Pancho Cajas
jueves, 30 de diciembre de 2010
Atropello a la Prensa
Si embargan a Vanguardia es porque algo buscan en la retaguardia...
Lim
23/DIC/10
¿Por fin un ministro?
Emilio Palacio
Pude conocer de cerca el diagnóstico y la estrategia con la que el vicealmirante Homero Arellano enfrentará su lucha contra el crimen. No abundaré en detalles pero veo de conjunto en su nombramiento algunas fortalezas que me gustaría señalar.
Veo a un ministro con personalidad, seguro de sí mismo, que viene de obtener un éxito junto al Vicepresidente, y que trae ideas que él mismo las ha trabajado; en otras palabras, que reúne las condiciones para no ser un monigote de Rafael Correa, lo que de hacerse realidad constituirá una sorpresa.
Veo a un funcionario que aparentemente quiere escuchar, que entiende que la confrontación con el Municipio de Guayaquil o con la prensa independiente no es el camino y que intenta tender puentes.
Mostró un flanco débil cuando perdió el liderazgo de sus hombres en la Marina, pero un resbalón no es caída. En su paso por la Vicepresidencia se reivindicó, y nada nos obliga a suponer que esta vez no alcanzará de nuevo el éxito.
Pero no puedo dejar de mencionar, al mismo tiempo, algunos grandes obstáculos que encontrará.
Veo a una Policía tremendamente dolida con la Revolución Ciudadana, llena de resentimientos justificados.
Ahora Correa dice que va a perdonar a los golpistas, a los magnicidas y a los traidores. ¿Pero es que nos ha visto la cara de imbéciles?
El perdón que Correa anunció (aunque no corresponda, ya que lo justo sería la amnistía) será bien recibido por el medio centenar de policías y civiles que hoy están detenidos injustamente y por sus adoloridas familias; pero no sanará la herida abierta en la dignidad de los uniformados.
¿Podrá Arellano, que no es policía sino militar, manejar ese justo y justificado enojo al introducir las reformas que con tanta urgencia se requieren?
Veo un Presidente de la República que amenaza con utilizar la lucha contra los delincuentes como pretexto para militarizar aun más al país.
Quiere la atribución de sacar los tanques a las calles sin Estado de Emergencia.
Firmó un acuerdo con Chávez para que nos provea de nuevas técnicas de inteligencia militar.
Sus asambleístas preparan para enero la arremetida final con la Ley Mordaza.
Quieren prohibir que las ONG y los gremios protesten.
Los fusiles invadieron las oficinas de la revista Vanguardia y clausuraron radio La Voz de la Esmeralda Oriental, en la Amazonía.
¿Qué hará Arellano cuando Correa quiera usar su trabajo, no contra los delincuentes, sino para esa aspiración totalitaria?
¿Inventará alguna justificación absurda como el resto de ministros?
Pero lo más peligroso para Arellano es su propia inteligencia.
Correa no soporta a los inteligentes.
Los usa durante un tiempo (Alberto Acosta, Fausto Ortiz, Trajano Andrade), pero luego los ningunea.
Mientras tanto, los vigila.
Sigue de cerca su popularidad.
Se cuida de que no brillen, sobre todo si tienen personalidad.
Preferiría rodearse de mediocres.
Y para colmo les arrebata sus triunfos y los hace suyos.
Además, cree que sabe más que cualquiera.
Luego de que nombró a Arellano, en lugar de dejarlo trabajar, fue donde los cachineros con cámaras de televisión para solicitarles que no compren cosas robadas, y después visitó a los grandes empresarios del negocio de invadir tierras, de nuevo con cámaras y fotógrafos, para pedirles que no invadan.
Alfredo Vera no ayuda; acaba de reconocer que su mayor descubrimiento criminológico es que “no es recién que la gente se muere”.
¿Cómo hará Arellano para demostrar que tamañas sandeces no son parte de su ideario?
