martes, 13 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Desbaratar un país

¿Cómo desbaratar un país en 10 pasos?

1) Elijamos un presidente carismático que nos prometa que todo va a cambiar (todo lo anterior es malo), y nos pinte un país de cuento de hadas donde ni la Cenicienta ha vivido.

2) Démosle todos los poderes, o que se los tome. El mantenernos sin actuar también es darle patente de corso.

3) Quedémonos callados o mejor aún, bajemos la cabeza cuando en repetidas cadenas que nos someten o en sabatinas, se agreda inmisericordemente a todo aquel que no piensa ni actúa como él desearía.

4) Jamás dudemos de corazones ardientes.

5) La fiscalización aquí no cabe ya que la “figura de corrupción” en los del siglo XXI no existe, estas prácticas eran parte de la partidocracia en la “larga noche neoliberal”.

6) Dividamos al pueblo, marquemos las diferencias, hagamos aflorar los resentimientos, esta es la mejor estrategia.

7) Callemos a la prensa, esta es nuestra enemiga. Claro nos servimos de ella para llegar al poder; ahora no nos sirve, estorba, hurga donde nos desagrada, son enemigos.

8) El fin justifica los medios, llegado el momento tenemos que llegar a ciertos acuerdos programáticos de largo plazo, entiéndase “prebendas”, lo que antes era malo ahora se justifica con nombres rimbombantes.

9) Sigamos despilfarrando, creando más dependencias inoperantes, sigamos endeudándonos, total, los que tendrán que pagar tanta demagogia será el pueblo.

10) Rodéese de asesores que solo le indican lo inteligente, magnánimo, etcétera, que es.

Estas son las maneras perfectas para dejarnos en soletas, lo difícil es gobernar.

Jorge Luna Jijón,
Guayaquil

Fuente:  http://www.eluniverso.com/2011/09/12/1/1366/desbaratar-un-pais.html

Ya no


Bonil
12-Sep-2011
Fuente:  http://www.eluniverso.com/Caricatura/

El Chucky-night

Francisco Febres Cordero

 ¡Qué pena que me da! ¡Y es que yo había admirado tanto al juez Paredes, ese que dictó la sentencia contra EL UNIVERSO y Emilio Palacio! Para qué también, el juez demostró unas cualidades propias solo de quien ha entendido que el Ecuador está en un proceso revolucionario y, por lo tanto, la justicia debe ser manualita, agilita y al instante.

Si todos los jueces del pasado, presente y futuro fueran como él, no solo que la justicia cambiaría en el país, sino todo mismo. Y es que leerse de un tirón las cinco mil y pico de páginas del juicio y, sobre la marcha, redactar una sentencia de ochenta páginas, era una señal no solo de fiel cumplimiento del deber sino de preclara inteligencia compresional interna, insomnio tipo in dubia pro reo y velocidad tecleadora ad infinítum.

Y por eso yo decía para mis adentros que eso era lo que había que enseñar a los estudiantes para que, en una sola jornada, aprendan íntegra la historia de la revolución ciudadana y sus fundamentos geográficos, físicos, químicos y matemáticos, y duinechas dejen escritos todos los deberes hasta el 2013, por lo menos.

¡Oh, cuántas cosas positivas se hubieran implementado en todas las áreas del saber humano con el método de lectura dinámica y escritura automática! O sea mucho lote me parecía el juez Paredes, francamente.

Otra cosa que me encantó de la sentencia fue que gracias a ella no solo pudimos comprobar el proverbial talento y hondo sentido jurídico del juez, sino también su calidad humana y su buen corazón: en lugar de aceptar la indemnización que pedía el Correa por ochenta millones de dólares, él la rebajó a cuarenta (tal vez calculando que con eso sí le alcanzaba para comprar otro chévere departamento pero en el Yasuní, con río y todo). Y en lugar de darles mucha más prisión a los Pérez y al Palacio, les dio apenas tres añitos que, tras las rejas, pasan volando. ¡Qué altruismo! ¡Qué benevolencia! ¡Qué sentido de equidad!

Mas, ¡oh sorpresa!, ahora resulta que el juez ni siquiera tuvo necesidad de leer el proceso ni, peor, redactar la sentencia, todo en un día, porque, ¡qué injusticia de la justicia!, la sentencia le ponieron ya hechita en su computadora, y le llegó por la vía de un pen drive que instalaron con un sistema chimbo que se llama Chucky-seven. Eso revela que no fue el juez quien se sacó el aire leyendo el proceso y redactando la sentencia, sino otro man, que puede ser el Chucky-night (digo, porque todo se lo hizo a oscuras, bajo las sombras de la larga noche revolucionaria). Elé. Así, qué chiste, pues.

O sea pendejada de juez, pendejada de lectura dinámica y de escritura automática y pendejada de todo mismo.

Lo único que me consuela es que, vistas las cosas como están, esa sentencia redactada de esa manera no ha de haber sido la regla, sino la excepción. Pero claro, como ahora vivimos en estado de excepción judicial, lo excepcional pasa a ser normal y el resto de las sentencias se han de seguir redactando, excepcionalmente, de la misma forma chuckynightiana durante los próximos trescientos años que dure el Correa con su revolución ciudadana. Fritos.

