comodidad en nuestros hogares?
¿Por qué en vez de regular que esas tasas de intereses no nos “sangren”, por el contrario las aumentan aún más? ¿Acaso el Presidente del BCE no tiene esas “doras” en su casa?, ¿él y todos los “gestores de la revolución ciudadana” son los únicos que las pueden tener, mientras las clases media y pobre se empobrecen cada día más? ¿Esa es su idea de que todos seamos iguales?, igualmente pobres; menos ellos, por supuesto.
Quisiera ver por lo menos a uno de estos revolucionarios vivir en las mismas condiciones que las clases media y pobre; claro, sin ninguna “dora” en sus casas.
Ángela Rodríguez S.,Guayaquil
Opinión
6-Jun-09

miércoles, 3 de junio de 2009

Racismo y Clasismo

El racismo es una forma de discriminación de las personas recurriendo a motivos raciales, tono de piel u otras características físicas de las personas, de tal modo que unas se consideran superiores a otras. El racismo tiene como fin intencional o como resultado, la disminución o anulación de los derechos humanos de las personas discriminadas.[1
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El racismo suele estar estrechamente relacionado y ser confundido con la xenofobia, es decir el "odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros".[4] Sin embargo existen algunas diferencias entre ambos conceptos, ya que el racismo es una ideología de superioridad, mientras que la xenofobia es un sentimiento de rechazo; por otra parte la xenofobia está dirigida sólo contra los extranjeros, a diferencia del racismo. El racismo también está relacionado con otros conceptos con los que a veces suele ser confundido, como el etnocentrismo, los sistemas de castas, el clasismo, el colonialismo, e incluso la homofobia.
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Clasismo es el prejuicio y discriminación basados en la pertenencia o no a determinadas clases sociales.
El clasismo es un fenómeno heredero del
racismo. El origen de la discriminación no se basa en este caso en diferencias étnicas, sino en la pertenencia a diferentes clases sociales, debido a las condiciones socioeconómicas del individuo o grupo social. El problema se agrava cuando la estratificación de las clases coincide con determinadas etnias, produciéndose un solapamiento de sentimientos discriminatorios racistas y clasistas.
Existen ideologías políticas fundamentadas en algún tipo de clasismo
Tipos de clasismo
El clasismo suele ser dividido por los sociólogos en dos tipos:
el clasismo individual, que se caracteriza por ser un prejuicio particular, donde una persona es el objeto de la discriminación y otra es el sujeto de ésta. Dicho acto está basado en una serie de estereotipos y prejuicios presentes en la propia sociedad que el individuo adquiere como parte de su cosmovisión y sus creencias.
el clasismo estructural o institucional, es la forma en la que el estado y otras instituciones tales como la escuela o la iglesia logran estratificar socialmente a los habitantes de un país. A diferencia del clasismo individual, la manera en la que se efectúa dicha segregación es "oculta" y ha sido estudiada por autores tales como
Pierre Bourdieu quien definió el concepto de violencia simbólica.