‘Vanguardia’ y el arte de injuriar
Carlos Jijón
En su célebre ensayo sobre El arte de injuriar, Jorge Luis Borges postula que el insulto no es menos convencional que un diálogo de novios y argumenta que las recetas callejeras del oprobio ofrecen una ilustrativa maqueta de lo que puede ser la polémica. El hombre de la calle, por ejemplo, adivina la misma profesión en la madre de todos, o quiere que se muden a un lugar poco higiénico, “y una insensata convención ha resuelto que el afrentado no sea el agresor, sino el atento y silencioso auditorio”. Su método, resume, es la intromisión de sofismas; su única ley, la simultánea invención de travesuras; tiene, eso sí, la obligación de ser memorable.
El “insolente recadero de la oligarquía", pronunciado hace 30 años por el presidente Jaime Roldós en contra del entonces líder opositor León Febres-Cordero, resuena todavía en la memoria histórica del país. Casi tanto como cuando el también ex presidente Carlos Julio Arosemena, entonces de representante nacional, profirió contra otro legislador el vituperio de "catador de urinarios". Ni siquiera un lenguaje se necesita. Allanar la revista Vanguardia con un cuerpo especial de la Policía, como si de peligrosos delincuentes se tratare, e incautar la información contenida en las computadoras alegando no ningún delito de pensamiento, sino la mora en el pago de la renta puede ser tan devastadoramente injurioso como, según cuenta Borges, podía serlo en la Verona de Shakespeare, o en cualquier lupanar de Londres, morderse el pulgar o tocar la barbilla del hombre al que se quiere ofender.
El objetivo es denigrar. Y que la ofensa se recuerde siempre. Yo no creo que el interés en llevarse las computadoras, supuestamente embargadas, o el registrar las carteras de las reporteras, a manos de personal armado, se deba al deseo de impedir que la publicación salga nuevamente tanto como el de difamar a la publicación y a sus periodistas. No importa cual sea el resultado del juicio de inquilinato o si Vanguardia debía o no pagar una renta a la AGD. Lo que se quiere es descalificar a quien se considera contrario por el mero hecho de que no se somete y hace lo necesario para ejercer el periodismo con independencia. Y, por supuesto, atemorizarlos. No solo a ellos, sino también a los demás. El método ni siquiera es original. Otras dictaduras han actuado ya de manera semejante. Quizá la más célebre, la del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, mandamás de la República Dominicana, cuyos servicios de inteligencia se encargaban también de liquidar moralmente al opositor al que habían hecho desaparecer.
Vituperar al contrario ahorra el esfuerzo de refutar sus argumentos. Negar el contenido del libro El Gran Hermano, escrito por el director de Vanguardia, Juan Carlos Calderón, por ejemplo, es más fácil si, en vez de argumentar, le gritamos que pague el alquiler que debe. Una vindicación elegante de esas miserias puede invocar la tenebrosa raíz de la sátira, para decirlo en las enigmáticas frases del gran Borges.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Testamento de apuro dedicado al jefe
Soflaquito
VERDADES DE SOFLAQUITO | viernes 24/12/2010
Soy viejito y ya me toca
firmar mi jubilación;
un Super Jefe muy joven
fue –caray- mi perdición.
Joven y fuerte es el Jefe
pero en forma muy sencilla
yo le dejo un buen repuesto
para su diestra rodilla.
No se meta en los cuarteles
-le aconsejo en este día-
si le golpea, Gran Jefe,
otra vez la Policía.
Si se ponen alevosos
respire, Jefe, profundo
y no les crea si piden
que se marche al otro mundo.
Algún ministro, Gran Jefe,
ponga en la calle ¿qué tal?
y a sus Divas, de repente,
déles un susto virtual.
Al Corcho hay que darle, Jefe,
chance para mejorar:
que una vecita conjugue
el verbo “fiscalizar”.
Para que al fútbol, oh Jefe,
ya -por favor- no maldiga
mejor que consiga el pase
del Emelec a la Liga.
Y a su Coronel amigo
no imite ruidos extraños'.
Si lo hace a usté le veremos
en campaña otros veinte años.
http://www4.elcomercio.com/Opinion/testamento_de_apuro__dedicado_al_jefe__.aspx
firmar mi jubilación;
un Super Jefe muy joven
fue –caray- mi perdición.
