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jueves, 17 de diciembre de 2009

Feliz Navidad, señor presidente

Por Simón Espinosa Cordero
Supongo que los más de los ecuatorianos queremos que usted nos gobierne hasta el 10 de agosto de 2013.
Nos alegramos de que la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign le haya galardonado con el premio al Logro Excepcional Académico 2009, que otorga a sus ex alumnos destacados.
La planicie de Champaign alberga a la empresa de alimentos y bebidas Kraft,
que pertenecía a la Philip Morris.
Esta, hacia 1995, nos invitó a un grupo de periodistas mediocres,
entre ellos el actual ministro de Defensa,
a conocer las empresas de esa firma.
Estuvimos en Champaign,
y nos informaron con justificado orgullo que,
para fabricar la mayonesa,
empleaban dos millones de huevos diarios.
El presidente Correa es el mandatario que más días habrá gobernado en este primer decenio del siglo XXI cuando, el 15 de enero próximo, reciba el Logro Especial:
Jamil Mahuad 22 días;
Gustavo Noboa 1089;
Lucio 824;
Palacio 615
y Rafael 1095 días.
Queremos que usted se quede:
es saludable terminar por término constitucional que no por renuncia, asonada o golpes de cualquier clase.
Que se quede le deseamos sinceramente,
pero haciendo propósitos de enmienda para estrenarlos por el Año Nuevo.
Por la novena, usted, señor presidente,
podría ofrecer al Deseado no dividir a los ecuatorianos en buenos y malos.
"Niñito del alma, te ofrezco no parecerme al rey Herodes".
El segundo día de la novena, puede proponerse escucharnos a todos con más atención y afecto y con el alma abierta,
como la Virgen María ante el anuncio de la Salvación del arcángel San Gabriel.
"Santa Madre, te ofrezco escuchar con apertura y humildad a todos y contar hasta ciento antes de empezar a retarlos".
El tercer día, valdría la pena proponerse continuar con la gran obra vial y ver cómo avanzar en los tramos abandonados a causa del conflicto fabririzo.
"San José bendito, que caminaste de Nazareth a Belén por ásperos senderos,
te ofrezco continuar con la red que unirá a los ecuatorianos,
me unirá con mi ñaño mayor y hasta con los cerdos, perdón, con los periodistas".
En el cuarto día de la novena, dejar que el proyecto de la ley mordaza siga su destino natural hasta quedar engullido por el tacho de basura o, al menos, sin que yo presione a los asambleístas.
Porque oyendo a todos y enmendando mucho se pueda ser más justo y prudente con el futuro de la comunicación. Ofrézcale el propósito al profeta Isaías que anunció la luz en Jerusalén.
Los profetas hacían de comunicadores y denunciaban el abuso del poder. Gracias a ellos, ha sobrevivido el pueblo judío.
ás bien le hará, señor Presidente, una prensa hostil que no un enjambre de comunicadores sin aguijón.
Que se queden los demás propósitos en el disco duro, porque tenemos que escribir menos por lo del IVA al papel.
Le agradecemos, señor presidente, que baje el impuesto a los consumos especiales.
En estas Navidades iremos donde Juan Eljuri a proveernos de algún trago para emular a Jesús,
quien se doctoró de cuarto nivel cuando convirtió el agua en vino,
pues vino para que bebamos y nos alegremos, moderadamente, por supuesto,
que el Buen Vivir no da para más.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Por la monarquía

Simón Espinosa Jalil
La Revolución Ciudadana ha entendido una verdad universal que poca gente ha querido reconocer en esta hipócrita era: la mejor forma de gobierno ha sido, es y será la monarquía.La razón es sencilla: un país con propietario (rey, príncipe, majestad, compañero-presidente) es como una casa con dueño: si algo está dañado, el dueño lo arregla y punto. En democracia a nadie le importa la casa. Cada uno cuida su rinconcito, y el resto, que se pudran. Las consecuencias, tan evidentes en nuestra mansión tricolor, son el caos, la mediocridad y Jorge Ortiz.¿Qué es lo que queremos? ¿Libertad para hablar, pelear y calumniar, o un buen dueño que nos dé arreglando las tuberías y el tumbado? Una simple dictadura no es suficiente. El problema con los dictadores es que saben que tarde o temprano los van a derrocar. Por eso, se dedican a devorar el país a toda velocidad, antes de que sea demasiado tarde.
Lo hemos experimentado desde el 2007: el compañero-presidente trató de ser un modesto autoritario y ya ven lo que ha pasado: alguna gente de su entorno se ha entregado en cuerpo y alma a traficar influencias y ganar contratos como si mañana se fuera a acabar el mundo. Hay que tranquilizarlos: si el humilde autócrata se radicaliza y se convierte en rey, todos en la corte podrán enriquecerse con más calma y guardando las formas. ¿Un ejemplo de las bondades del absolutismo? Uno muy cercano: la monarquía guayaquileña. ¿Acaso no prosperó como nunca la casa porteña bajo el régimen de León I y su heredero Jaime, sin oposición, sin libertad de expresión, sin justicia independiente, y con una corrupción institucionalizada, elegante, bien vestida, civilizada? Solo ahora, cuando la monarquía está amenazada, vemos que en Guayaquil hasta se abren cráteres en las calles, algo que antes solo pasaba en la pobre y democrática capital. Si de verdad quiere hacer algo por la Patria, el actual gobierno debe seguir ese ejemplo y convertirse en monarquía. Va por buen camino, con la ayuda de Dios (que, como demuestra la historia, siempre fue un monárquico convencido).