Yo sí sé quién redactó la sentencia contra El Universo. Júrenme que no
se lo dirán a nadie, y les puedo dar algunos detalles. Hubo una larga
reunión, no me pregunten en dónde, de seres malvados acostumbrados a
gozar con el sufrimiento de los demás, a reírse despedazando cuerpos con
filudos cortauñas, a disfrutar de su maldad enloqueciendo a sus
víctimas con maltratos psicológicos derivados de demandas millonarias.
Unos monstruos, en definitiva.
Bueno. Los malvados estos se reunieron para ayudar a la revolución que
la lidera el jefe de los monstruos y decidieron ensuciarse sus manos,
una vez más, en un problemita que al supremo ya lo traía mal.
Luego se enfrascaron en la discusión de quién podría redactar el
castigo. Cuando Michael Myers tomó la palabra, expuso que su fuerte no
era la diplomacia. Que simpatizaba bastante con la ley del talión, que,
si de él dependiese, les volaría las manos a todos los periodistas
corrugtos para que no sigan escribiendo pendejadas, que él no se anda
con medias tintas, como aquello de andar poniendo multitas y apenas tres
añitos de cárcel.
Vino Jason y lo primero que promocionó fue su experiencia con el
cuchillo y su habilidad para transformar a un profesor desconocido en el
más popular de los presidentes de la historia. Dijo que no es abogado,
que lo suyo es hacer pedazos al resto del mundo que no piensa como
nosotros, con la táctica de aniquilarlos mentalmente, que disfruta con
las torturas psicológicas, tomando en cuenta la teoría aquella que una
mentira repetida mil veces no tiene opositor que la resista.
El cariñoso de Freddy Krueger tampoco quiso redactar la sentencia. Se
justificó diciendo que su vida es un sueño, que ahora hace mucho turismo
y que, la verdad, estaba un chance retirado del eje del mal, porque su
filosofía actual era paz y amor, el ying y el yang y otras vainas que
nadie entendió. Casi lo matan, pero se salvó.
Jigsaw propuso algo novedoso. En vez de andarse con las ramas, Jigsaw,
que hace comunicación y que le encanta andar refutando a todo el mundo,
sugirió que se envíe un comando hasta Miami para que secuestre al Emilio
insolente y que, luego, lo lleve a uno de sus cuartos de juegos. Una
vez ahí, ponerlo a una dura prueba, a ver si valora su vida. Juntar en
un solo recipiente los mil millones de palabras que ha vomitado en
contra de la revolución y obligarlo a tragárselas. Si sobrevive, bueno.
Si no, se habrá hecho justicia.
El último en intervenir fue Chucky, el muñeco diabólico. Chucky resultó
ser un niño esforzado, ya estaba crecidito, terminó siendo un brillante
abogado. Ya como tal, siguió haciendo maldades junto a un líder malvado
que castigó con saña a quienes osaban discrepar. Cuando envejeció,
Chucky lo dejó y se juntó con otro líder, joven, brillante, pero tan
malvado como él y su anterior jefe. Chucky era feliz en ese entorno.
Chucky no se hizo líos y cumplió lo que tenía que hacer. La reunión
terminó y alguien tocó la puerta. Era un tal Juan, que llevaba una
solicitud para unirse al club de los monstruos y un pen drive.
Aunque cansado del poder, Correa dispuesto a la reelección
...
El mandatario señaló que "hay una gran presión de ciertos sectores" para que se "lance a la reelección", pero que "todavía no está nada definido" y de todos modos se siente agotado tras cuatro años y ocho meses en el poder.
"Todos somos necesarios pero nadie es imprescindible, estoy bastante cansado, la familia sufre mucho, todas estas tonterías, todos los días los mismos ataques, la misma mala fe, la misma deshonestidad intelectual, la misma posición mediocre. Tanto cansa esto, pero bueno, es parte de la tarea", dijo.
"En todo caso si es que alguien pudiera llevar a la victoria al proyecto de la revolución ciudadana en 2013, yo no tengo ningún problema, estaría bastante tranquilo, contento, en paz conmigo mismo de poderme hacer un lado", subrayó el gobernante.
Máscaras alusivas a ‘Chucky-Seven’ marcaron ayer el plantón por las libertades en la plaza San Francisco. En plena concentración, una mujer no identificada repartía dinero a un grupo de personas que no colaboran con EL UNIVERSO.
Que se incaute el computador del Juzgado 15º de Garantías Penales del Guayas y que se allane el domicilio del juez Juan Paredes para obtener los ordenadores y escáneres que posea fueron los pedidos que hizo ayer Joffre Campaña, abogado de este Diario, en su comparecencia ante el fiscal distrital del Guayas, Antonio Gagliardo.
Campaña acudió al despacho del funcionario para rendir su versión sobre la denuncia penal que entabló contra Paredes por los delitos de falsedad ideológica y prevaricato; esta se encuentra en indagación previa.
La exposición del jurista duró dos horas; en ella presentó al fiscal los argumentos jurídicos y técnicos que confirmarían que Paredes no redactó el fallo en el que condena al exeditor de Opinión y a los directivos de EL UNIVERSO a tres años de prisión y al pago de una millonaria indemnización a favor del presidente Rafael Correa.
“Hemos mencionado claramente que la sentencia jamás pudo haber sido realizada por Juan Paredes, no solo por las horas de elaboración, sino por el estilo lingüístico. Cuando se analiza el tipo de redacción del fallo contra EL UNIVERSO y otro tipo de sentencias del juez Paredes, encontramos estilos completamente distintos”, explicó el abogado, quien agregó que con las diligencias pedidas se podría determinar quién es el verdadero autor del fallo.