Joven y fuerte es el Jefe
pero en forma muy sencilla
yo le dejo un buen repuesto
para su diestra rodilla.
No se meta en los cuarteles
-le aconsejo en este día-
si le golpea, Gran Jefe,
otra vez la Policía.
Si se ponen alevosos
respire, Jefe, profundo
y no les crea si piden
que se marche al otro mundo.
Algún ministro, Gran Jefe,
ponga en la calle ¿qué tal?
y a sus Divas, de repente,
déles un susto virtual.
Al Corcho hay que darle, Jefe,
chance para mejorar:
que una vecita conjugue
el verbo “fiscalizar”.
Para que al fútbol, oh Jefe,
ya -por favor- no maldiga
mejor que consiga el pase
del Emelec a la Liga.
Y a su Coronel amigo
no imite ruidos extraños'.
Si lo hace a usté le veremos
en campaña otros veinte años.
Cómo el ‘Grinchavo’ roba la Navidad
Lobo Feroz
JUGUEMOS EN EL BOSQUE
| viernes 24/12/2010
| viernes 24/12/2010
Todos saben cómo es el Grinch (si usted no lo sabe, pregunte a sus hijos o a sus nietos), pero permítanme recordarles su descripción:
Una especie de ogro verde que odia los villancicos que la gente entona en Navidad.
Por eso, en Caracas y en La Paz, los asesores cubanos,
Por eso, en Caracas y en La Paz, los asesores cubanos,
que nunca han escuchado villancicos,
esos subproductos melodiosos del opio del pueblo (la religión, según Marx ),
están prestos a acallar dichas expresiones dichosas de los susodichos supersticiosos que todavía creen en un Jesús vivo,
en vez de creer en la divina momia dormida en el cementerio de Highgate, en Londres (Marx).
Los ecuatorianos somos buenos, no somos tontos;
Los ecuatorianos somos buenos, no somos tontos;
los neocastristas son malos, no son tontos.
El Grinch se presenta como el salvador de la Navidad,
El Grinch se presenta como el salvador de la Navidad,
pero es su destructor.
Dice que está en contra de los regalos navideños,
pero lo que odia son los villancicos.
No debe sorprendernos este cinismo.
No debe sorprendernos este cinismo.
Antes de subir al poder, fue golpista,
ahora odia a los golpistas. A
ntes de subir al poder, imploraba respeto a la democracia,
hoy pisotea todos los derechos.
Llama gorilas a sus colegas uniformados de derecha,
Llama gorilas a sus colegas uniformados de derecha,
pero él mismo es King Kong.
Dijo diablo a su colega Bush,
pero él mismo venera al satánico fundamentalista
que mató a inocentes argentinos.
La democracia es siempre moderada, de centro.
La democracia es siempre moderada, de centro.
En cambio, los extremos se juntan.
Por eso no se sorprendan de que el Grinch sea devoto de todos los Santos.
http://www4.elcomercio.com/Opinion/como__el_-lsquo;grinchavo-rsquo;__roba___la_navidad__.aspx
¿Juicios de inquilinato? ¡Aquí está la solución!
Viuda negra
La herencia de la ponzoña
| viernes 24/12/2010
| viernes 24/12/2010
¿Sufre usted porque su inquilino no le paga a tiempo el “canon” de arrendamiento del inmueble que tan inocentemente usted le alquiló hace años creyendo verdaderos los certificados de buenos antecedentes?
¿No le ha resultado cambiar las chapas de las puertas, sellarle con pega Brujita las ventanas, cortarle el servicio de agua potable para que no pueda bañarse, ponerle un tremendo candado tipo Constitución de Montecristi, o armar farras con zapateado y volumen de altísimos decibeles hasta las seis de la mañana para que el inquilino no pueda dormir?
