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miércoles, 7 de abril de 2010

Si callan a Emilio, peligramos todos

César Coronel Garcés
El título de mi artículo es también el título de la convocatoria que un grupo de ciudadanos está haciendo para mañana, jueves 8 de abril, en la ciudad de Guayaquil, al pie de la plaza San Francisco, para protestar contra la sentencia que podría poner tras las rejas al valiente comunicador Emilio Palacio; además, es una invitación a que no callemos y a que defendamos nuestro derecho a expresarnos.
La libertad de poder expresarnos es un derecho cuyo ejercicio cada vez se vuelve más peligroso, sobre todo desde que el Gobierno, de manera frontal y descarada, manipula todas las funciones del Estado y, especialmente, a los jueces.
Me preocupa bastante la sentencia emitida en contra de Emilio. No solo que demuestra sumisión de la Justicia ante la dictadura, sino que, además, es una seria advertencia, una amenaza a quienes nos atrevemos a llamar a las cosas por su nombre y no estamos dispuestos a callar. La semana pasada, recibí numerosos comentarios por mi editorial "¿Estamos dispuestos a callar?, ¡yo no!".
Me alegra y me es muy satisfactorio haber recibido muchos correos y mensajes de personas cuya respuesta fue clara y contundente: comparten mi decisión de no callar ante la dictadura. Por historia, el ecuatoriano ha sido valiente y luchador. A todos ellos, los invito a que estén presentes en aquella manifestación ciudadana en contra de quienes, a través de triquiñuelas judiciales, quieren atemorizarnos.
Varias personas ya lo hemos dicho: cuando el presidente Correa tilda de matón a cualquier ecuatoriano, nadie mueve un solo dedo.
Pero si usted o yo, con el más mínimo olor de ser opositores, decimos algo que disguste al poderoso, inmediatamente, recibiremos un proceso judicial con sentencia de cárcel dictada desde Carondelet por atrevemos a levantar la cabeza y alzar la voz. Eso es justo lo que hizo Emilio Palacio, un ciudadano al igual que usted y yo, en capacidad de ejercer nuestra calidad de mandantes en todo momento.
Emilio fue valiente; la valentía no puede ser pagada con cárcel. Esa valentía será premiada por el apoyo de miles de ciudadanos que estaremos una vez más venciendo el miedo, levantando nuestra voz y defendiendo la libertad, la de sus hijos, la de sus nietos, la suya, la mía.
El dictador debe darse cuenta de que ya estamos cansados del abuso y de que si la democracia y la libertad que los ecuatorianos defendemos es algo que a él le disgusta, entonces, que renuncie, ¡que lo haga ya!
El dictador pretende que sus jefes, nosotros, los mandantes, temblemos ante su poder; se empezará a sorprender y él sí empezará a temblar cuando los ecuatorianos le demostremos que estamos hartos del abuso. Quien nos gobierna actúa con violencia; ante ello, los invito hoy a ejercer nuestro derecho a la resistencia y, con la cabeza en alto, decirle que no nos quedaremos callados.
No cometamos el error de quedarnos callados. Salgamos a las calles, sigamos venciendo el miedo. El odio no es necesario y la violencia es despreciable. Hagámoslo de manera cívica y altiva. La libertad la hemos defendido a lo largo de la historia, en muchas ocasiones y de diversas formas; por lo tanto, sabemos cómo hacerlo y tenemos con qué.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuentero no grato para los guayaquileños

Por César Coronel Garcés
Hoy, una vez que hemos regresado de un largo feriado, espero que todos hayan podido tener un descanso reparador y que hayamos olvidado, aunque sea por unos días, los graves problemas de este país. Sobre lo de descansar y disfrutar, debo ser realista; estoy seguro de que muchas personas que, hasta hace dos años, disfrutaban de un paseo familiar por los días de asueto no lo habrán podido hacer esta ocasión por la falta de dinero -a consecuencia del desempleo- que, sin duda, a todos nos complicó los planes. Al terminar la semana pasada, antes de entrar al feriado, nos enteramos por los medios de comunicación que fueron detenidos en Guayaquil dos dirigentes representantes de la Nueva Junta Cívica, acusados de separatismo al declarar "persona no grata" para los guayaquileños al presidente Correa a través de unos letreros.Resulta injusto mandar a la prisión a personas que lo único que han hecho es ejercer su libertad de expresión; que yo sepa, ellos no destruyeron propiedad pública o privada, no tienen vínculos con terroristas ni narcotraficantes ni tampoco se les ha demostrado indicios de corrupción, son ciudadanos como ustedes y yo, que tenemos derecho a expresarnos, ¿o no? La única razón por la cual estas dos personas fueron detenidas es para que usted y yo tengamos miedo de hacer algo parecido, miedo de atrevernos a alzar nuestra voz; ellos nos quieren callar no solo con la nueva Ley de Comunicación, que ya está empezando a aprobarse para ponernos mordazas a quienes pensamos distinto, sino que pretenden además llenar las cárceles con nosotros.Ahora bien, analicemos esta resolución que ha tomado el grupo de ciudadanos que forman la Nueva Junta Cívica: ¿dejaría usted entrar a su casa a alguien ha pretendido a toda costa dividirnos?, ¿dejaría usted entrar a su casa a alguien que odia a su familia?, ¿dejaría usted entrar a su casa a alguien que insulta y ofende a sus hermanos? y, finalmente, le pregunto: ¿dejaría entrar a su casa a alguien que, en reiteradas ocasiones, ha intentado destruir lo que con mucho esfuerzo le ha tocado conseguir y, en varias ocasiones, lo ha conseguido? Declarar "persona no grata" para mi ciudad a una persona que ofende, insulta, divide, intenta destruir y ha traicionado al lugar donde nació, sin duda alguna, es más que necesario, yo diría que es un clamor de los verdaderos madera de guerrero; si no, pregunte en cualquier avenida, barrio, calle o esquina de esta ciudad. Es más, esta iniciativa que ha nacido desde la ciudadanía deberían replicarla el Concejo Cantonal y varias otras instituciones como las universidades,gremios y, sobre todo, la juventud huancavilca.
No se trata de separatismo ni de odio, es básicamente identificar a quienes quieren destruir el progreso que, con mucho esfuerzo, aquí hemos logrado, y resulta mucho más lamentable que la persona que dirige este proceso haya nacido aquí.
Guayaquil ha sobrevivido a los incendios, a los piratas, a las pestes y ha vencido una serie de obstáculos a través de su historia; los guayaquileños nunca hemos sido amordazados y no dejaremos que ni por un minuto se apague la llama de la libertad. A pesar del cuentero no grato y del temor que pretende sembrar, tenemos que seguir defendiendo nuestra libertad, sin odio, venciendo el miedo y sin violencia.