Fuente:  http://www.eluniverso.com/2011/09/11/1/1363/chucky-night.html

sábado, 10 de septiembre de 2011

El maldito Chuky Seven existe, pero ¿quiénes son los primeros seis?


Tomàs del Pelo
10-Sep-2011
Fuente:  www.eluniverso.com

Nadie a la vista


Rafa
10-Sep-2011
Fuente:  http://www.elmercurio.com.ec/297089-nadie-a-la-vista.html

Nuevos embajadores


Rafa
4-Sep-2011
Fuente:  http://www.elmercurio.com.ec/296015-nuevos-embajadores.html

Tenía que ser Chucky

Marlon Puertas

Yo sí sé quién redactó la sentencia contra El Universo. Júrenme que no se lo dirán a nadie, y les puedo dar algunos detalles. Hubo una larga reunión, no me pregunten en dónde, de seres malvados acostumbrados a gozar con el sufrimiento de los demás, a reírse despedazando cuerpos con filudos cortauñas, a disfrutar de su maldad enloqueciendo a sus víctimas con maltratos psicológicos derivados de demandas millonarias. Unos monstruos, en definitiva.

Bueno. Los malvados estos se reunieron para ayudar a la revolución que la lidera el jefe de los monstruos y decidieron ensuciarse sus manos, una vez más, en un problemita que al supremo ya lo traía mal.

Luego se enfrascaron en la discusión de quién podría redactar el castigo. Cuando Michael Myers tomó la palabra, expuso que su fuerte no era la diplomacia. Que simpatizaba bastante con la ley del talión, que, si de él dependiese, les volaría las manos a todos los periodistas corrugtos para que no sigan escribiendo pendejadas, que él no se anda con medias tintas, como aquello de andar poniendo multitas y apenas tres añitos de cárcel.

Vino Jason y lo primero que promocionó fue su experiencia con el cuchillo y su habilidad para transformar a un profesor desconocido en el más popular de los presidentes de la historia. Dijo que no es abogado, que lo suyo es hacer pedazos al resto del mundo que no piensa como nosotros, con la táctica de aniquilarlos mentalmente, que disfruta con las torturas psicológicas, tomando en cuenta la teoría aquella que una mentira repetida mil veces no tiene opositor que la resista.

El cariñoso de Freddy Krueger tampoco quiso redactar la sentencia. Se justificó diciendo que su vida es un sueño, que ahora hace mucho turismo y que, la verdad, estaba un chance retirado del eje del mal, porque su filosofía actual era paz y amor, el ying y el yang y otras vainas que nadie entendió. Casi lo matan, pero se salvó.

Jigsaw propuso algo novedoso. En vez de andarse con las ramas, Jigsaw, que hace comunicación y que le encanta andar refutando a todo el mundo, sugirió que se envíe un comando hasta Miami para que secuestre al Emilio insolente y que, luego, lo lleve a uno de sus cuartos de juegos. Una vez ahí, ponerlo a una dura prueba, a ver si valora su vida. Juntar en un solo recipiente los mil millones de palabras que ha vomitado en contra de la revolución y obligarlo a tragárselas. Si sobrevive, bueno. Si no, se habrá hecho justicia.

El último en intervenir fue Chucky, el muñeco diabólico. Chucky resultó ser un niño esforzado, ya estaba crecidito, terminó siendo un brillante abogado. Ya como tal, siguió haciendo maldades junto a un líder malvado que castigó con saña a quienes osaban discrepar. Cuando envejeció, Chucky lo dejó y se juntó con otro líder, joven, brillante, pero tan malvado como él y su anterior jefe. Chucky era feliz en ese entorno.

Chucky no se hizo líos y cumplió lo que tenía que hacer. La reunión terminó y alguien tocó la puerta. Era un tal Juan, que llevaba una solicitud para unirse al club de los monstruos y un pen drive.

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/tenia-que-ser-chucky-499449.html

La compu entre paredes


Lujàn
9-Sep-2011
Fuente:  http://www.elcomercio.com/opinion/lujan/compu-paredes_1_551354935.html#section%3A606%2Cpage%3A1%2Cmonth%3A%2Ctext%3A

Fin de una historia de suspenso


Roque
8-Sep-2011
Fuente:  http://www.elcomercio.com/opinion/roque/Fin-historia-suspenso_1_550754951.html#section%3A606%2Cpage%3A1%2Cmonth%3A%2Ctext%3A

Los beatos triunviros y San Rafico


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

Operaciòn "soberanìa en el desierto"


Roque
Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

¿Mera casualidad?


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

La buena y la mala noticia


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

Chucky habla desde el pen draiv


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

MASHI SEVEN, la revista de todos los poderes


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

La babosada de oro


Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

El nuevo elegido de Dios


Pancho Cajas
Justicia Infinita
Fuente:  www.elcomercio.com

De la Pichi Corte a la MASHI CORTE


Justicia Infinita
FUente:  www.elcomercio.com