¿Le molesta ver a su inquilino todos los días ocupando arbitrariamente el departamento que a usted tanto esfuerzo le costó construir y luego reconstruir cuando el anterior inquilino le dejó hecho pedazos el parqué, las baldosas, la madera de las puertas, los vidrios de las ventanas, los lavabos y los inodoros?
¿Cree que el problema que usted está atravesando solamente lo sufre usted?
¡Pare de sufrir! Usted, como cientos de seudopropietarios que se creen dueños de lo que pertenece al pueblo, puede hacer como don Píter Delgado, gerente-propietario del fideicomiso Ex AGD No Más Imprudencidad.
Sí, ahora, con la Revolución Siciliana, solo tiene que llamar al 1800-GIR. Inmediatamente llegará un piquete de policías fuertemente armados y desalojarán a la fuerza a su inquilino. ¡Llame ya!
http://www4.elcomercio.com/Opinion/-iquest;juicios_de_inquilinato-_aquI__estA_la_soluciOn.aspx
¿No le ha resultado cambiar las chapas de las puertas, sellarle con pega Brujita las ventanas, cortarle el servicio de agua potable para que no pueda bañarse, ponerle un tremendo candado tipo Constitución de Montecristi, o armar farras con zapateado y volumen de altísimos decibeles hasta las seis de la mañana para que el inquilino no pueda dormir?
¿Le molesta ver a su inquilino todos los días ocupando arbitrariamente el departamento que a usted tanto esfuerzo le costó construir y luego reconstruir cuando el anterior inquilino le dejó hecho pedazos el parqué, las baldosas, la madera de las puertas, los vidrios de las ventanas, los lavabos y los inodoros?
¿Cree que el problema que usted está atravesando solamente lo sufre usted?
¡Pare de sufrir! Usted, como cientos de seudopropietarios que se creen dueños de lo que pertenece al pueblo, puede hacer como don Píter Delgado, gerente-propietario del fideicomiso Ex AGD No Más Imprudencidad.
Sí, ahora, con la Revolución Siciliana, solo tiene que llamar al 1800-GIR. Inmediatamente llegará un piquete de policías fuertemente armados y desalojarán a la fuerza a su inquilino. ¡Llame ya!
martes, 28 de diciembre de 2010
Conociendo a los próximos
Tres procesos de revocatoria contra alcaldes del Guayas se encuentran en marcha
Ab. Edson R. Alvarado Aroca
Alcalde de Santa Lucía
http://www.santalucia.gob.ec/curriculum.html
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Michel Achi Marín
Alcalde de General Villamil, Playas
http://www.municipioplayas.gob.ec/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=14&Itemid=20
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Máximo Betancourth Valarezo
Alcalde de Naranjito
http://www.guayas.gov.ec/cantones/naranjito
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Artículo completo: http://www.eluniverso.com/2010/12/28/1/1355/marcha-tres-procesos-revocatoria-contra-alcaldes-guayas.html?p=1355&m=861
Vanguardia dejó inmueble de fideicomiso estatal
...
The Economist ve trasfondo
La coactiva ejercida a ese medio fue recogida por la revista inglesa The Economist, que reseña que la fuerza especial de la Policía (GIR), que supuestamente debe ser convocada solamente para misiones extraordinariamente peligrosas y delicadas, se usó para la “mundana tarea de cobrar la renta” a una revista “que en repetidas ocasiones había investigado la corrupción en el gobierno del señor Correa”.
“Sin duda, Vanguardia ha hecho lo suficiente como para enardecer la ira del Presidente. La revista ha detallado la participación de los colaboradores del señor Correa en contratos de publicidad con el Gobierno y en operaciones de juegos de azar, y recientemente publicó los registros de las transferencias que han hecho desde sus cuentas bancarias”.
La publicación agrega que “de paso el nuevo editor que contrató, Juan Carlos Calderón, encabezó una investigación que expuso los multimillonarios contratos que el gobierno tuvo con uno de los hermanos del Presidente”.
La coactiva ejercida a ese medio fue recogida por la revista inglesa The Economist, que reseña que la fuerza especial de la Policía (GIR), que supuestamente debe ser convocada solamente para misiones extraordinariamente peligrosas y delicadas, se usó para la “mundana tarea de cobrar la renta” a una revista “que en repetidas ocasiones había investigado la corrupción en el gobierno del señor Correa”.