miércoles, 26 de agosto de 2009

El patriota fracasado y los mudos

Por César Coronel Garcés
Siempre me han dicho que tenemos como presidente a un patriota que cree en lo nuestro, pero, al parecer, cuando se trata de su salud, se olvida del patriotismo y prefiere ir a Cuba para atender un problema de sus rodillas. Ni él confía en el sistema de salud del Ecuador porque es un desastre y sabe que hasta en eso su revolución ha fracasado.
Créame lo que le digo: saben que han fracasado. Uno de sus argumentos para crear los comités de defensa de la revolución es evitar que alguien pretenda atentar contra el poder de su majestad, o sea que usted, su vecino, doña María y don Pepe se den cuenta de que la inseguridad ha aumentado, que no tienen trabajo, ni salud de calidad, que sus hijos no pueden educarse y que la papa hoy cuesta más.
Hablando del patriotismo del primer mandatario, recuerdo que fue dirigente estudiantil de una prestigiosa y pelucona universidad privada de Guayaquil, donde, en sus ratos libres, estudiaba Economía.
Al recordar a los jóvenes franceses de mayo de 1968, a los dirigentes estudiantiles que se enfrentaban a Velasco hace casi medio siglo, los venezolanos de diciembre de 2007 y los majaderos ecuatorianos de agosto de 2008, me pregunto -como lo hacía Montalvo- ¿dónde está la juventud rebelde que haga temblar al tirano? ¿Dónde está la dirigencia estudiantil para rechazar la polémica y desastrosa Ley de Educación Superior?
Mientras me preguntaba todo aquello, un reportero pedía mi opinión sobre el apoyo a esta ley que estaba dando la "dirigencia" de la Federación de Estudiantes de las Universidades Particulares del Ecuador (Feupe). Inmediatamente rechacé que eso sea cierto porque conozco muy bien el civismo y compromiso estudiantil de René Pérez, presidente de la Católica de Quito y presidente de la Feupe; pero, para mi sorpresa, me entero de que él ha sido destituido por un grupo de partidarios del Gobierno que, de manera ilegítima, hoy quieren dirigir a los estudiantes de las universidades particulares, que en gran mayoría rechazamos las tesis del Gobierno y en particular esta ley.
Es indignante que por la fuerza y la ilegalidad pretenda el Gobierno meter las manos en todas las instituciones y organizaciones, inclusive en las estudiantiles. Quien hoy ocupa la Presidencia de la Feupe es fiel al Gobierno: siempre agachará la cabeza ante su majestad, por eso les conviene. Es el mismo que invitó a Correa y causó la violencia en agosto de 2006 en la Universidad Católica de Guayaquil; siendo nuestro dirigente estudiantil, denunció como delincuentes a sus compañeros en la Fiscalía y de premio lo pusieron como asambleísta del partido verde. De ese tipo de personas está lleno el Gobierno, pero debo reconocer que también hay personas decentes, aunque son muy pocas.
Me preocupa que justo ahora, cuando van a armar los famosos CDR, la fundación Ser Paz, que de manera patriótica rescata a jóvenes pandilleros, ya no reciba sus recursos y va a tener que dejar de ayudar a estos chicos. Los pandilleros violentos en Venezuela forman los círculos bolivarianos. No quiero pensar mal... Así vamos, con una juventud que quieren callar, adoctrinar y dominar, con una muda e ilegal dirigencia estudiantil y con miles de ciudadanos con miedo. ¿Esa es la revolución por la que usted votó?