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viernes, 28 de agosto de 2009

Medalla de la Orden de la Pantera Rosa

La dolarizada orden de la vinagrera considerando:
Que Patiño, que se estrenó como ministro en la poca honrosa tarea de filmar videos clandestinos, ahora apareció en un audio grabado vaya uno a saber por quién, en el que, en ameno diálogo con el presidente, con lenguaje florido expresa al Rafico sus deseos de codearse con el directorio de la empresa editora de HOY.
Que eso parece imposible porque el 0,001% de acciones en poder de la AGD no da para tanto.
Que se quede nomás contento en su círculo rosa.
Acuerda:
Conceder al antes mencionado medalla de la Orden de la Pantera Rosa, en el grado de Qué Feo Papel de Intrigante.Dado en el salón de El Antiácido, a 28 de agosto de 2009

lunes, 19 de mayo de 2008

Los símbolos cambian de ‘look’

A mí sí me parece que los ecuatorianos tenemos que modernizarnos. Muy obsoletos estamos. Por eso estoy de acuerdo con la idea de la revolución ciudadana de revolucionar los símbolos patrios, cambiándolos de look.
Qué buen planteamiento el de la Tania Hermida que, como cineasta, conoce lo que en cine se llama el close up. Un close up se produce cuando la cámara, haciendo un traveling, se acerca a cada elemento de un símbolo patrio y enfoca solo a ese elemento y no a todo el conjunto.
Lo cierto es que la Tania Hermida ha descubierto que los símbolos patrios no resisten al menor close up y por eso hay que sustituirlos por otros que, aparte de cinematográficos, sean étnicos, andinos e interculturales.
A ver, hagan un close up al himno nacional. ¿Qué ven? Claro, pues, hay palabras que, en su conjunto, pasan desapercibidas pero que, acercándonos a ellas, no se entienden. Ya tu pecho, tu pecho rebosa, por ejemplo. ¡Cómo va rebosar el pecho! ¡Qué tal tontera! Ni que los ecuatorianos fuéramos Sofía Loren. Chuta, medio rara me parece esa estrofa. Por eso, mejor está de cambiar al himno y ponerle wipala que, multiétnicamente, le tapa el pecho para que no rebose.
Lo mismo con esa estrofa que dice que soberbio el Pichincha decora. Totalmente hispánico suena. ¡Decora! Si en su lugar ponemos de jora, incluimos un elemento autóctono que todos entendemos y nos identifica con nuestra chicha ancestral que, encima, no da chuchaqui porque es de maíz intercultural y no de aguardiente que luego necesita alka-seltzer, que es un símbolo foráneo. Y, además, queda bien metafórico: que soberbio el Pichincha de jora.
Dios miró también está de suprimir. Si Dios, con toda razón, no va en la Constitución, tampoco puede quedarse mirando en el himno. Y, peor, aceptando el holocausto del germen fecundo que atónito el mundo. Tal vez está de cambiar a Dios por Pachakamac, que es más nuestro. El único problema es encontrar después la rima. ¿Con qué rimará Pachakamac? Tal vez con Mama Ocllo ha de ser. Pero bueno, ese es problema de la Tania Hermida.
Igualito pasa con el escudo. ¡Cómo ha de haber pues un cóndor! Fu, si el cóndor hasta está en vías de extinción. En su lugar mucho mejor quedaría un cuy, para lo cual parece que hay consenso entre la población. Perfecto, porque ese sí es un animal andino que nos representa, tanto que hasta se exporta. Cierto es que no tiene así un look muy cinematográfico que se diga, tipo Brad Pitt, pero, en cambio, ¡qué carne! ¡Y qué étnico!
Las ramas de laurel y olivo tampoco tienen nada que ver con nosotros, que tenemos unas lindas ramas étnicas de ortiga. Lo único malo es que si tocamos el escudo nos ha de picar durísimo y hasta nos puede hacer roncha. Pero bueno, son los riesgos que producen los cambios: a algunos les enronchan.
¿Y el buque que navega por el Guayas? ¡Qué tal pendejada, pues! Si ese buque está viejísimo y ya mismo se hunde, creo. Un helicóptero más bien está de poner, que es lo que está in. Y, aprovechando que el Correa va a tener uno propio, le ponemos a él como piloto y le pintamos con su camisa étnica dentro de la cual su pecho rebosa en wipala, y así nos queda precioso el escudo. Y el himno. Y todo mismo.

sábado, 23 de febrero de 2008

Manotazos de ahogado

Pedro X.Valverde Rivera
Hace algún tiempo y en reiteradas ocasiones desde esta columna hemos cuestionado los procedimientos de la actual directiva de la Federación Ecuatoriana de Fútbol.Primero respecto de la supuesta categoría de institución dizque “privada” en cuanto a rendir cuentas del manejo de los fondos, pero pública para representar al Ecuador en certámenes oficiales de fútbol y para lucrar con la comercialización de los colores del país así como con los derechos de televisión y entradas para los partidos de las eliminatorias, todo ello a costa de los casi trece millones de ecuatorianos sin los cuales la referida Federación no tendría fondos para pagar los importantes sueldos a sus funcionarios, ni sus inmejorables y lujosos viajes por todo el mundo a nombre del Ecuador.Después, por la ridícula posición en relación a que la prohibición de la FIFA para que los partidos de las eliminatorias no se jueguen en Quito era casi un atentado contra la soberanía nacional; solo les faltó decir: “…ni un paso atrás…”.Pero todos los cuestionamientos que de diversos sectores se han hecho a la forma de administrar los recursos de la Federación y en general, a la manera poco democrática y politiquera con que se habría manejado dicha institución, quedaron sepultados por la fuerza de las dos clasificaciones al Campeonato mundial de fútbol en los años 2002 y 2006.Chiriboga sabe muy bien que su continuidad al mando de la Ecuafútbol depende de la clasificación al Mundial.Por ello cortó la cabeza de Suárez ante los resultados negativos iniciales, sin reparar que no era él el responsable sino la tozudez de jugar en la altura a pesar de que la mayoría del equipo ya no estaría aclimatado a ella de modo que ya no podrían sacarle el mismo provecho que en las eliminatorias anteriores.Por ello no quiso experimentar contratando a un técnico de experiencia y buena reputación porque seguramente este le repetiría lo mismo que gran parte de los entendidos en la materia lo han dicho hasta el cansancio.Por ello ahora, poniendo en vergüenza al Ecuador, han resuelto ir a “rogarle” a un malcriado que ha tenido frases groseras contra la prensa ecuatoriana y nada más y nada menos que contra el vicepresidente de la mismísima Federación, para que nos haga el “honor” de dirigir a la Selección nacional.En situaciones normales, un directorio de verdad, consciente de lo que representan, hubiera no solo desechado la opción de contratar al tal Bolillo sino además, resuelto de forma unánime rechazar las expresiones de este ciudadano extranjero y solidarizarse con el “compañero” vicepresidente.En situaciones normales, digo yo; pero, ante la inminente eliminación de la Selección nacional del próximo Mundial y con ello la posibilidad de que se pierda el control de tan importante institución, lo que significaría no solo dejar los sueldazos, el poder y los viajes sino, además, que terceros nuevos pudieren revisar y auditar el manejo de las finanzas de la institución, primó buscar al “salvador” a ver si hace el milagrito.Pero ya es irreversible, los días están contados y estos son solo (como se dice en el argot popular) manotazos de ahogado; crónica de una muerte anunciada, final de la historia.La nueva dirigencia debe prepararse para asumir el reto.

¿Què parte del no?

La columna de Bonil / 22 de febrero del 2008