“Sin duda, Vanguardia ha hecho lo suficiente como para enardecer la ira del Presidente. La revista ha detallado la participación de los colaboradores del señor Correa en contratos de publicidad con el Gobierno y en operaciones de juegos de azar, y recientemente publicó los registros de las transferencias que han hecho desde sus cuentas bancarias”.
La publicación agrega que “de paso el nuevo editor que contrató, Juan Carlos Calderón, encabezó una investigación que expuso los multimillonarios contratos que el gobierno tuvo con uno de los hermanos del Presidente”.
...
http://www.eluniverso.com/2010/12/28/1/1355/vanguardia-dejo-inmueble-fideicomiso-estatal.html
Espejismo
Hernán Pérez Loose
Más de cuarenta policías permanecen detenidos acusados aparentemente de intento de magnicidio contra alguien que curiosamente invitó a que lo mataran. Las evidencias en contra del ex director del Hospital donde tomó refugio el Jefe de Estado el aciago 30 de septiembre son en realidad evidencias a su favor. Pero él sigue detenido. Lo más probable es que todas estas personas sean sentenciadas y condenadas por un delito que no cometieron, pues, esa es la única manera como puede dársele una fachada de coherencia a la tesis del golpe de Estado. A eso ha quedado reducida la justicia en nuestro país, para servirle de alfombra al poder. Y todo esto está sucediendo, y sucederá, delante de nuestros ojos, a la luz pública.
En días pasados la redacción de la revista Vanguardia fue allanada bajo el argumento de haberse atrasado en el pago de unos arriendos, sus computadoras fueron prácticamente incautadas, la correspondencia retenida, sus empleados registrados y todo ello con el apoyo de una fuerza especial de militares. Una orden judicial disponiendo la restitución de la información que guardan las computadoras ha sido simplemente ignorada. La prestigiosa revista inglesa The Economist encuentra en los reportajes denuncias de la revista allanada la explicación de semejante actitud. Después de todo, esa es la misma situación de precariedad por la que vienen atravesando otros medios de comunicación, y otros periodistas que no se someten aún a los alquileres del silencio que el poder propicia.
Que el Estado abuse de su poder, que los políticos quebranten la Constitución setenta veces siete, que quienes gozan –aunque sea transitoriamente– de una posición de autoridad política o privilegio económico, violen toda norma de convivencia civilizada, incluyendo constituciones y leyes, son situaciones que hasta cierto punto pueden pasar como naturales y explicables.
Pero lo que resulta inexplicable es que la sociedad que sufre estos embates permanezca impasible. Es increíble que los abusos antes mencionados, y mucho más que se han dado en este año que termina, no han sido materia de ninguna protesta por parte de las asociaciones organizadas para defender los derechos humanos en el Ecuador. Lamentablemente estas organizaciones han quedado secuestradas por el propio poder del que se supone deben defendernos. Han caído fácilmente en la deslealtad de defender los derechos únicamente de las personas u organizaciones a las que tienen simpatías ideológicas, y hasta personales.
Esta inmovilidad de los ecuatorianos de no reaccionar frente a los abusos que se cometen contra terceras personas es lo que ha permitido la instalación de una cultura del autoritarismo, y que no es únicamente de ahora. No solo que desde antes se viene “matando la gente”, como anota un funcionario recién designado, sino que también desde antes se viene abusando del poder.
Esta tolerancia contra el abuso –especialmente cuando “no es conmigo”–, esta falta de reacción, ¿justificaría acaso la visión que tienen muchos sociólogos norteamericanos y europeos que la democracia como sistema de gobiernoy forma de vida no está hecha para países como el Ecuador?
