lunes, 27 de diciembre de 2010

Retenido, torturado y amenazado de muerte por tratar de mostrar la verdad

AER-Guayas rechaza el secuestro de periodista
El Comité Ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER), núcleo del Guayas, resolvió rechazar el secuestro de Guido Manolo Campaña, periodista de la sección Deportiva de este Diario, efectuado el pasado 2 de diciembre.
El plagio ocurrió en Esmeraldas, cuando Campaña investigaba una denuncia llegada a este rotativo, sobre la suplantación de identidad del futbolista de Liga de Quito, que se hacía llamar Gonzalo Chila y cuya verdadera identidad es Ángel Lizardo Cheme Ortiz (suspendido dos años por la Ecuafútbol por usurpar otro nombre).
En su comunicado, AER-Guayas condena “esa ilegal acción que conculca el derecho al trabajo, libertad de movilización y libertad de expresión del periodista Campaña”, quien fue retenido, torturado y amenazado de muerte durante aproximadamente siete horas.
El ente gremial también resolvió “exhortar al Ministerio Público y a la Policía Judicial, para que realicen todos los esfuerzos necesarios para encontrar y sancionar de manera ejemplar a los autores materiales e intelectuales de tan repudiable plagio”.
Además, AER-Guayas dispuso “invitar públicamente a los demás gremios de medios de comunicación y periodistas del Ecuador, a tomar asunto sobre este grave delito”.
La decisión fue firmada por Otto Sonnenholzner S., presidente del Comité Ejecutivo; Andrés Mendoza P., titular de la Comisión de Defensa a la Libertad de Expresión; y Gabriel Arroba S., quien preside la Comisión de radios deportivas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Sube como la espuma

Trueque

Chismes diplomáticos

Escape de información

Rafa

Wikileads

Vilma

Correa hará consulta popular de su propuesta contra la delincuencia

jueves 09 de diciembre del 2010
Bonil

Gracias a la prensa

Las revelaciones de Wikileaks no habrían tenido el mismo impacto si no fuese por cinco diarios que asumieron la responsabilidad de procesarlas y difundirlas: The New York Times (Estados Unidos),
El País (España),
Le Monde (Francia),
Der Spiegel (Alemania)
y The Guardian (Gran Bretaña).
Los cables secretos que se conocen fueron difundidos solo después de que los revisó este grupo de periódicos.
Una vez más, la prensa mundial (los “poderes fácticos”, según la Revolución Ciudadana) provocó el enojo del poder político en su afán de informar a los ciudadanos; pero cabe felicitar también a los gobiernos de esos cinco países, que se han cuidado muy bien de acusar a esos medios de conspiradores y, mucho menos, sancionarlos.
Medios y gobiernos, en este caso, han demostrado su completa adhesión a la libertad de expresión.

¿Qué pasa, USA?

Manuel Ignacio Gómez Lecaro
Cuando estudiaba en la universidad en Estados Unidos, siempre llamó mi atención el total respeto a la libertad de expresión y a la crítica que ahí se practicaba. El diario universitario, a pesar de ser financiado por la misma universidad, se manejaba como un ente totalmente independiente, libre de cualquier injerencia o control de las autoridades universitarias.
En varias ocasiones, desde el diario los estudiantes criticaban duramente las decisiones y políticas del presidente de la universidad o sus administradores. Esas críticas jamás pusieron en riesgo al diario o a sus periodistas.
Ese es el Estados Unidos que respeto. Una sociedad acostumbrada a ser tolerante, abierta, democrática. Ahora, mientras veo que arrestan en Londres a Julian Assange, fundador de Wikileaks, me pregunto ¿qué pasa con Estados Unidos? ¿En qué momento la principal democracia del mundo se convirtió en algo más parecido a China, persiguiendo a los críticos del Gobierno? ¿Dónde quedó esa tradición liberal, abierta y pluralista?
Las autoridades que arrestaron a Assange aseguran que no ha existido presión política y que la detención está relacionada únicamente a sus cargos de acoso sexual y violación. Difícil de creer. Dudo que Assange estuviese detenido sin la presión de poderosos intereses gringos.
...
Con su postura frente al fundador de Wikileaks, en lugar de servir de ejemplo en tolerancia y libertad de expresión, el Gobierno de Estados Unidos apoya implícitamente los controles contra periodistas y medios de nuestros gobiernos autoritarios. Mal precedente contra nuestra libertad.
Mientras Assange era arrestado por orden de la fiscalía sueca, algo más positivo ocurría en la misma Suecia. Mario Vargas Llosa daba su discurso por el Premio Nobel de Literatura. En él, reiteró su apoyo hacia los sistemas democráticos y liberales. Dijo que en la mayoría de nuestros países “mal que mal, la democracia está funcionando… y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder”.

