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jueves, 6 de mayo de 2010

Depre

Por: Simón Espinosa Cordero
Pedrito: Me dices que la mancha de petróleo en el golfo de México te deprime: ¡pobres tiburones!; que las respuestas del arzobispo Antonio Arregui sobre los pederastas en el clero católico romano y la afirmación de ese prelado de que "el New York Times pertenece al lobby judío", proferidas en la entrevista que Karina López le hizo para Vistazo, te deprimen: ¡pobres judíos del Times!; que la carta de Fernando Castillo en Diario HOY de ayer sobre el descuido y la suciedad de las veredas de Quito hasta en las que pertenecen a instituciones públicas te deprime: ¡pobre Superintendencia de Bancos, cuya parte trasera se muestra a la calle Tamayo sucia, con un jardín raquítico y una acera no siempre libre de papeles y vómitos; que los desnudos de la revista Soho, patéticos, sin sensualidad y artificiosos te deprimen: ¡pobres bellas tiesas!; que la conducta de Fernando (Corcho) Cordero en el llamado juicio al fiscal Washington Pesántez te deprime: ¡pobre "Dejemos el pasado atrás"!; que las orinas y excrementos de personas en el centro histórico de Quito y de perros en las aceras de las calles peluconas te deprimen: ¡pobres perros!; que la hipocresía del primer ministro británico al insultar a una señora de cuerpo ausente te deprime: ¡pobre Antonio Valencia!; que la llovizna persistente en estos días de mayo quiteño y los aguaceros en Esmeraldas y Tennessee te deprimen: ¡pobres meteorólogos!; que el ingreso tan tardío del doctor Rodrigo Borja Cevallos a la Academia de la Lengua te deprime: ¡pobre atraso!; que los enredos de Elizabeth Norton con Pelletier y Espinoza en la novela 2666, de Roberto Bolaños, que en paz descanse, te deprimen: ¡pobre Liz!; que la silla de ruedas del vicepresidente de la República te deprime: ¡pobre silla!; que el Inter de Mouriño haya marcado tan despiadadamente a Leonel Messi te deprime:¡pobre Leo!; que la patria de Platón, Aristóteles, Tucídedes, Homero y Zorba tenga que recibir tanta ayuda de la Unión Europea cuando toda esa plata debería ser un pago de lo que Occidente debe a Grecia, te deprime: ¡pobre Papandreou!; que los automóviles que no pueden circular por la ordenanza del Pico y placa te deprimen: ¡pobre alcalde!; que tu madre te haya puesto el nombre de Pedro y que todos te llamen Pedrito cuando a ti te encanta el nombre de Gabriel, te deprime: ¡pobre madre!; que el anuncio de St. Even "íntimamente bella. Regálate algo sexy por el día de la madre" te deprime: ¡pobre día!
Pedrito:
me parece que no andas deprimido para nada, sino que tienes un gadejo monumental.
Viaja al golfo y limpia 50 metros cuadrados;
suscríbete al NYTimes;
barre la vereda de tu casa y planta un árbol;
toma tú las fotos a tu gusto;
no votes por el Corcho nunca jamás y no dejes el pasado atrás porque terminarás en taparrabo;
regala unas bolsas plásticas y un recogedor pequeño a tus amigas con perro;
aprende inglés a que veas la BBC;
manda una contribución para los damnificados de Esmeraldas;
felicita a Borja;
no sigas leyendo 2666;
regala una silla de ruedas a quien la necesite;
lleva una foto de Messi en tu billetera;
viaja a Grecia o al menos a la Atenas del Ecuador;
felicita al alcalde;
cámbiate de nombre;
dale algo sexi a tu madre o llévalo a su tumba.

jueves, 8 de abril de 2010

Conócete a ti mismo

Por: Simón Espinosa Cordero
Panchita:
Me dices que, cuando acompañabas a Jesús del Gran Poder vestida de Verónica en la procesión del Viernes Santo a la altura de la Bolívar y Benalcázar, sentiste una pulsada en el hígado, viste estrellas y escuchaste una voz del más allá:
-"Panchita, quiero que seas mi asambleísta y te dediques por entero a la política. Quiero, por tu intermedio, salvar al Ecuador. Yo te seré propicio en la Asamblea Nacional".
Y ahora me pides, Panchita, que te aconseje cómo prepararte para este llamamiento divino.
Bueno, déjame primero que te felicite por haber sido escogida gratis. No es por tus méritos lo de la punzada y la voz, sino porque el Señor quiere hacerte un instrumento de política cristiana. Pero lo gratuito de la elección no te libra de prepararte a fondo y, por eso, me agrada que pienses en hacerlo en vez de llamar a los medios y contar tu experiencia y volverte santa, taumaturga y ministra de Cultos de la revolución revolucionaria.
Toda llamada de lo alto debe ser correspondida por una peregrinación a la Ciudad Santa. No hablo de Jerusalén, tampoco de Roma ni mucho menos del Quinche, hablo de que peregrines a las entrañas de Quito con una lámpara en la mano como virgen prudente que eres, preparada para la llegada del esposo. Visita los barrios en donde se vivió la revolución de las Alcabalas. Debes empaparte en la historia de Quito, sobre todo desde los años de 1740. Si hay un siglo que muestre lo mejor y lo peor de Quito, las luces de la razón quiteña y las sombras de la sinrazón de nuestra capital, es el de los 82 años que van de 1740 a 1822, nuestro corto siglo de las luces. Has oído hablar de Espejo. Todo el mundo habla de él, y pocos lo han leído, han entendido su obra, su vida, el camino que nos muestra. Anda a vivir unas semanas con Carlos Paladines, con Carlos Freile Granizo, con Hernán Rodríguez Castelo. Pídeles que te dejen lavar los platos que comen, tender las camas en las que duermen, barrer las oficinas en que trabajan, piensan y escriben estos tres mosqueteros del siglo XVIII y ruégales en nombre del Crucificado que te punzó el hígado que te ilustren sobre Espejo, sobre Carondelet, sobre la señora de Mejía y su esposo, sobre los terremotos que asolaron la Audiencia, y compáralos con los de Haití y Chile y llora cómo de pobre y miserable quedó la Sierra de la Audiencia y pon los brazos en cruz cuando ellos te expliquen la crueldad de España y sus virreyes cuando dividieron la Audiencia en 1802 y la descuartizaron entre Lima y Santa Fe, incluido el puerto feliz de Guayaquil y su cuenca prodigiosa.
Si algún libro debes tener a la cabecera de tu cama es Actores y procesos de la revolución quiteña, del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural. Recoge el libro, editadas y anotadas, las 25 entrevistas hechas por Patricio Tinajero Villamar con motivo del Bicentenario de la Independencia en su programa Tanques de pensamiento-Compromiso con la Historia, en Café 106 de Multimedios 106.9 FM, radio urbana y comunicación en todo sentido. Y si quieres escuchar las entrevistas de esos momentos estelares de nuestra nación, acompaña al libro un disco multimedios cordial, ameno, iluminador.
Bueno, Panchita, hasta aquí mi consejo. Si haces esto, vivirás para la política, la más noble de las ocupaciones de un ser humano.
Suerte, y hazte ver el hígado, por favor.