En días pasados la redacción de la revista Vanguardia fue allanada bajo el argumento de haberse atrasado en el pago de unos arriendos, sus computadoras fueron prácticamente incautadas, la correspondencia retenida, sus empleados registrados y todo ello con el apoyo de una fuerza especial de militares. Una orden judicial disponiendo la restitución de la información que guardan las computadoras ha sido simplemente ignorada. La prestigiosa revista inglesa The Economist encuentra en los reportajes denuncias de la revista allanada la explicación de semejante actitud. Después de todo, esa es la misma situación de precariedad por la que vienen atravesando otros medios de comunicación, y otros periodistas que no se someten aún a los alquileres del silencio que el poder propicia.
Que el Estado abuse de su poder, que los políticos quebranten la Constitución setenta veces siete, que quienes gozan –aunque sea transitoriamente– de una posición de autoridad política o privilegio económico, violen toda norma de convivencia civilizada, incluyendo constituciones y leyes, son situaciones que hasta cierto punto pueden pasar como naturales y explicables.
Pero lo que resulta inexplicable es que la sociedad que sufre estos embates permanezca impasible. Es increíble que los abusos antes mencionados, y mucho más que se han dado en este año que termina, no han sido materia de ninguna protesta por parte de las asociaciones organizadas para defender los derechos humanos en el Ecuador. Lamentablemente estas organizaciones han quedado secuestradas por el propio poder del que se supone deben defendernos. Han caído fácilmente en la deslealtad de defender los derechos únicamente de las personas u organizaciones a las que tienen simpatías ideológicas, y hasta personales.
Esta inmovilidad de los ecuatorianos de no reaccionar frente a los abusos que se cometen contra terceras personas es lo que ha permitido la instalación de una cultura del autoritarismo, y que no es únicamente de ahora. No solo que desde antes se viene “matando la gente”, como anota un funcionario recién designado, sino que también desde antes se viene abusando del poder.
Esta tolerancia contra el abuso –especialmente cuando “no es conmigo”–, esta falta de reacción, ¿justificaría acaso la visión que tienen muchos sociólogos norteamericanos y europeos que la democracia como sistema de gobiernoy forma de vida no está hecha para países como el Ecuador?
http://www.eluniverso.com/2010/12/28/1/1363/espejismo.html?p=1354A&m=4
Operación Vanguardia
Iván Sandoval Carrión
La reciente incursión de autoridades judiciales en representación del Fideicomiso AGD-CFN en las instalaciones de la revista Vanguardia, acompañadas por un escuadrón del GIR y reporteros de los medios gubernamentales, contiene dos advertencias claras y contradictorias, según desde qué sector se interprete el acontecimiento. Desde el Gobierno, se trata de un embargo legítimo por morosidad en el pago de un arriendo, y el mensaje es: “Hacemos cumplir la ley”. Desde los afectados y desde la prensa no gubernamental y crítica con el Gobierno (la mitad más uno en el Ecuador), se trata de un ilegal secuestro de equipos que contienen información importante, y el intimidante mensaje es inequívoco: “Bajen el tono y dejen de husmear en los asuntos del círculo íntimo de Carondelet”.
¿Podemos realizar otras lecturas? Intentémoslo, replanteando una pregunta olvidada pero necesaria: ¿Cuál es el sentido de la existencia y la función propia de la Policía Nacional en la República del Ecuador? Después del 30-S es imperativo renovar esta pregunta en un país malacostumbrado folclóricamente a tolerar que el poder político utilice a la Policía como “muchacha de mano puertas adentro para todo servicio”. Me pregunto si los policías ecuatorianos se han dado cuenta de que sus relaciones con el poder político en nuestra sociedad pasan por ese lugar. Porque si el Grupo de Intervención y Rescate es un grupo de élite especializado en operaciones de combate al crimen que eventualmente requieran el uso de la fuerza y el empleo de armas de fuego, la utilización del GIR en la Operación Vanguardia implicó un uso inapropiado de este grupo.