El plan del poeta

Emilio Palacio
El hombre fuerte del Gobierno ya no es Ricardo Patiño sino Javier Ponce, que tiene un plan, se lo expuso a Correa, y lo convenció de que lo adopte.
El plan consta de las siguientes medidas:
1) Que el Gobierno se apoye cada vez más en las Fuerzas Armadas. Cito: “Ponce agregó que la tarea de las Fuerzas Armadas no finaliza con el estado de excepción”.
2) Romperle el espinazo al único poder armado que podría equilibrar el poder militar. Cito: “Al ser preguntado si se deben tomar medidas para evitar hechos como el 30-S, dijo que ‘en mi opinión esas medidas van por el lado de una reestructuración profunda de la Policía’ ”.
3) Darles a los generales adictos lo que pidan. Cito: “También informó que […] se prevé destinar para ese mismo fin [comprar más armamento] una partida de 250 millones de dólares. Dijo también que el Gobierno adelanta conversaciones con Chile y Brasil para […] la repotenciación de corbetas. [Ponce explicó que] ‘Las iniciativas se enmarcan en el objetivo de los países de la Unasur de estimular su industria bélica’ ”.
4) Tejer una alianza indestructible con Colombia para que el Ejército no deba preocuparse tanto de la frontera, aun al costo de olvidar el “vergonzoso” bombardeo en Angostura. Cito: “[Ponce dijo que] tenemos que ser respetuosos del pedido de Colombia de que esos datos [los que se guardan en la computadora de Raúl Reyes] se mantengan en reserva” porque “el informe presenta una serie de datos de cómo se dio el bombardeo”. (Esa alianza también es necesaria para que no salgan a luz las oscuras revelaciones que oculta esa computadora).
5) Fortalecer el poder de fuego directo, no el que se usa contra otro ejército sino el que haría falta para hacer retroceder a indios “terroristas”. Cito: “Ponce descartó la compra de aviones supersónicos y explicó que se continuará con el programa de repotenciación de material militar como municiones y misiles”.
6) Convocar una nueva elección para recuperar para Correa, luego del fiasco del 30 de septiembre, la imagen del gran vencedor, con alguna pregunta en la que no haya riesgo. ¿Qué tal el auge de la delincuencia? Cito: “[Correa dijo que] en caso de que estas reformas [penales] no sean aceptadas por la Asamblea, las mandaré a consulta popular”.
7) Dejar de lado el viejo discurso de defender los derechos humanos y copiar las propuestas de la vieja derecha de endurecer las leyes como supuesto remedio para la delincuencia. De ese modo la oposición se quedará sin banderas en la consulta que convocarán. Cito: “Además, [Correa] coincidió con Nebot en que deben hacerse reformas legales en materia penal”.
8) Aprovechar ese ambiente de “unidad” para darle a Correa el poder de sacar los tanques a las calles. Cito un Boletín de la Presidencia de la República: “en el proyecto se propone una reforma para que las Fuerzas Armadas puedan intervenir, por disposición del Presidente de la República, en la protección interna, mantenimiento y control del orden público, [sin necesidad] de instancias como el Estado de Excepción”.
En síntesis, luego de que Correa gane la consulta y los ciudadanos acosados por la delincuencia o los indios convoquen a protestar, Correa, sin necesidad del Estado de Excepción, le ordenará a la tropa que “controle el orden público” con las mismas tácticas del 30-S.
Mientras tanto, los delincuentes seguirán haciendo de las suyas, porque los revolucionarios ni siquiera creen de verdad que los asesinatos, el sicariato y los secuestros existan. A lo que le temen es al malestar social, la inestabilidad económica y las pugnas internas de Alianza PAIS.
Menos mal que tienen a Ponce. Él sabe lo que hay que hacer y sabe cómo hacerlo

Elogio de la lectura y la ficción

Mario Vargas Llosa

Discurso Nobel
7 diciembre de 2010
ESTOCOLMO

Aprendí a leer a los 5 años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.

Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y llorar leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro, de gran nariz y calva reluciente, que celebraba mis versos, y el tío Lucho que tanto me animó a volcarme en cuerpo y alma a escribir aunque la literatura, en aquel tiempo y lugar, alimentara tan mal a sus cultores. Toda la vida he tenido a mi lado gentes así, que me querían y alentaban, y me contagiaban su fe cuando dudaba. Gracias a ellos y, sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.

No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma –la escritura y la estructura– lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada.

Si convocara en este discurso a todos los escritores a los que debo algo o mucho sus sombras nos sumirían en la oscuridad. Son innumerables. Además de revelarme los secretos del oficio de contar, me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias.

Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos períodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.