Uno de los sentidos más antiguos del vocablo “perversión” se refiere a la utilización de un objeto o dispositivo para fines completamente diferentes a aquellos que le son propios. Desde hace tiempo, la relación del pueblo ecuatoriano con la Policía está sesgada por el supuesto popular de que la fuerza policial es una institución “básicamente perversa”. Quizás deberíamos empezar a interrogarnos –para intentar una rehabilitación de esa entidad– si además la Policía no es una institución “originalmente pervertida” por el poder político, con nuestra complicidad. La utilización del GIR en el asunto Vanguardia no es irrelevante y colorea al acto de significados que exceden al mero cumplimiento de una diligencia judicial; lo convierte en un acontecimiento político, en una significante exhibición de poder y en un ejercicio equívoco que se presta a diferentes interpretaciones, todas derivadas de la guerra no declarada que el presidente Correa sostiene con la prensa adversa.
Para ampliar más el abanico de lecturas a elegir, añadamos algunas preguntas simplonas que muchos ecuatorianos comunes querríamos plantear a Vanguardia, cuando nos enteramos del estatuto irregular del inmueble que ocupaba la revista y que estaba en poder de la AGD. ¿No resultaba contradictorio, o por lo menos ambiguo, permanecer en ese inmueble si se mantiene esa línea de periodismo de investigación y análisis crítico de los actos del Gobierno, y sabiendo cómo funcionan nuestras instituciones estatales? ¿No fue un gesto de candidez superlativa, o –lo que finalmente da igual– un acto de confianza extrema en el correcto funcionamiento de nuestro aparato judicial y en la absoluta independencia de todos nuestros poderes e instituciones frente a la voluntad del Ejecutivo?
¿Podemos realizar otras lecturas? Intentémoslo, replanteando una pregunta olvidada pero necesaria: ¿Cuál es el sentido de la existencia y la función propia de la Policía Nacional en la República del Ecuador? Después del 30-S es imperativo renovar esta pregunta en un país malacostumbrado folclóricamente a tolerar que el poder político utilice a la Policía como “muchacha de mano puertas adentro para todo servicio”. Me pregunto si los policías ecuatorianos se han dado cuenta de que sus relaciones con el poder político en nuestra sociedad pasan por ese lugar. Porque si el Grupo de Intervención y Rescate es un grupo de élite especializado en operaciones de combate al crimen que eventualmente requieran el uso de la fuerza y el empleo de armas de fuego, la utilización del GIR en la Operación Vanguardia implicó un uso inapropiado de este grupo.
Uno de los sentidos más antiguos del vocablo “perversión” se refiere a la utilización de un objeto o dispositivo para fines completamente diferentes a aquellos que le son propios. Desde hace tiempo, la relación del pueblo ecuatoriano con la Policía está sesgada por el supuesto popular de que la fuerza policial es una institución “básicamente perversa”. Quizás deberíamos empezar a interrogarnos –para intentar una rehabilitación de esa entidad– si además la Policía no es una institución “originalmente pervertida” por el poder político, con nuestra complicidad. La utilización del GIR en el asunto Vanguardia no es irrelevante y colorea al acto de significados que exceden al mero cumplimiento de una diligencia judicial; lo convierte en un acontecimiento político, en una significante exhibición de poder y en un ejercicio equívoco que se presta a diferentes interpretaciones, todas derivadas de la guerra no declarada que el presidente Correa sostiene con la prensa adversa.
Para ampliar más el abanico de lecturas a elegir, añadamos algunas preguntas simplonas que muchos ecuatorianos comunes querríamos plantear a Vanguardia, cuando nos enteramos del estatuto irregular del inmueble que ocupaba la revista y que estaba en poder de la AGD. ¿No resultaba contradictorio, o por lo menos ambiguo, permanecer en ese inmueble si se mantiene esa línea de periodismo de investigación y análisis crítico de los actos del Gobierno, y sabiendo cómo funcionan nuestras instituciones estatales? ¿No fue un gesto de candidez superlativa, o –lo que finalmente da igual– un acto de confianza extrema en el correcto funcionamiento de nuestro aparato judicial y en la absoluta independencia de todos nuestros poderes e instituciones frente a la voluntad del Ejecutivo?
http://www.eluniverso.com/2010/12/28/1/1363/operacion-vanguardia.html?p=1363&m=788
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